Marta Pérez, presidenta de la Fundación Inspiring Girls.
Marta Pérez, presidenta de la Fundación Inspiring Girls.

Un despacho ocupado por cinco mujeres en un piso de la capital es el centro de operaciones de la Fundación ‘Inspiring girls’. Desde allí salen ideas y actuaciones que replican sus homólogas en otras partes del mundo, para que niñas y adolescentes cuenten con las mismas oportunidades que los niños y no se dejen guiar por los estereotipos sexistas. Ni en la vida, ni en su carrera profesional.

Al frente de la FIG a nivel nacional, Marta Pérez, una mujer ‘referente’ que sabe bien cómo es verse sola en un mundo de hombres, nos explica la esencia de la Fundación y el último proyecto en el que está inmersa la entidad.

Marta Pérez con un grupo de alumnas en uno de los encuentros organizados por la Fundación.
Marta Pérez, con un grupo de alumnas en uno de los encuentros organizados por la Fundación. (Fotografía: ‘Inspiring girls’).

PREGUNTA: ¿Qué hacéis exactamente en ‘Inspiring girls’?

RESPUESTA: En la Fundación ‘Inspiring girls’ (FIG) trabajamos tres problemas que afectan a las niñas en su desarrollo: los estereotipos de género en el tema de las profesiones; la falta de autoestima o pérdida de confianza en sí misma que suele darse entre la infancia y la adolescencia; y la falta de referentes femeninos. Con todo, desde aquí damos visibilidad a profesiones como las relacionadas con la tecnología, las ciencias, las finanzas, y de formación profesional, para que todas las niñas sepan que existen y que son una opción de futuro para ellas.

P.: Y, ¿cómo llegáis a las niñas?

R.: Llevamos a cabo muchas actividades dentro y fuera del aula, pero todas, partiendo de un sistema muy sencillo, pero muy potente: ponemos a las niñas en contacto con mujeres profesionales de todos los ámbitos. Son más de 9.000 las mujeres voluntarias que forman nuestra red referente en toda España y comparten su experiencia vital y profesional con las niñas. Nuestras voluntarias, tras haber pasado por una formación con nosotras, dan charlas y talleres en los colegios, o reciben a las niñas en sus entornos profesionales (empresas o instituciones), donde las ven interactuar.

P.: Esa interacción entre niñas y mujeres, ¿funciona?

R.: Totalmente. Lo vemos en las niñas y, además, lo hemos testado a través de una medición de impacto en más de 300, que ha llevado a cabo la Universidad San Pablo CEU. Las conclusiones están publicadas en una revista científica y son sorprendentes. Por ejemplo, la percepción que tienen sobre sus propias capacidades, por ejemplo, en Matemáticas, cambian por completo. Antes de formar parte del proyecto, la mayoría de ellas se creían peores o se callaban si tenían buenas notas en la materia; tras el contacto con las mujeres inspiradoras, son más las que se sienten capaces de sacar la materia adelante y aumenta la seguridad en sus capacidades.

P.: ¿Qué requisitos tienen que tener las mujeres voluntarias?

R.: En FIG creemos que toda mujer tiene un mensaje que le puede servir a una niña. Toda mujer puede ser inspiradora. Comunicar su propio desarrollo vital y profesional, transmitir su propia historia, bien de superación, bien de esfuerzo, puede conseguir un cambio en alguna niña. Por eso, desde aquí, animo a todas las mujeres a que formen parte de nuestra red de referentes y se pongan en contacto con la Fundación.

P.: Ahora, estáis con un proyecto en marcha para el que pedís la colaboración de colegios, ¿no?

R.: Efectivamente. Se trata del proyecto ‘Digitalización sin límites’. Lo pusimos en marcha hace tres años en entornos rurales, pero, en esta ocasión, lo vamos a llevar a cabo con algunas modificaciones, en colaboración con la empresa Stellantis. El objetivo es acercar las habilidades digitales básicas de forma gratuita a alumnos de varios distritos y municipios de la región madrileña como Usera, Carabanchel, Vallecas, Leganés, Alcorcón, Valdemoro, Fuenlabrada y Getafe, a cuyos colegios pedimos colaboración para que se apunten. Es totalmente gratuito, como todos nuestros proyectos, y lo impartirán mujeres en paro a las que seleccionamos, formamos y contratamos durante el mes que duran estas clases.

P.: En tu opinión, ¿qué tienen la tecnología y la ciencia para que no atraigan a las niñas?

R.: Tiene que ver con la forma abstracta de presentar esas disciplinas a las niñas. A ellas, a nosotras, nos interesa lo que tiene que ver con las personas y, claro, no ven el enganche. Eso ocurre hasta que somos capaces de comunicarles cómo tecnología y ciencia ayudan a la vida diaria de las personas, y cómo hay mujeres que la han mejorado con la invención del periscopio o el limpiaparabrisas. El mensaje así es mucho más potente. Además, la imagen que tienen las niñas de las científicas es la de Marie Curie, una señora gris, con una imagen en blanco y negro, y no la de Hedy Lamarr, por ejemplo, una mujer glamurosa, actriz, precursora del WiFFi, del GPS y del Bluetooth.

P.: En tu caso, Marta, ¿cuáles han sido tus referentes?

R.: Yo he desarrollado mi carrera en el sector tecnológico y, es verdad, que he sido muchas veces la única mujer. Creo que a mí me fue bien, porque estaba muy focalizada en mis objetivos, pero, sí es cierto, que esos entornos son muy nocivos si te dejas influir por ellos.

P.: Pero, no todas pueden…

R.: Precisamente, en FIG luchamos contra el ‘yo no sabía’ y el ‘no voy a poder’. Queremos que las niñas conozcan todas las opciones para que puedan elegir con conocimiento de causa, que no se arruguen, ni se autolimiten. Y para ello, queremos darles todas las herramientas posibles para que desarrollen su inteligencia emocional, que sean conscientes de sus capacidades y que puedan interesarse por más cosas de las que ahora les interesan.