La ciudad sigue con su día a día, a pesar de las restricciones sobre aquellas actividades que suponen una alta concentración de personas

VALDEMORO/ 9 DE MARZO DE 2020/ Tras la detección el pasado jueves de 16 casos de coronavirus en el Centro Municipal de Mayores, Valdemoro se ha convertido en uno de los principales focos de esta epidemia en la Comunidad de Madrid, en la que ya se han detectado un total de 436 positivos, más del doble de los que había registrados ayer. Sin embargo, los vecinos del municipio intentan hacer su vida con cierta normalidad.

La mayoría asume cierta preocupación en relación al virus y tiene una opinión muy positiva del trabajo que se viene realizando el Hospital Infanta Elena de Valdemoro, donde ayer se vivió una “situación complicada” que derivó en el traslado de varios pacientes al Hospital Universitario de Getafe, al Doce de Octubre y a la Fundación Jiménez Díaz.

“Yo no vi ninguna situación complicada”, explica una mujer que tiene a su padre ingresado en el centro, al que accedió “con síntomas de gripe y con una enfermedad respiratoria de base”, que “se le ha complicado con un problema de corazón”.

Con guantes de látex en sus manos, la hija de este paciente, procedente de una residencia de personas mayores de Valdemoro, señala que su padre dio negativo en el coronavirus, pero “lo han puesto en una zona de sospecha, que es mucho más restrictiva, porque tiene una enfermedad pulmonar”.

Residencia de Personas Mayores Nuestra Señora del Rosario en Valdemoro (Foto: Jesús Valbuena)

El Hospital Infanta Elena de Valdemoro ha establecido una hora de visita a última hora de la mañana y otra a última hora de la tarde, aunque los familiares que lo deseen pueden acompañar a sus pacientes “sin salir mucho de la habitación”, observa esta mujer: “No te dejan estar por los pasillos, tienes que seguir las normas de higiene, con las mascarillas y todo eso… no te dejan estar como antes por los pasillos, hablando por teléfono”, comenta.

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El centro hospitalario, gestionado por el grupo Quirón y adscrito a la red pública de la Comunidad de Madrid, presentaba esta mañana un aspecto de absoluta normalidad. Los pacientes entraban y salían de sus consultas con los especialistas, las cafeterías y tiendas de periódicos y flores permanecían abiertos y en admisión e información se atendía a los usuarios, en algunos casos con mascarilla.

“Yo no tengo queja de este hospital. Hombre, respeto se tiene, no se viene como antes, llevamos mascarilla por si hay que ponérsela. Hay mucho miedo, pero hay que hacer la vida normal”, comentan dos pacientes procedentes de San Martín de la Vega, que tienen en el Infanta Elena su hospital de referencia.

En el mismo tono se manifiestan dos residentes en el Centro San Benito Menni de Ciempozuelos: “A mí, por desgracia, me ha tocado mucho hospital, y el trato ha sido siempre perfecto”, dice una de ellas mientras aguardan bajo una marquesina a la llegada del autobús que las lleve de nuevo a su residencia en el pueblo vecino.

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Hospital Infanta Elena de Valdemoro. (Foto: Jesús Valbuena)

Día a día

Por lo demás, la ciudad, cercana a los 80.000 habitantes, sigue con su día a día, a pesar de las restricciones que se están imponiendo en aquellas actividades que suponen una alta concentración de personas, tal y como explican desde el Ayuntamiento de Valdemoro, que ya decretó el pasado viernes la suspensión de todas las actividades culturales y deportivas previstas para el pasado fin de semana, horas después del cierre del Centro Municipal de Mayores.

Paquita es una de las usuarias del centro, al que acude a recibir clases de pintura y de yoga, que ahora practica en casa: “Estoy preocupada por la gente que le ha tocado y espero que no me toque a mí”, confiesa a las puertas del hospital, al que ha acudido a la consulta de Traumatología.

Dice Paquita que ve a la gente “triste”, que “el ambiente está triste por el centro” de Valdemoro, donde los comercios y los bares siguen abiertos con normalidad y donde tan solo han cerrado la gran mayoría de las tiendas regentadas por ciudadanos de origen chino.

“El fin de semana ha sido muy malo, el sábado apenas tuvimos gente”, relata la camarera de un bar próximo a la Residencia de Personas Mayores Nuestra Señora del Rosario, de la que no ha visto salir a los usuarios en este fin de semana.

Esta es una de las cuatro residencias de mayores con que cuenta el municipio, que al igual que el resto de centros de la Comunidad de Madrid, han visto limitadas las visitas para evitar la propagación del COVID-19.

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