El estudio ‘Las mujeres lesbianas y bisexuales en España’ elaborado por el Instituto de las Mujeres (IM) revela una radiografía inédita sobre las realidades que atraviesan las mujeres lesbianas y bisexuales en España.
Con una base de 4.362 encuestas y testimonios recogidos en entrevistas y grupos de discusión, el informe confirma que, pese a los avances legislativos, la discriminación, la invisibilidad y la violencia continúan siendo una constante en sus vidas.

El perfil de las participantes es mayoritariamente joven: el 72% tiene entre 21 y 40 años y la edad media es de 36. Son mujeres con altos niveles educativos (el 87,7% tiene estudios superiores), aunque casi la mitad (45,7%) está en situación de vulnerabilidad económica, incapaz de ahorrar o con dificultades para llegar a fin de mes .
Una de las conclusiones más llamativas es la escasa visibilidad en los entornos cotidianos. Solo el 50,4% afirma poder mostrarse visible casi siempre o siempre.
La falta de referentes sigue siendo un obstáculo: el 43,3% no tuvo ningún modelo al que mirar en su proceso de toma de conciencia . Esta carencia es aún más pronunciada entre las mujeres mayores, donde el 75% carecía de referentes.
Mayor violencia en el colegio que en la Universidad
La visibilidad, además, conlleva un riesgo añadido. El estudio constata que mostrarse abiertamente lesbiana o bisexual multiplica la exposición a la violencia: el 81,9% de las encuestadas asegura haber sufrido algún tipo de violencia relacionada con su orientación.

Las formas más comunes son los comentarios inapropiados (71%), las faltas de respeto (54,1%) y las miradas intimidantes (43%) . Esta violencia es más pronunciada en mujeres jóvenes, con discapacidad o bajos recursos.
El ámbito educativo se revela especialmente hostil. Solo un 7,8% de niñas y un 15,5% de adolescentes se han sentido seguras para ser visibles en el colegio o instituto. La universidad mejora ligeramente el panorama, con un 68,3% de mujeres visibles, pero el entorno laboral vuelve a ser un espacio de retroceso: solo el 55,8% se muestra visible en sus trabajos .
Ser madre, otra forma de discriminación
La maternidad también aparece como un terreno de discriminación. Solo el 15% de las participantes son madres, y de ellas, casi la mitad (44,6%) ha experimentado discriminaciones o desigualdades. Entre quienes no han sido madres, un 11,3% señala que su orientación sexual ha sido un factor para no planteárselo .

Los testimonios recogidos en los grupos de discusión y entrevistas aportan profundidad a los datos cuantitativos. Mónica, experta en educación, afirma: «La escuela sigue siendo un lugar peligroso para ser una niña o adolescente lesbiana o bisexual. La mayoría espera llegar a la universidad para poder vivir su orientación». Adriana, activista, añade: «No podemos pedir visibilidad si no garantizamos seguridad. Muchas mujeres siguen viviendo con miedo».
El estudio también explora la percepción de los avances en políticas públicas. Aunque el 79,2% de las mujeres considera que ha habido mejoras, solo un 62,1% se muestra bastante o muy satisfecha con las medidas adoptadas. La desconfianza persiste, sobre todo en entornos rurales o cuando confluyen otros factores de vulnerabilidad como la discapacidad o la migración.
Este informe no solo ofrece datos. Da voz también a una diversidad de realidades que siguen enfrentándose a barreras específicas. La recomendación del Instituto de las Mujeres es clara: urge diseñar políticas públicas interseccionales, garantizar espacios seguros y fomentar la representación de modelos de lesbianidad y bisexualidad positivos y accesibles para todas las edades .
El documento constituye un paso crucial para visibilizar a una parte de la sociedad históricamente silenciada. Pero el reto de la igualdad real sigue pendiente.
