El próximo 22 de febrero se conmemora el Día Europeo por la Igualdad Salarial, con el que se pretende concienciar sobre las diferencias entre los sueldos de los hombres y las mujeres. Una realidad injusta que se quiere hacer visible para contribuir a que los estados miembros de la UE adopten medidas eficaces para erradicarla.
Hasta aquí, las buenas formas y la redacción formal de lo que, de momento, es una entelequia. Porque lo cierto es que 5,23 millones de mujeres de la Unión Europea se sienten discriminadas en sus trabajos por varios motivos, y uno de los principales es la la diferencia entre su sueldo y el de sus compañeros.

En España, en concreto, según los últimos datos aportados por la Encuesta de Estructura Salarial (EAES) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, la denominada brecha salarial de género es del 17%.
Traducido a términos reales, ese porcentaje significa que, en nuestro país, un trabajador gana de media 29.381,84 euros al año, mientras que una trabajadora percibe 24.359,82 euros. Son algo más de 5.000 euros de diferencia que tiene efectos importantes en la vida de las mujeres y que, dependiendo de los sectores, es mucho mayor.
Los futbolistas cobran un 700 % más
Uno de los sectores que destaca por el ‘abismo’ entre los sueldos según el género es el deportivo y, más concretamente, el del fútbol. En el balompié, la diferencia entre mujeres y hombres se sitúa en el 744%, según datos aportados por el Instituto de las Mujeres (MI).

Volviendo a la realidad que lanzan los números, lo que esto significa es que mientras los futbolistas ganan 190.000 euros de media, las futbolistas ganan 22.500 euros. Este, en el mejor de los casos. En otras disciplinas, los bajos sueldos o, incluso, la inexistencia de ellos obliga a las mujeres a compatibilizar su vida deportiva con un trabajo remunerado.
Así lo reflejaron las invitadas a la charla coloquio organizada por el Instituto de las Mujeres (IM) con el objetivo de concienciar sobre esta problemática, de cara a la conmemoración del próximo 22 de febrero.
Además de la directora del IM, Cristina Hernández, en la mesa redonda participaron la redactora jefa de deportes de ‘El País’, Nadia Tronchoni; la presidenta del sindicato de futbolistas españolas FUTPO, Amanda Gutiérrez; la presidenta de la Asociación de Jugadoras de Baloncesto (AJUB), Lucila Pascua; Laura Torvisco Pérez, entrenadora de primera división y directora deportiva; Marta Francés Gómez, triatleta y medallista olímpica en los Juegos Paralímpicos de Paris 2024, y Patricia Campos Doménech, expiloto y entrenadora de fútbol.
«Las mujeres han conseguido grandes hitos deportivos con menos recursos, menos ingresos y en menos tiempo» (Amanda Gutiérrez, presidenta de AJUB)
Más perspectiva de género en el deporte
Uno de los aspectos en los que más incidieron las participantes en el coloquio fue en la necesidad de rebatir a quienes justifican la desigualdad en el deporte, atendiendo a criterios económicos.
En este sentido, Amanda Gutiérrez, además de reclamar más mujeres en los puestos directivos, recalcó la necesidad de que los dirigentes de las instituciones deportivas «estén cualificados, preparados y tengan perspectiva de género” para entender que las mujeres han conseguido grandes hitos deportivos «con menos recursos, menos ingresos y en menos tiempo».

Las ponentes también hicieron hincapié en cómo esa desproporcionalidad en los salarios tiene consecuencias económicas directas en la vida de las deportistas, incluso en las de más alto nivel. Por ejemplo, la inexistencia de una salida laboral tras su vida deportiva, como relató Laura Torvisco.
«He sido jugadora de primera división durante 15 años, entrenadora también de primera división durante 10 y directora deportiva de clubes y federación y siempre he tenido que compaginar mi labor deportiva con mi trabajo de profesora de Educación Física. Nunca he podido vivir del deporte», concluyó.
Fuerza y unidad
Otro de los efectos que inciden negativamente en la vida personal de las deportistas es la ausencia de convenios laborales en la gran mayoría de deportes. Esto, explicaron, conlleva a que cuestiones como la conciliación, los cuidados o la maternidad no estén contempladas ni reguladas de manera justa ni equitativa.
Sin derechos que las amparen en este sentido, muchas profesionales, como la exjugadora de baloncesto Lucila Pascua, acaban renunciando a formar una familia por “la inestabilidad laboral, el miedo a los cambios que pueda sufrir el cuerpo y la posibilidad de que nunca más te llamen para jugar”, explicó.
«Siempre he tenido que compaginar mi labor deportiva con mi trabajo de profesora de Educación Física. Nunca he podido vivir del deporte» (Laura Torvisco, entrenadora de fútbol).
Además, las expertas también quisieron remarcar el papel de los medios de comunicación como agentes necesarios en el proceso de transformación para acabar con la desigualdad en el deporte y la creación de referentes.
Patricia Campos, expiloto de la armada española y entrenadora de fútbol, animó a «todas aquellas que tengan una ventana en los medios de comunicación a hablar de las mujeres deportistas para intentar que la situación mejore». «Si no lo hacemos nosotras, ¿quién lo va a hacer?» se preguntó.
Por último, y a modo de resumen, entre las participantes se fraguó la idea de la fuerza y la capacidad de transformación que tienen las deportistas unidas y organizadas.
