Víctima de explotación sexual.

Hoy, 23 de septiembre, se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Se calcula que en el mundo, 1,8 millones de personas son víctimas de trata, que el 79% lo es con fines de explotación sexual y que, de este porcentaje, el 25% son menores de edad. Además, el 90% son mujeres.

Cifras como las anteriores son fundamentales para aportar soluciones a una situación concreta, a pesar de que, en este caso, los números sobrepasan la realidad. Por esa razón, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha impulsado el ‘Macroestudio sobre trata, explotación sexual y prostitución‘. Se trata del primer análisis estadístico preciso sobre una realidad que se oculta en la sombra y tiene como base la violencia machista y la desigualdad.

Trata y explotación sexual en España
Una mujer vulnerable en una calle (Foto: Amnistía Internacional)

Investigación pionera en Europa

La investigación, pionera en Europa, ha utilizado técnicas de Big Data y el análisis de más de 650.000 anuncios en línea para alcanzar un objetivo hasta ahora imposible. El de estimar el número de mujeres en situación de prostitución en España y aproximarse a las cifras de trata con fines de explotación sexual. El resultado es sobrecogedor, porque solo en 2023, al menos 114.576 mujeres ejercían la prostitución en nuestro país a través de anuncios web, lo que equivale al 0,56% de la población femenina adulta.

El estudio también revela que la prostitución en España tiene un rostro muy joven. El grupo más representado son las mujeres de 18 a 24 años, que suponen el 28,2% del total. En términos relativos, la tasa habla de que 189 por cada 10.000 mujeres en ese tramo de edad están prostituidas. Esta sobreexposición de las más jóvenes refleja cómo la juventud se convierte en sinónimo de vulnerabilidad y de mayor riesgo de captación por parte de las redes.

Mujeres inmigrantes, las más vulnerables

La procedencia de las mujeres confirma otra de las claves estructurales del sistema prostitucional con base en la feminización de la pobreza y el peso de las migraciones. Según el macroestudio, el 42,3% proviene de Sudamérica, especialmente de Brasil, Venezuela y Paraguay. Otro 14,8% son de la Unión Europea y alrededor de un 3% procede de Centroamérica y el Caribe. La nacionalidad española aparece en un 13% de los anuncios, aunque en muchos casos se trata de extranjeras nacionalizadas o identificadas con alusiones a un origen migrante.

Más allá de las cifras de prostitución, el informe ofrece la primera estimación oficial del alcance de la trata con fines de explotación sexual en España. Se calcula que entre 9.764 y 17.639 mujeres se encuentran en riesgo, lo que supone entre el 8,5% y el 15,4% de todas las que ejercen la prostitución. La línea que separa la prostitución de la trata se difumina ya que ambas forman parte de una misma industria sustentada en la demanda masculina de sexo de pago.

Prostitución en entornos digitales

El entorno digital ha transformado radicalmente este mercado. La aprobación de la Ley Orgánica 10/2022 de Garantía Integral de la Libertad Sexual prohibió la publicidad de prostitución en línea. Sin embargo, los anuncios en las plataformas no han desaparecido. Muchas se han reinventado bajo la apariencia de “servicios de acompañamiento”, han migrado a nuevos espacios virtuales o se han refugiado en canales de difícil rastreo, como Telegram, donde la opacidad dificulta la persecución de la explotación.

Los propios anuncios reflejan el carácter clandestino del negocio. En el 42,9% de los casos, los rostros de las mujeres aparecen pixelados o directamente ocultos, un dato que los expertos internacionales consideran un indicador claro de riesgo de trata. Borrar sus identidades es una estrategia para suplantarlas, ocultar la explotación y perpetuar su invisibilidad.

Trata y explotación sexual en España
Varias meretrices en el polígono de Marconi, próximo a la zona Sur.

Las consecuencias para la salud son devastadoras. El macroestudio alerta de un grave impacto físico y psicológico. Se trata de una mayor exposición a enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Pero de igual forma a lesiones físicas derivadas de la violencia y, sobre todo, traumas emocionales profundos que marcan de por vida a las víctimas.

Los lugares de la prostitución

El escenario de la prostitución en España no es homogéneo. El informe distingue entre la calle, los clubes y los pisos, cada uno con sus dinámicas. La calle es el espacio más visible y precario. Los clubes representan un negocio estructurado donde predomina el lucro de terceros. Y los pisos esconden formas más sofisticadas de control, a menudo imposibles de detectar desde el exterior.

Por encima de los datos y los contextos, el macroestudio insiste en el carácter estructural de la trata. Es decir, la conducta de una violencia machista profundamente enraizada en la desigualdad de género que se alimenta de la pobreza, de la falta de alternativas y de las restricciones migratorias que empujan a mujeres vulnerables hacia el mercado prostitucional. La trata no solo es una violación de derechos humanos, sino también de un mecanismo de reproducción de desigualdades globales, que refleja el abismo entre regiones empobrecidas y países receptores como España.

Hasta ahora, la falta de datos había sido uno de los principales obstáculos para diseñar políticas públicas eficaces. La Delegación del Gobierno reconoce que esta investigación marca un antes y un después. Por ello, permitirá dimensionar el problema, mejorar la detección, orientar las medidas de protección a las víctimas y reforzar la persecución de las redes criminales.

Sin embargo, el desafío sigue siendo monumental. Erradicar la trata y la prostitución exige abordar no solo la actuación de los tratantes, sino también la demanda masculina que sostiene esta industria de esclavitud sexual.