Noticias para Municipios aborda en esta entrevista el problema que genera la cistitis, una patología cada vez más presente entre las mujeres que suele afectar a su esfera social y sexual. Dolor pélvico, sensación de tener que ir al baño… Es una patología que se diagnostica excluyendo otras posibles enfermedades o infecciones. La uróloga Rocío Roldán, especialista en el Hospital Universitario de Fuenlabrada, habla sobre la cistitis.
Pregunta: ¿Qué es la cistitis?
Respuesta: El síndrome de vejiga dolorosa es una patología que es crónica, que se caracteriza por ese dolor pélvico crónico, junto a una frecuencia de micción aumentada y una urgencia.
Y a diferencia de las infecciones urinarias, no existe uan infeccón bacteriana activa aguda. Hay un sindrome de dolor pélvico, pero no encontramos un patógeno que lo cause.
P: ¿A qué se refiere cuando habla de urgencia miccional?
R: Es esa sensación de tener que ir corriendo al baño. Es esa sensación de ‘me entran ganas y tengo que ir’. Al final, el diagnóstico de esta patología es un diagnóstico de exclusión. Tenemos diagnóstico clínico donde hay que ir descartando todas aquellas causas que sí pueden producir una sintomatología similar. Es un diagnóstico de exclusión.
P: ¿Por qué se produce esta dolencia?
R: La causa real no se conoce. Siempre hay factores de riesgo que pueden predisponer a ello, como que la paciente tenga enfermedades autoinmunes o que tenga una irritación crónica de la vejiga. Todo ello puede favorecer esta patología.
«El diagnóstico clínico de esta patología es por exclusión: hay que ir descartando todas aquellas causas que sí pueden producir una sintomatología similar»
Rocío Roldán, doctora del Hospital Universitario de Fuenlabrada
En el caso de las mujeres contamos con dos factores importantes, como son los hormonales y los anatómicos, que pueden dar lugar a esta enfermedad. Con la menopausia, hay un descenso de los estrógenos y estos se ven muy ligado con el epitelio de la vejiga, y puede favorecer un síndrome de vejiga dolorosa.

Y en los anatómicos, a diferencia de los hombres, el sistema urinario es distinto. En nosotras, la uretra es más corta y puede producir más irritación.
P: ¿La patología se da en mujeres de avanzada edad o puede darse también en niñas y adolescentes?
R: En niñas y adolescentes es raro. Se ve en mujeres de mediana edad. Es una patología que no se suele diagnosticar por la dificultad del propio diagnóstico, que es de exclusión. Se cree que la incidencia es del 2 al 6% y requiere un tratamiento multidisciplicnar y, sobre todo, específico e individualizado en la paciente.
«En la aparición de la cistitis influye el estilo de vida y todos los condicionantes que puedan aumentar esa irritación: el estrés, el chocolate, el café, el tabaco, el té, los picantes…»
P: ¿Influye el estilo de vida?
R: Por supuesto. Influye el estilo de vida y todos los condicionantes que puedan aumentar esa irritación: el estrés, el chocolate, el café, el tabaco, el té, los picantes… Todos ellos pueden aumentar la irritabilidad.

P: ¿Se investiga sobre esta dolencia, hay nuevas terapias?
R: Cuando no existe una evidencia del resto de causas, al final terminamos diciendo que es un síndrome de vejiga dolorosa. Sí que hay nuevas terapias en proceso, como factores de crecimiento, células madre e incluso la neuroestimulación.
Cuando tiene el paciente una frecuencia de micción aumentada, se puede tratar con una neuroestimulación, de los nervios, para intentar que la vejiga no tenga esa excitación.
P: ¿Suele afectar a la calidad de vida de las pacientes?
R: Sí. Tanto a su esfera social como sexual. Hay que tener en cuenta que las pacientes tiene un aumento de la frecuencia miccional y dolor que puede afectarles al día a día.
«La cistitis suele afectar a la esfera social e incluso sexual de las mujeres. Hay que tener en cuenta que las pacientes tiene un aumento de la frecuencia miccional y dolor que puede afectarles al día a día»
No creo que estigmatice, porque las mujeres hoy tienen más libertad y suelen consultar al médico. Y así lo hacen, porque es salud.
En el día a día, no me encuentro esas barreas culturales o sociales de no consultar. A día de hoy, creo que sí consultan y que están las puertas abiertas en médicos de familia, urología y ginecología.
P: ¿Hay tratamiento?
R: Sí. Tenemos tratamiento médico por vía oral con fármacos que alivian esa sensación de micción dolorosa o de urgencia. También se pueden aplicar instilaciones de ácido hialurónico para la vejiga (introducir directamente, con ayuda de una sonda, un medicamento en la vejiga a través de la uretra).
Incluso, en los casos más refractarios, se podría intervenir quirúrgicamente, pero son ya los últimos casos.

P: ¿Lo sufren muchas mujeres?
R: En torno a un 2-6% de la pacientes. Es cierto que podemos estar infradiagnosticando a las mujeres, al ser un diagnóstico por exclusión.
P: Una mujer que haya tenido de dos a cinco infecciones urinarias, ¿debería preocuparse?
R: Siempre que hay que algún síntoma, hay que consultar por ello. En cuanto a las infecciones urinarias de repetición, tiene que haber una documentación sobre un organismo patógeno causante de esa infección.
En este caso, se confunde con infecciones urinarias de repetición porque los síntomas pueden ser muy similares, aunque no existe esa causa bacteriana. Pero es cierto que estas infecciones de repetición pueden causar la irritación crónica y derivar en un sindrome de vejiga dolorosa.
P: Como profesional, ¿qué recomienda?
R: Que no tengan miedo a consultar, y que se intente hacer un abordaje individualizado. Siempre teniendo en cuenta los síntomas, sin descuidar esa apoyo social y psicológico.
