Doctora Paula Cuenta, internista de infeccionas del hospital de Fuenlabrada habla sobre la clamidia.
Doctora Paula Cuenta, internista de infeccionas del hospital de Fuenlabrada.

La infección por clamidia es la más común de las enfermedades de transmisión sexual (ETT), pero no por ello, la menos importante. En la mayoría de los casos, el 80%, es asintomática, por lo que puede proliferar con comodidad y prolongarse en el tiempo hasta provocar daños irreversibles en el aparato reproductor. Ello, sin contar con que, quien la padece sin saberlo puede transmitirla y hacer exponencial el contagio.

Paula Cuenca es doctora internista de infecciones en el Hospital de Fuenlabrada y habla para ‘Ellas’ de cómo prevenirla, de la necesidad de poner medios de protección en las relaciones sexuales, y de la importancia de las revisiones médicas periódicas.

Doctora Paula Cuenta, internista de infeccionas del hospital de Fuenlabrada habla sobre la clamidia.

PREGUNTA: Doctora, vamos a hablar de la clamidia. ¿Qué es?

RESPUESTA: Es una bacteria. La más frecuente es la clamidia trachomatis y provoca una infección de transmisión sexual cuando no hay protección. Hay otros tipos de clamidias menos frecuentes. Por ejemplo, la denominada ‘vertical’, que se da a través del canal del parto y la transmite la madre al niño; y, también, las que producen conjuntivitis por el contacto con mucosas.

P.: ¿Qué síntomas provoca?

R.: En el 80% de los casos, la infección por clamidia no produce síntomas. Es asintomática, lo que supone un grave problema porque permite avanzar a la infección y provocar complicaciones. Además, facilita su transmisión, porque no te enteras de que la tienes. Es un gran problema. En el caso de las mujeres, puede provocar inflamación del cérvix hasta llegar a las trompas de Falopio, generando dolor pélvico, fibrosis o infertilidad. Si produce síntomas, en los hombres son uretritis, que es una secreción por el pene, picor y molestias en la zona. El síntoma más frecuente cuando lo hay es el aumento de flujo vaginal en las mujeres.

P.: Supongamos que hay sospechas de clamidia. ¿Cómo se diagnostica?

R.: Es necesario hacer unos test específico de laboratorio a nivel molecular de las muestras de exudado que se le toman al paciente. La muestra puede tomarse de la zona genital, pero también de la zona anal o también de la zona orofaringia –porque el paciente haya tenido sexo oral- y, en el caso de los hombres, de la orina.

P.: Una vez diagnosticada, ¿cómo se trata?

R.: Con un antibiótico específico que ha de recomendar el médico. Hay antibióticos para muchos tipos de bacterias y no todos sirven para la clamidia. De ahí la importancia de acudir a consulta, ya que el médico va a tener en cuenta, por ejemplo, si es paciente embarazada, y cuál es el mejor tratamiento para la pareja. Es imprescindible tratar a ambos y aunque la recuperación es rápida, hay que ver si la infección ha tenido o no consecuencias mayores, como he explicado anteriormente.

P.: Además del preservativo, ¿qué otros medios de protección hay ante la clamidia?

R.: Fundamentalmente, recomendamos los denominados métodos barrera, como el preservativo. No podemos olvidar que también puede transmitirse por vía oral si se practica este tipo de sexo. Y, junto con la protección, es fundamental la detección precoz y el tratamiento para evita la transmisión. En el caso de personas con mayor riesgo aumentado de contraer esta infección por tener múltiples parejas sexuales, o en trabajadoras del sexo, hacemos cribados entre ellas para descartar la existencia de infección. De detectarse, se trata al paciente y se recomienda el tratamiento en las parejas sexuales que hayan tenido en los últimos 60 días anteriores al positivo.