mujeres en Gaza
Mujeres en Gaza. Imagen de RTVE

Las mujeres y niñas de la Franja de Gaza están pagando uno de los precios más altos de la devastación humanitaria que atraviesa el enclave palestino. Así lo denuncia Amnistía Internacional, que alerta de que el colapso del sistema sanitario, unido al desplazamiento masivo de la población y a la escasez de ayuda humanitaria, está provocando consecuencias “potencialmente mortales” para la salud reproductiva, materna y neonatal.

Según la organización, miles de mujeres afrontan sus embarazos y partos en condiciones extremas. Es decir, sin atención médica adecuada, con acceso muy limitado a medicamentos y obligadas a vivir en refugios improvisados o tiendas de campaña superpobladas e insalubres.

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© UNRWA Mujeres acuden a una clínica de salud materna en Gaza. (archivo)

La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, advierte de que la crisis humanitaria no puede entenderse sin el impacto diferenciado que tiene sobre las mujeres. “Mientras las tensiones en Oriente Próximo aumentan considerablemente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, no debemos olvidar el genocidio que está cometiendo Israel contra la población palestina de Gaza y el precio brutal que están pagando las mujeres y las niñas”, ha señalado.

Embarazos en medio del desplazamiento

En este contexto, muchas mujeres se ven obligadas a dar a luz sin garantías médicas básicas. Los partos se producen con frecuencia en hospitales saturados o en centros improvisados con escasos recursos. Después, las madres deben recuperarse en campamentos donde se enfrentan al frío, al hambre y a la falta de agua potable.

La crisis afecta especialmente a las mujeres embarazadas o lactantes, pero también a madres con bebés pequeños, mujeres con enfermedades crónicas o discapacidades. Pero también, a aquellas que se recuperan de heridas o han perdido a familiares durante los ataques. A ello se suma la dificultad para acceder a productos de higiene menstrual o artículos básicos de cuidado personal.

El deterioro de los servicios de salud reproductiva es especialmente grave. Datos recientes del Ministerio de Sanidad gazatí indican que casi la mitad de los medicamentos esenciales no están disponibles. Entre ellos figuran fármacos necesarios para inducir contracciones durante el parto, tratar hemorragias posparto o combatir infecciones.

La escasez también afecta a anestésicos, analgésicos y medicamentos respiratorios, fundamentales para la atención neonatal.

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Una mujer gazatí se somete a una ecografía durante su embarazo, en una de las pocas instalaciones médicas de Gaza. Foto: ONU

Incubadoras saturadas

La presión sobre las unidades neonatales es otro de los síntomas del colapso sanitario. En el hospital Al Helu hay doce incubadoras —seis destinadas a cuidados intensivos—, pero ninguna cuenta con los monitores cardiorrespiratorios necesarios.

Según el Fondo de Población de Naciones Unidas, las unidades neonatales en Gaza funcionan entre el 150 y el 170% de su capacidad. Esto obliga a colocar hasta tres recién nacidos en una misma incubadora.

Muchas de las mujeres entrevistadas por Amnistía aseguran que apenas han recibido controles prenatales durante el embarazo. Pero es que después del parto, tampoco cuentan con refugios adecuados para proteger a sus bebés del frío o de las tormentas del invierno.

Dar a luz bajo la malnutrición

Hind, que dio a luz el pasado 19 de enero, cuenta que llegó al hospital pesando apenas 43 kilos debido a la malnutrición. Su bebé nació con una infección pulmonar grave y pasó varios días en cuidados intensivos. “Ahora está algo mejor, pero todavía no puede respirar bien por sí mismo y sigue en la incubadora”, explica.

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Mariam Asalia sostiene a su hijo recién nacido en el hospital materno Emirati de Rafah, la principal maternidad del sur de Gaza y centro de referencia en salud materna para más de 1,5 millones de desplazados. © Mariam Abu Dagga/MSF

La mujer vive actualmente en una tienda de campaña junto al mar. Allí también cuida de otro hijo de 18 meses, que ha enfermado por las bajas temperaturas.

Una situación similar vive Mariam, una joven de 22 años desplazada en Deir al Balá que dio a luz a su primer hijo mientras sufría anemia y desnutrición. Explica que apenas puede comprar leche de fórmula y que no produce suficiente leche para amamantar. Además, tiene dificultades para mantener a su bebé caliente en la tienda donde vive.

Madres solas entre los escombros

Con todo, las matronas sobre el terreno describen también el enorme peso emocional que soportan muchas madres. “A veces llegan mujeres que acaban de dar a luz y que han perdido a su esposo o a toda su familia”, relata Maisun Abu Bureik, comadrona jefe del hospital Al Auda. “No hay nada que puedas decir o hacer para aliviar ese dolor”.

Ante esta situación, Amnistía Internacional reclama a la comunidad internacional que adopte medidas urgentes para proteger a la población civil y garantizar que las mujeres y niñas de Gaza puedan acceder a atención sanitaria y a sus derechos básicos. Según Callamard, apoyar a las palestinas que viven esta crisis humanitaria es una responsabilidad que los Estados no pueden seguir ignorando.

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