La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza fundamentalmente por una restricción de la ingesta alimentaria, lo que da lugar a una considerable pérdida de peso que se mantiene por debajo del mínimo esperable para la edad, sexo o el desarrollo evolutivo de cada paciente, hasta llegar en ocasiones a un estado de grave desnutrición.
Esta pérdida de peso suele estar originada por la propia paciente, a través de una disminución de lo que come, que se acompaña frecuentemente de conductas encaminadas a perder peso: autoprovocación del vómito, uso o abuso de laxantes y diuréticos o la práctica de ejercicio físico intenso.
Se trata además de un trastorno que afecta en mucha mayor proporción a las mujeres. Dentro de los trastornos de conducta alimentaria, es el segundo trastorno psicológico con mayor mortalidad. El último extremo es incluso llegar a perder la vida, por eso hablamos de que es un trastorno mental grave y que necesita atención especializada.
Para hablar sobre la anorexia nerviosa y sobre otros tipos de trastornos de conducta alimentaria (TCA), en Noticias para Municipios hemos hablado con María Rodríguez Ponce, Psicóloga Sanitaria especializada en la intervención psicológica de TCA y Obesidad en la consulta Despertares.
Pregunta. ¿Últimamente vienen muchos pacientes con trastornos de conducta alimentaria?
Respuesta. Últimamente los trastornos de conducta alimentaria se han incrementado alarmantemente, sobre todo después de la pandemia, en los últimos cuatro años se han incrementado muchísimos los casos que vienen a consulta.
P. ¿En qué consiste la anorexia nerviosa?
R. Se trata de un trastorno psicológico bastante grave, realmente, que incluso en las situaciones más extremas puede lleva a fallo orgánico a la propia persona. Consiste en que se produce una insatisfacción corporal tan elevada que la persona, a través de diferentes conductas, trata de modificar el tamaño de su cuerpo. Nunca termina de estar conforme con el peso que tiene, está muy proecupada por ese peso, por su imagen corporal, por los alimentos. Entonces vive en un constante ruido mental, que se transmite a esas conductas que tiene con respecto a los alimentos.
P. ¿Por qué pasa eso?
R. Realmente nunca ocurre por un único motivo, la anorexia es una enfermedad multifactorial, hay diferentes factores que influyen en que se pueda llegar a desarrollar, factores biológicos, familiares, sociales y culturales, por toda la influencia que tenemos a día de hoy también, la presión estética, la presión social por mantener un canon de belleza establecido. También luego en etapas muy vulnerables de la vida, sobre todo la adolescencia, es cuando más tendemos a despuntar en este tipo de trastornos y eventos que le hayan podido suceder a la persona, hechos traumáticos, algún abuso, algún problema familiar.
P. ¿Todo ello empieza a influir en que esa persona no se quiera?
R. Total, efectivamente, se empieza a producir esa insatisfacción corporal que en muchos casos lleva a la distorsión corporal. La persona al final deja de percibirse conforme a su tamaño real, su cuerpo, y siempre sobreestima el tamaño que tiene, por eso se produce esa insatisfacción y esa necesidad de seguir, a través de esas conductas, intentando tener un tamaño de cuerpo que ellos consideran que es el ideal.
P. ¿En qué se diferencia la anorexia nerviosa de otro tipo de anorexias?
R. La anorexia nerviosa, principalmente la característica es la negación a mantener un peso que sea compatible con la vida, ese miedo extremo a ganar el peso, se produce sobre todo por conductas restrictivas: restricción de alimentos, ciertos grupos de alimentos que ellos consideran que son demasiado calóricos o que pueden hacer que incremente su peso. Entonces, hay dos tipos, la que es restrictiva puramente, que es la que simplemente se basa en esa restricción alimentaria. Y hay otro tipo de anorexia que consiste en ser purgativa, que también en momentos en que se producen descontroles alimentarios, donde yo como gran cantidad de alimentos, y luego me purgo, que sería esa conducta del vómito.

P. ¿Mas o menos en qué edades se suele comenzar, solo en la adolescencia o también en otras etapas?
R. Es verdad que yo en consulta he encontrado casos que comienzan a desarrollar la anorexia de forma más adulta, pero sí que principalmente la etapa de riesgo suele ser entre los 12 y los 18 años, es cuando suelen despuntar este tipo de trastornos, al ser una etapa muy vulnerable. Sí que es verdad que también, últimamente nos estamos encontrando con casos muy precoces que incluso llegan a empezar a desarrollarse a los 8 años.
P. Cuando viene una paciente con esta tipología, supongo que también estará tratada con médicos especialistas, de forma paralela…
R. El tratamiento multidisciplinar es fundamental. Realmente no es un tratamiento que solo se aborde desde la parte psicológica, necesitamos también la parte del médico, la figura del psiquiatra, al parte nutricional, que también debe abordarse y es muy importante, que suele recaer también en un nutricionista, enfermería también, que supervise el estado de la paciente de manera regular. Al final la idea es que se trabaje a nivel multidisciplinar, con abundantes profesionales de la salud porque es un trastorno muy complejo.
P. Y cuando vienen a la consulta, ¿como empezáis a trabajar con ellas? ¿Qué es lo que primero hacéis?
R. Realmente sí que es verdad que tardamos mucho en pedir esa ayuda, porque son trastornos en los que la persona piensa que a través de fuerza de voluntad puede dejar de hacer esas conductas, o no le dan esa importancia realmente, porque normalizan muchas conductas, entonces solemos venir de forma tardía. Por eso también recomendamos que cuando veamos algún síntoma, algún indicio de algún familiar, o de que yo mismo pueda estar sufriendo algún tipo de trastorno alimentario se pida ayuda.
«Es verdad que tardan mucho en pedir esa ayuda, porque son trastornos en los que la persona piensa que a través de fuerza de voluntad puede dejar de hacer esas conductas»
Al principio es escuchar al paciente, ver en qué punto está de la enfermedad, porque normalmente al principio no se suele tener mucha consciencia de la enfermedad, por lo que te digo, normalizamos comportamientos, al final también están muy extendidos, quien no ha hecho alguna dieta en algún momento. Entonces, primero ver un poco si hay consciencia de enfermedad y si no trabajar en que realmente hay cosas que nos pueden estar haciendo daño y pueden llegar a ser perjudiciales para nosotros y pueden llegar a poner en riesgo nuestra salud. Entonces empieza un poco por esa consciencia de enfermedad.
P. Porque esto no es un capricho…
R. Total, es algo que no has elegido, esto ocurre mucho con las enfermedades mentales, que se llega a cuestionar mucho la veracidad o la gravedad de la enfermedad porque a veces parece que es algo elegido y es algo que no se elige. Realmente hay un momento en el que yo quiero modificar mi cuerpo, empiezo a hacer ciertas conductas y a partir de ahí se produce una pérdida de control, que es cuando yo empiezo a desarrollar una enfermedad, yo ya no controlo lo que hago realmente, no controlo lo que restrinjo, es la propia enfermedad lo que me hacer llegar a esos extremos, empezarme a obsesionar con ese peso, con esos alimentos, con mi imagen. Entonces no es algo elegido. Hay profesionales que no están especializados en este tipo de trastornos y muchas veces no comprenden este punto que es superimportante.

P. Supongo claro que hará falta una especialización…
R. Si es una persona que no está especializada en este área, no sabe muy bien como abordar estos comportamientos, puede ser incluso contraproducente el tratamiento para el paciente claro.
P. En estos casos, será también muy importante la familia…
R. Es muy importante la familia y es objeto también de trabajo terapéutico porque muchas veces no saben como llegar al paciente. No saben realmente como dirigirse al paciente, como ayudarle. Entonces a veces también los familiares requieren de esa atención psicológica para poder ayudarles, porque no saben muy bien como hacerlo.
P. En redes sociales he visto incluso cuentas que promocionan estas conductas… La anorexia y la bulimia son llamadas como si se trataran de dos chicas amigas, Ana (Anorexia) y Mia (Bulimia).
R. Son cuentas muy peligrosas, además siempre recomendamos que cualquier persona que tenga acceso a ellas las denuncie, porque lo único que promueven es ese desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria. Las páginas pro-ana y pro-mía son páginas que ensalzan los trastornos de la conducta alimentaria, ana la anorexia y mía la bulimia. Son páginas en las que tratan de alabar lo bueno de la enfermedad, son dirigidas por personas que realmente padecen esa enfermedad, están muy metidas en esa enfermedad y animan a otras personas a que comiencen a desarrollar este tipo de comportamientos que les puede procurar esa enfermedad a ellas y es muy peligroso.
P. ¿Cómo es el tratamiento? ¿Qué es lo que se va a encontrar cuando viene a esta consulta?
R. Realmente son varias las áreas a trabajar. Es muy importante trabajar la parte de las distorsiones cognitivas, aquellas creencias o mitos nutricionales con los que venimos a consulta. Esas creencias que tenemos en base a ‘hemos visto a tal influencer o tal couch que nos ha dado este consejo nutricional y si quiero perder peso. Tenemos que desmentir todo este tipo de creencias, que están muy de base en estos trastornos, y además los mantienen.
«Lo trabajamos desde la metáfora del iceberg, el trastorno de conducta alimentaria es lo de arriba, lo que se ve, lo que sobresale en el mar, y realmente todo lo que está propiciando que se desarrolle ese trastorno alimentario es lo que está debajo»
Tenemos que trabajar mucho la parte nutricional, es muy importante darle una educación nutricional al paciente, que aprenda a llevar no una dieta, una alimentación, la palabra dieta la quitamos, porque implica casi siempre restricción, entonces no nos gusta, una alimentación saludable en la que el paciente pueda elegir y no lo elija su enfermedad. Entonces esto es fundamental, también trabajar la parte de la autoestima, que normalmente suele estar muy deteriorada y todas estas cosas de fondo que puedan ser problemas relacionales u otro tipo de problemas emocionales que están influyendo a la hora del desarrollo de este trastorno.
Muchas veces lo trabajamos desde la metáfora del iceberg, el trastorno de conducta alimentaria es lo de arriba, lo que se ve, lo que sobresale en el mar, y realmente todo lo que está propiciando que se desarrolle ese trastorno alimentario es lo que está debajo del mar, es la capa más gruesa, que es la que hay que trabajar a nivel psicológico.

P. Imagino que habéis tenido casos que, habéis empezado a rascar, como digo yo, y ver que otro tipo de problemas, con su madre, con su padre…
R. Justo. Es muy complejo porque son también trastornos que van muy ligados a problemas relacionales, en este caso a nivel familiar o a nivel de pareja incluso, a nivel social, con un amigo o personas cercanas. Es verdad que nos encontramos también como factor común esta parte de problemas interpersonales que tienen que ser trabajados también y que muchas veces, cuando son menores también, son personas con las que están conviviendo, entonces resulta muy difícil también el tratamiento, porque habría que trabajar a nivel familiar también, no solamente con el propio paciente.
P. ¿Hay datos de cuantas personas pueden estar sufriendo esta enfermedad?
R. Sí, hay fuentes estadísticas en la que vemos un poco la prevalencia de cada uno de los trastornos. También es muy importante destacar que el género femenino, en este caso, tiene más prevalencia a desarrollar trastornos de conducta alimentaria, y si que la anorexia y la bulimia son muy comunes, pero últimamente el trastorno que se está disparando es el trastorno por atracón, que es a lo mejor menos conocido. Desde la pandemia, en estos últimos cuatro años, las cifras se han disparado notablemente.
P. ¿Cómo puede detectar una madre, un padre, un hermano, hermana, algún familiar que esta niña tiene problemas? ¿Cuáles son las alarmas?
R. Es verdad que la línea es muy fina, que muchas veces empiezan a hacer esos cambios alimentarios y nos cuesta un poco definir donde está la línea de lo que sería vamos a decir funcional a lo que empieza a resultar disfuncional y comienza a desarrollarse un trastorno de conducta alimentaria. Pero sí que es verdad que tenemos que estar pendientes, el estado anímico es un reflejo muy importante, cuando se padece la enfermedad el estado anímico es muy bajito, o de repente despuntan comportamientos un poco desproporcionados con ciertas situaciones, hay un poco salidas de tono.
«El estado anímico es un reflejo muy importante, cuando se padece la enfermedad el estado anímico es muy bajito, o de repente despuntan comportamientos un poco desproporcionados con ciertas situaciones»
Tenemos que ver también si el paciente se está aislando, que es otro de los indicadores también que nos pueden dar pistas del paciente, deja de salir con amigos, empieza a querer comer solo, se empieza a aislar también a nivel familiar. Ahí puede ser un indicador importante de que algo está pasando. Y por supuesto también con la comida, ver un poco también cuales están siendo sus patrones alimentarios. Si vemos que deja de comer ciertos alimentos, o que quiere controlar las cantidades que toma, si vemos alguna conducta de ejercicio excesivo, que también puede ser algo compensatorio, o algún vómito. Todo ese tipo de cosas pueden ser más sutiles, que no se suelen ver mucho, pero que también pueden ser una alarma. Y algo que también es muy importante es la sensación de culpabilidad después de haber comido también.
P. Si se ataja pronto, ¿se puede solucionar pronto?
R. Sí, realmente por eso hablamos de pedir ayuda lo antes posible para poder atajar el problema lo antes posible, porque una vez que se cronifica la anorexia es mucho más complicado el tratamiento, pero al final es un problema muy complejo, que requiere mucha atención, pero sí que se puede llegar a producir su recuperación total.
P. ¿Cuál es la diferencia entre anorexia nerviosa y anorexia normal?
R. Dentro de las categorizaciones, la anorexia nerviosa forma una categoría independiente del resto de trastornos de la conducta alimentaria, se distingue esa tipología, la restrictiva, que es simplemente restricción y la purgativa, que también hay algún atracón y el vómito. La anorexia nerviosa es la categoría, y estos dos subtipos que se pueden producir.
P. ¿Y el trastorno por atracón es otra categoría distinta?
R. Sí, el trastorno por atracón es otra categoría dentro de los trastornos de conducta alimentaria. Realmente lo que se produce son atracones de manera frecuente, el atracón se caracteriza bien por que hay un descontrol sobre lo que se come, no tengo un control sobre lo que como, se produce esa pérdida de control, y se ingiere una cantidad de comida completamente desproporcionada para el tiempo en el que se ingiere. Esa la caracterización de lo que es un atracón, entonces en ese trastorno, lo que se produce principalmente es esa sintomatología de tener atracones de forma recurrente sin ninguna compensación posterior.
P. ¿Es como ansiedad también?
R. Sí, está muy relacionada también con el hambre emocional. cuando siento las emociones de manera muy intensa o hay emociones que no sé muy bien como gestionar o como manejar, pues normalmente suelen ser el punto en el que me descontrolo a través de ese atracón.
P. ¿Muy importante venir al psicólogo?
R. Es fundamental, porque muchas veces estamos teniendo este tipo de síntomas y no entendemos muy bien qué nos está pasando. Entonces necesitamos ponerle palabras, entender que tenemos un trastorno de la conducta alimentaria y que necesitamos empezar a tratarlo lo antes posible.
P. ¿Qué puede pasar y hasta donde puede llegar esta enfermedad si no se ataja o si no se viene a consulta?
R. Realmente al final, las secuelas que puede llegar a producir la enfermedad, podemos entran en una desnutrición. Si no estamos bien nutridos, nuestro cuerpo no puede funcionar correctamente. Empezamos a tener fallos a nivel orgánico, empezamos a tener síntomas un poco más superficiales, como caída de pelo, debilidad en las uñas, hay algo muy característico y es esa sensación de frío constante, al no tener el suficiente alimento, no estar bien nutrido y que nuestro cuerpo genere un poco esa defensa, se suele tener frío o mucha sensibilidad a los cambios de temperatura.
«Si nos vamos a un nivel mucho más grave, donde la desnutrición es muy marcada, incluso necesitamos estar en un ingreso para poder mantener nuestra vida, fallo multiorgánico o incluso la muerte«
Y si nos vamos a un nivel mucho más grave, donde la desnutrición es muy marcada, incluso necesitamos estar en un ingreso para poder mantener nuestra vida, fallo multiorgánico o incluso la muerte. Al final, se deja de comer, el cuerpo no tiene los nutrientes que necesita para funcionar y se puede llegar hasta el último extremo.
P. ¿Hay datos sobre chicas que han fallecido por esta enfermedad?
R. Este año no tengo la cifra exacta, pero dentro de los trastornos de conducta alimentaria, la anorexia es el segundo trastorno psicológico con mayor mortalidad y es muy importante destacar esto. El último extremo es incluso llegar a perder la vida, por eso hablamos de que es un trastorno mental grave y que necesita atención especializada.

P. La relación materno-filial es muy importante…
R. Sí, en muchos casos, dentro de la historia personal de las pacientes, resulta conflictiva. Siempre hay algún problema en esa relación, bien porque la paciente no se siente bien entendida, bien porque hay carencias emocionales, pero sí que es verdad que suele ser factor común esa funcionalidad entre la relación familiar, principalmente madre-hija.
P. ¿Por qué principalmente madre-hija?
R. A ver, no tiene por que ser siempre así, es un patrón que se suele repetir, pero no siempre es así. También hay trastornos que se desarrollan en familias en las que no existen carencias, pero suele ser algo habitual, por así decirlo. Madre-hija, no sabemos muy bien, no tenemos una explicación lógica acerca de esto, pero sí que puede ser por la relación tan cercana que establecen, porque quizá es el primer vínculo más cercano que tenemos, a nivel de apego, siempre solemos ser más apegadas a esa figura materna, por lo menos en un primer período de la vida.
P. Quería preguntarte también sobre el peligro de las redes sociales, los influencers, que a veces fomentan malos hábitos…
R. Total, las redes sociales al final están influenciando de manera negativa y están propiciando que se desarrollen mucho este tipo de trastornos porque hay mucha desinformación, tiende mucho también a las comparaciones, compararme con los cuerpos de otras personas, o querer repetir patrones alimentarios que las personas siguen sin ningún fundamento. Todos somos diferentes, no todos tenemos las mismas necesidades, entonces tenemos que tener mucho cuidado con esto, porque, que lo haga una persona conocida no quiere decir que sea algo saludable y tenemos también que tener muy claro qué fuentes cogemos esa información, siempre que sea alguien especialista en ese área y no que sea una persona popular que al final nos cuenta en qué consiste su alimentación o cosas que puedan resaltar el aspecto físico y tiendan a la comparación con ellos.
P. Incluso ahora mismo, niñas de 8 o 9 años, que empiezan a ver tutoriales de belleza, sobre como maquillarse…En Australia han llegado a prohibir el uso de las redes sociales en menores de 16 años…
R. Me parece fenomenal, fíjate que es una edad en la que estamos definiendo cuál es nuestra identidad, se está desarrollando nuestra personalidad, es una etapa muy sensible, muy vulnerable, en la que hay un punto en el que cognitivamente no tengo un criterio propio tan marcado de lo que está bien o está mal. Entonces, si mis referentes son personas que no tienen formación ni en alimentación ni en nutrición ni en ningún tipo de ámbito, cómo puedo llegar a seguir eso sin saber que lo que estoy haciendo está mal. Incurrimos mucho en dejarnos llevar por este tipo de consejos o de asesoramiento que al final es erróneo y nos lleva a desarrollar un trastorno mental muy grave.
P. Ahora llega la Navidad, ¿influye en estos trastornos?
R. La Navidad es una época muy complicada para aquellas personas que tienen un trastorno de conducta alimentaria, porque fíjate que todas las celebraciones se celebran en torno a una mesa, a una comida, a cantidades excesivas de comida, bebida, es un ambiente en el que la persona que tiene un trastorno, por supuesto, siente mucho agobio, mucha presión y puede llegar a empeorar su sintomatología también. Entonces tenemos que saber un poco como abordar, tener ciertas pautas para poder hacerle frente a esta época que a ellos les genera tanta ansiedad.
P. ¿Cómo son esas pautas, como se debe comportar la familia, los allegados?
R. Es importante poner en conocimiento de los familiares o de las personas que van a estar esos días con esa persona de que nuestro familiar tiene un trastorno de conducta alimentaria, bien para evitar caer en obligarle al consumo de ciertos alimentos o presionarle sobre ciertos alimentos.
«Muy importante dejar fuera también cualquier comentario con respecto al aspecto físico de la persona que tiene ese trastorno, pero también del resto de las personas que formen parte de esa mesa«
Muy importante dejar fuera también cualquier comentario con respecto al aspecto físico de la persona que tiene ese trastorno, pero también del resto de las personas que formen parte de esa mesa. No debemos hacer alusión a esos comentarios porque es algo que les genera mucha ansiedad y tenemos también que tener muy en cuenta que la Navidad no debería solamente enfocarse en torno a una mesa, que también podemos diversificar, saliendo a ver las luces o a hacer alguna otra actividad ahora en Navidad que hay ahora una amplia oferta, no centralizarlo todo en torno a la mesa.
Muy importante también que haya una persona siempre dentro de esas celebraciones en torno a la mesa que conozca el estado del familiar y que realmente pueda ser ese apoyo emocional para él, en momentos en los que a lo mejor la persona se encuentre mal o tenga un período de crisis.
P. Por último, te pediría que nos dieras algunos consejos a la hora de comer…
R. El consejo a la hora de comer sería evitar que haya cantidades excesivas de comida en la mesa, tratar de estipular con el paciente también un poco sobre los menús que podemos desarrollar por Navidad, evitar sobre todo esos excesos visuales que muchas veces tenemos nosotros y que lo único que pueden hacer es aumentar la ansiedad de la persona. Mejor que la persona tenga conocimiento también de lo que vamos a cenar, pueda opinar, pueda haber un poco de feedback, llegar un poco a esos acuerdos también, sin entrar en esa sintomatología, y sobre todo eso, evitar cantidades muy grandes de comida de manera constante en la mesa.
P. ¿Si se sienten comprendidos, apoyados o escuchados mejoran antes?
R. Normalmente sí, ayuda mucho en el tratamiento, porque es un punto de apoyo. Son pacientes en lo general que se sienten muy incomprendidos, se tiende a pensar que lo que les pasa es un capricho y que la única solución para curar su trastorno es que coman y ya, cuando realmente la enfermedad va mucho más allá de esto, no es un capricho, no es algo elegido, es algo más complejo que simplemente comer. Entonces normalmente se encuentran con mucha incomprensión. Entonces encontrar una persona que sí que les escuche, que entienda, que conecte con ellos a nivel emocional, que les pueda decir: quizá no sé como puedo ayudarte pero estoy aquí para lo que necesites. Ayuda muchísimo a ellos y en el tratamiento también. Son como muy introvertidos en ese sentido con lo que les pasa, entonces no comunican muchas veces y no puedes acceder a ellos, están muy cerrados.
P. ¿Sienten vergüenza de lo que les pasa?
R. A veces sí, a veces sienten vergüenza por esos comportamientos que al final, ni ellos mismos entienden muy bien que les está ocurriendo en algunos casos y sienten vergüenza de todo lo que les está pasando. Entonces a veces es complicado encontrar una persona con la que pueda abrirse, con la que pueda hablar, expresar como se siente, con la que se sienta entendida y sea capaz de empatizar también, tenga un poco de conocimiento también de qué les está ocurriendo, no abordarlo solo desde la parte de que la anorexia es un capricho, es algo a elegir, que es lo que se suelen encontrar muchas veces en la sociedad.
