enfermeras

De las 345.969 enfermeras colegiadas en nuestro país, el 85,5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo 90 ocupan cargos de responsabilidad o directivos en diferentes área relacionadas directa o indirectamente con la gestión sanitaria.

El estudio de los datos es obra del Consejo General de Enfermería (CGE) y la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), que han querido hacer un mapa sobre la situación de la profesión a nivel nacional.

Para ambas instituciones, la cifra de 90 es un importante logro, pero no suficiente para un gremio eminentemente feminizado e históricamente relegado en exclusiva a los cuidados de los enfermos.

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Esta radiografía de visibilización de la profesión se ha centrado en las profesionales del gremio que ocupan cargos de consejeras, directoras generales, gerentes de hospitales, centros de salud, centros sociosanitarios y diputadas en todo el territorio nacional.

Andalucía, Madrid y Baleares, a la cabeza

A nivel regional, Andalucía es la comunidad en el puesto número uno de este ranking con 23 enfermeras en puestos de alta gestión. Le siguen la de Madrid y de Baleares, donde hay 9, y, después, Asturias, con 7.

En la parte media de la tabla se sitúan Galicia y Extremadura, con 6; Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha, con 5 -aunque en este último caso ocupando dos direcciones generales de la comunidad-; y Navarra, País Vasco, La Rioja y Murcia, con 3. Ya en la cola se encuentra Cataluña, Canarias y Comunidad Valenciana, con 2, y Cantabria, con 1. Ceuta y Melilla no tienen ninguna en puestos de responsabilidad.

En cuanto a diputadas de los parlamentos autonómicos, existen 11 enfermeras en todo el país: una en Andalucía, Islas Baleares, Canarias, Murcia y Comunidad Valenciana, y dos en Aragón, Castilla y León y Navarra. También existe representación en el Congreso de los Diputados, con tres enfermeras, y en el Senado, con una.

Además, tres enfermeras son consejeras en los gobiernos de Andalucía, Aragón y Extremadura, una representación que las organizaciones consideran «bajísima» en el conjunto de todas las consejerías a nivel nacional.

Detectar desigualdades

A pesar de las bajas cifras, el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, ha expresado su satisfacción por el avance. «Si hace 20 años hubiésemos pensado en hacer este mapa, estaría vacío», ha manifestado. Por ello, ha expresado la intención de su organización para seguir trabajando en la igualdad y en el reconocimiento de las profesionales.

Por su parte, Manuel Bernardo, de ANDE, ha destacado la importancia de tener este mapa porque, a su juicio, «facilita el análisis de la distribución de estos puestos en las distintas comunidades autónomas, ayudando a detectar desigualdades, brechas de género o áreas de mejora en el acceso de las enfermeras a cargos directivos».

Sesgo discriminatorio

Independientemente de los avances, algunas de las razones que pueden justificar ese bajo número de enfermeras ostentando un cargo de responsabilidad están en los resultados de la última encuesta elaborada por el Sindicato de Enfermería SATSE (2023).

En ellos, el 84% de los encuestados minusvaloraba las labores de enfermería en tanto en cuanto les parecía que la profesión era «dependiente» de otro colectivo sanitario; se trataba de «una profesión sexualizada» (39%); era «exclusivamente femenina» (36%) y no requiere de una formación universitaria de Grado (23 %).

Todos estos estereotipos presionan a las mujeres a la hora de contabilizar por encima las dificultades para acceder a puestos de responsabilidad y gestión, fuera del ámbito de la jefatura de enfermería.

Cabe pensar, también, que el concepto y la imagen de las enfermeras por parte de la sociedad, también contribuye a su invisibilización como profesionales con capacidad para dirigir y gestionar. Sobre todo, cuando tras la encuesta anterior queda constatado que aún persiste una importante falta de respeto y, en ocasiones, hasta desprecio, «al minusvalorar a la profesión en sí y a las enfermeras por razón de género«, según SAT

A modo de ejemplos, en SATE detallan comentarios del tipo «tú no sabes, que venga un hombre que sí sabe», como mensajes estereotipados que asignan al hombre un estatus superior, mientras que a la mujer se le siguen atribuyendo roles arcaicos y retrógrados.