Francisco Salazar, ex asesor de Moncloa, protagonista de escándalo sexual.

Hoy, 9 de julio, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado el cese del asesor del presidente del Gobierno en Moncloa, Francisco Salazar, acusado por varias militantes y compañeras de trabajo de «comportamientos inadecuados». Es el último caso conocido de ‘machismo arraigado’ en las filas socialistas en un momento tumultuoso para el partido de Gobierno.

Ocurrió el mismo sábado, el día de la celebración en Ferraz del Comité Federal para renovar la cúpula directiva en plena crisis por el ‘caso Cerdán’, y tras la publicación de varios testimonios en eldiario.es. Al poco de trascender la información, Salazar, nombrado apenas 24 horas antes adjunto en la secretaría de Organización, dejó su cargo.

Salazar, el último escándalo machista del Psoe.
Pedro Sánchez interviene en el comité federal, tras la crisis desatada por el ‘caso Cerdán’ y las revelaciones de acoso por parte de Salazar (Foto: PSOE/ RRSS).

Lo ocurrido con el ex asesor es ‘un suma y sigue’ sobre el comportamiento machista destapado en las filas del Psoe y en las instituciones que gobierna, conocido a raíz del ‘caso Koldo’. Estas circunstancias han obligado al Gobierno a poner en marcha un paquete de medidas urgentes para garantizar la prevención y la lucha contra el acoso sexual dentro de los espacios institucionales.

Un email de denuncias y un curso de prevención del acoso

La ministra portavoz, Pilar Alegría, informó el martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de dos medidas clave para prevenir el acoso. En primer lugar, la puesta en marcha de una formación obligatoria que arrancará en septiembre, destinada al personal de Moncloa —altos cargos incluidos-, en la que recordarán las herramientas de detección y denuncia en caso de acoso.

En segundo, habrá un refuerzo del canal interno, garantizando seguridad y anonimato en los procesos de denuncia.

Antes de este anuncio formal, un correo masivo alertaba a todo el personal de Moncloa y advertía de “no se toleran estas actitudes”. Adjunto al mensaje, el protocolo vigente junto al canal interno de denuncias. Es decir, un email a disposición de las posibles víctimas o personas de su entorno conocedoras de la situación.

Según han informado fuentes gubernamentales, detrás de este plan de actuación está la secretaria general de Presidencia, Judit González. González se reunió con el equipo de Salazar -compuesto mayoritariamente por mujeres- para comunicarle el “respaldo institucional”. En la reunión, también reiteró la existencia de mecanismos confidenciales para la denuncia y subrayó el enfoque de “tolerancia cero” del Gobierno.

Salazar, un caso masivamente conocido

El sábado, varios testimonios de mujeres allegadas al ex asesor publicados por eldiario.es describían un trato machista y de acoso hacia ellas. Desde comentarios sobre el cuerpo y la ropa, invitaciones fuera del horario laboral, e incluso proposiciones de pasar la noche en su casa.

También denunciaban que aquellas que se atrevieron a contarlo y rechazaban esos acercamientos, sufrían represalias laborales. Según publicó Vozpópuli, la mayoría de los episodios ocurrieron en Moncloa, y entre las afectadas figura una alcaldesa socialista.

Pero lo más preocupantes del asunto, es que este comportamiento hacia las mujeres de Salazar se conocía abiertamente, tanto que entre compañeras se prevenían. Incluso, tal y como ha trascendido en medios, varias dirigentes socialistas sabían lo que pasaba con Salazar.

Esta circunstancia la confirmó hace unos días la periodista Esther Palomera en la Cadena SER. Palomerá aseguró que “en el PSOE era un clamor” lo que se decía sobre Salazar. Además, criticó la falta de acción hasta que estalló el escándalo públicamente.

Salazar, sin embargo, negó las acusaciones y pidió “ser apartado de sus funciones actuales” en la Comisión Ejecutiva Federal, así como la apertura de diligencias internas.

Como justificación a la falta de medidas sobre las denuncias contra Salazar, en Moncloa aseguran que no existían denuncias formales en ningún canal interno. «No podemos darnos cuenta de lo que no conocemos”, han afirmado.

Salazar, el último escándalo machista del Psoe.
José Luis Ábalos y Koldo García.

‘Caso Ábalos-Koldo’: corrupción y prostitución

En paralelo, el PSOE afronta un escándalo de aún mayor calado con el ‘caso Koldo’. En este está involucrado al ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos, al ex secretario de Organización del Psoe, Santos Cerdán, en la cárcel, y al ex asesor de Ábalos, Koldo García.

Algunas de las grabaciones realizadas por la UCO (Unidad Centra Operativa de la Guardia Civil, documentan conversaciones en las que Ábalos y Koldo hablan de “repartirse mujeres”. Es, presumiblemente reparto de prostitutas en lo que parece la organización de un fin de semana de ocio cualquiera.

Esos audios han sido calificados de “vómitos” y “repugnantes” por portavoces del partido, y figuras feministas del PSOE. Algunas de ellas, responsables de Igualdad en las filas socialistas mantuvieron una reunión con Sánchez el pasado viernes para pedir medidas urgentes en el interior de la organización.

Reforma interna: medidas simbólicas y materiales

En respuesta a ambos escándalos, el PSOE ha prometido reformas significativas. De entrada, la elaboración de un Código ético reforzado en el que introduce un artículo que permite expulsar a quienes consuman o gestionen prostitución, tras definirla como forma de violencia contra la mujer.

No obstante, desde dentro del PSOE, voces feministas reclaman ir más allá. De entrada, exigen mayor presencia de mujeres en puestos de responsabilidad. También, un seguimiento real de las políticas antifeministas y un compromiso firme en la erradicación del machismo.

A ojos de las afectadas, pues, la medida del éxito pasa por cambiar realmente la cultura de poder que permitió estos episodios y proteger realmente a quienes denuncian.