Los grupos ecologistas vienen denunciando desde hace años que, en muchas ocasiones, el arbolado urbano se trata como si fuera mobiliario urbano, como si los árboles, en vez de seres vivos, fuesen objetos que podemos quitar y poner a capricho.
Hace una semana los vecinos de Alcorcón mostraban su asombro al contemplar como una veintena de árboles de la calle Infantas habían sido talados. La noticia llegó a oídos de la asociación Ecologistas en Acción del Suroeste de Madrid, que rápidamente se interesó por el motivo de esta «tala salvaje».
Según los datos que han podido recabar, la tala de estos árboles se ha producido en el contexto de unas obras del proceso de renovación de aceras y calzada que se está llevando a cabo en esta vía. Al parecer, un par de árboles cayeron como consecuencia de las obras y tercer árbol volvió a caer tras un episodio de lluvias intensas.
Finalmente, el Ayuntamiento de Alcorcón, amparado en dos informes técnicos, ordenó la tala de unos veinte ejemplares de cinamomo (Melia azedarach) que habían distribuidos por esta vía, lo que ha generado un importante revuelo en el vecindario.
Desde Ecologistas en Acción Suoreste de Madrid han solicitado que el Ayuntamiento haga público los dos informes técnicos, así como el parte elaborado por la empresa encargada de las obras en la calle Infantas para conocer con transparencia el proceso que se ha llevado a cabo hasta tomar esta decisión.
Igualmente, ha solicitado que antes de tomar decisiones tan drásticas se contemplen dos medidas generales: 1) el estudio de cada árbol, caso a caso, antes de la decisión ejecutiva de talar el ejemplar como exige el artículo 2 de la Ley de Protección y Fomento del arbolado urbano de la Comunidad de Madrid; y 2) una mediación presencial con la ciudadanía para dar a conocer los motivos y las razones fundadas de una medida tan agresiva como talar una hilera de árboles maduros.
La tala, «única solución»
Desde el Ayuntamiento insisten en que una vez empezadas las obras, para mejorar el entorno de la calle Infantas, al retirar los bordillos de los alcorques existentes se desplomaron dos árboles y, otros dos, perdieron su verticalidad, por lo que tuvieron que ser talados inmediatamente debido al peligro que generaba para los vecinos.
Entonces, el Consistorio solicitó diversos informes a técnicos de expertos con el fin de determinar una solución, uno a la empresa especializada en este tema y otro a los propios técnicos de la Concejalía.
«Ambos informes son coincidentes en que los árboles restantes presentan un escaso desarrollo radicular que pronostica un probable desplome de todos ellos y plantea como única solución su tala«, añaden desde la Concejalía en un comunicado.
Aún así, desde la asociación ecologista denuncian esta tala indiscriminada en una vía urbana que parece sumarse a una epidemia arboricida en numerosas ciudades del país con los motivos más peregrinos.
«Una epidemia que pone en el punto de mira a los árboles de ciudad como ‘un peligro’, en vez de como aliados en un contexto de calentamiento global del planeta y en medio de los episodios crecientes de islas de calor en las ciudades», añaden.
