relaciones sexuales
Los grupos regentaban tres locales nocturnos (Foto: Archivo)

Mujer, migrante, pobre y con responsabilidades familiares que pueden alcanzar hasta doce personas. Ese es el perfil mayoritario de quienes se encuentran en situación de prostitución en España. Según los datos de la ONG In Género, que en 2024 atendió a 8.959 personas en doce comunidades autónomas, más del 97 % eran mujeres y más del 90 % eran extranjeras.

La mayoría llegó al país en busca de oportunidades laborales y, en su lugar, encontró una realidad que las empujó a los márgenes de la legalidad y la dignidad. Los datos que ha presentado esta semana la organización, especializada en la atención a personas en contextos de prostitución, explotación y trata, dibujan una fotografía clara y estremecedora.

Perfil de la prostitución mujer pobre migrante
Foto: Ep/Archivo

El 55 % de las personas atendidas no sabían que se dedicarían a la prostitución cuando llegaron a España. Sin embargo, la falta de papeles, la escasa red de apoyo y la presión de tener que enviar dinero a sus países de origen acabaron cerrando el cerco. El 43,6 % lleva menos de un año en esta situación; un 13,6 %, más de diez.

Una mayoría absoluta de mujeres

El 90,6 % de las personas atendidas por In Género eran mujeres cis, un 6,6 % mujeres trans y un pequeño porcentaje hombres cis y trans. La edad media se sitúa en los 32 años. El 77 % tenía entre 23 y 42 años, y un 18 %, entre 43 y 63.

El origen mayoritario es latinoamericano. Colombianas (32 %), dominicanas (12,5 %), paraguayas (11,9 %), venezolanas (9,5 %) y brasileñas (6,4 %) forman el grueso de una población muy precarizada. Solo un 4,1 % de las personas atendidas eran de origen español.

El 41,5 % de ellas se encontraba en situación administrativa irregular, otro 43,7 % tenía residencia legal, el 4,2 % estaba con visado turístico y el 10,58 % tramitaba su documentación. La situación legal es, según la organización, una de las principales barreras para salir del circuito de la prostitución. “Sin papeles, no hay opciones laborales dignas”, explica María Rosario Porras, responsable jurídica de In Género.

Víctimas invisibles de explotación y trata

Aunque solo un 1,68 % de las mujeres atendidas se reconoce como víctimas de trata, la organización eleva esta cifra real a una horquilla de entre el 10 % y el 20 %. Un dato que demuestra hasta qué punto este fenómeno permanece oculto. De las casi 9.000 personas atendidas, se detectó a 74 posibles víctimas de trata y 28 se atrevieron a denunciar. También se atendieron 218 demandas jurídicas relacionadas con agresiones sexuales.

Perfil de la prostitución mujer pobre migrante
Foto: Archivo

Más del 30 % de las personas en prostitución son víctimas de explotación sexual, es decir, alguien más se lucra directamente de su actividad. La explotación, señala la organización, está presente de múltiples formas. Desde el cobro de alquileres abusivos en pisos donde se ejerce, hasta la figura del ‘intermediario’ o proxeneta que retiene documentación o impone tarifas.

Cargas familiares y pobreza estructural

Uno de los elementos más determinantes para entender por qué estas mujeres entran —y permanecen— en la prostitución es la necesidad de sostener económicamente a otras personas. El 90,8 % de las atendidas por In Género tenían personas a su cargo: el 52,78 % sostenía entre tres y cinco familiares, el 26 % a uno o dos y un 12 % a entre seis y doce. Solo un 9,2 % no tenía cargas.

A esta situación de presión familiar se suma la pobreza estructural. Muchas de estas mujeres han realizado estudios —el 58,3 % contaba con educación secundaria o Formación Profesional—, pero no pueden ejercer en el mercado laboral. Solo el 4,8 % tenía estudios superiores y otro 4,8 %, ningún nivel formativo.

“Migran para ofrecer un futuro mejor a sus hijos o para sostener a sus padres y hermanos, pero aquí encuentran un muro de irregularidad administrativa y marginación”, señala Porras.

Perfil de la prostitución mujer pobre migrante
Foto / Archivo

Clubes y pisos: los escenarios de la prostitución

La forma más común de ejercer la prostitución en España sigue siendo el club de alterne, con un 49,75 % de los casos. No obstante, ha crecido el uso de pisos privados, que ya representan el 41,34 % del total. Solo el 6 % se registra en espacios públicos.

Este cambio refleja también una mayor dificultad para acceder a las mujeres y prestarles ayuda o detectar situaciones de trata. Los pisos ofrecen mayor discreción, pero también mayor aislamiento.

Según estimaciones de la organización, en España hay entre 25.000 y 30.000 personas en situación de prostitución, aunque no existen datos oficiales actualizados. La mayoría no tiene una alternativa real: la presión económica, la falta de permisos de residencia o trabajo y la violencia estructural convierten su situación en una trampa.

Trampa que se une al sistema, que no está pensado para protegerlas ni para darles opciones. Las políticas públicas siguen sin atajar la desigualdad, el racismo institucional y la feminización de la pobreza, que son la raíz del problema.

En consonancia con esto, quienes están en primera fila atendiendo a estas mujeres tienen claro que la prostitución no es una elección, sino el resultado de no tener ninguna otra.