Mientras que para hombres ponen el foco de su trabajo en el salario (el 51%), para las mujeres sin embargo, la clave es el equilibrio. Esta idea coincide, sobre todo, con las que tienen hijos menores, en las que la flexibilidad para conciliar la vida personal y laboral gana importancia.
Y aunque el dinero no es la razón principal entre ellas a la hora de valorar un empleo, lo cierto es que siete de cada 10 mujeres considera que cobra menos que los hombres por hacer el mismo trabajo y es consciente de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Esta idea aumenta hasta el 75,2% en las mujeres de 45 años en adelante.

Además, una de cada tres mujeres de 35 a 44 años afirma haber recibido gritos o faltas de respeto por parte de sus jefes y compañeros; un 14% confiesa haber sufrido acoso laboral, y un 8%, acoso sexual.
Asimismo, un 24% de las madres con hijos menores de edad afirma que no solo cobra menos, sino que además han visto frenado su desarrollo profesional por ser madres.
Estos datos forman parte del estudio ‘Mujeres e Incertidumbre’ llevado a cabo por el observatorio Vividoras de la incertidumbre, una iniciativa creada por Pelayo Vida para identificar y analizar las principales incertidumbres que enfrentan las mujeres adultas en España.
Un buen ambiente con los compañeros, un buen salario y la estabilidad laboral son las prioridades de las mujeres en el trabajo.
Miedo a la falta de independencia
Otra de las conclusiones que destaca en este estudio sobre la incertidumbre en las mujeres es que, las españolas tienen claro cuáles son sus prioridades en relación al trabajo: en primer lugar, que exista un buen ambiente con los compañeros (49,5%); en segundo, percibir un buen salario (48,7%), y, tercero, la estabilidad laboral (36%).
El análisis también se centra en determinar las principales preocupaciones de las mujeres en materia financiera. Así, para ellas, es importante poder disfrutar de una buena jubilación, pero aflora el miedo a dejar de ser independientes económicamente por la pérdida del empleo o los ingresos o dejar de tener capacidad de ahorro.
En el caso de las mujeres más jóvenes de 18 a 34 años no emancipadas, un 50% afirma que la independencia económica es su principal preocupación, mientras que disfrutar de una buena jubilación se convierte en la mayor preocupación económica a partir de los 45 años.
Viajar, jubilarse antes y dedicarle tiempo a los hijos
Más pesimistas que los hombres con respecto a su situación financiera se muestra el 49% de las mujeres, que califica de ‘excelente’ o ‘buena’ su situación económica, en comparación con el 54% de los hombres.
En el caso de ellas, esta percepción empeora significativamente en el caso de depender exclusivamente de sus ingresos personales y se afianza con respecto a los hombres en lo relativo a su estabilidad financiera a largo plazo.

Sin embargo, el 84% de las mujeres no cuenta con un plan o estrategia de ahorro de cara la jubilación, y un 70% no tiene ahorros para afrontar imprevistos o inversiones.
En el supuesto de contar con una situación económica desahogada, una de cada dos mujeres españolas afirma que, si no tuviera que preocuparse por el dinero, viajaría más. Este sueño se diluye en el caso de las que tienen hijos pequeños, que priorizan la educación de sus hijos y dedicarles más tiempo.
Por su parte, las mujeres más jóvenes de entre 18 y 34 apostarían por cambiar de vivienda, por gastar más en ocio y tiempo libre e invertir en salud y bienestar. Las mujeres más mayores, en cambio, piensan más en su jubilación, en asegurar la educación de sus hijos, e incluso, en dejar de trabajar.
