María Ángeles Ayala pianista
María Ángeles Ayala posa junto a su piano. Foto: Pepe Ludeña.

María Ángeles tiene 28 años y es un poco ‘niña prodigio’. Podría decirse, comparaciones aparte, que es una pequeña Mozart en lo que al piano se refiere. Comenzó a tocar a los 4 años y a los 8 ya daba conciertos y participaba en competiciones.

Dicen de ella los que saben que María Ángeles destaca artísticamente por su «virtuosismo y sensibilidad estética», cualidades que sin entender, se aprecian al escucharla. Solo el año pasado obtuvo dos premios internacionales en dos de las competiciones más prestigiosas del mundo: el WPTA International Piano Competition que tuvo lugar en Italia y el Murai Grand Prix de Croacia.

Ha pasado por los escenarios de Teatros del Canal, en Madrid; del Théâtre National de Nice (Francia) y del Ehrbar Saal, de Viena, y en 2023, lanzó su álbum Wanderlust con ‘Universal Music Group’. Ahora, mientras prepara el lanzamiento del siguiente, ha centrado parte de su esfuerzo en la divulgación musical y la formación de jóvenes talentos, a través de la comunidad ‘Músicos Vitamina’.

María Ángeles Ayala pianista
María Ángeles Ayala tiene 28 años y una larga trayectoria como pianista. Foto: Gemma Escribano.

PREGUNTA: María Ángeles, tienes solo 28 años y ya una larga trayectoria como pianista, pero ¿eso se traduce en estabilidad económica?

R.: Bueno, te diría que, ahora mismo, estoy en proceso de cumplir todo lo que me gustaría y estoy en el camino. Por un lado, sigo con la actividad concertística, tanto en solitario como acompañando a agrupaciones y música de cámara y, paralelamente, sigo concursando. Es que la música es mi pasión, así que siempre estoy diseñando proyectos y sembrando semillas en muchos sitios que están dando sus frutos. Uno de ellos es la comunidad ‘Músicos Vitamina’.

P.: ¿Qué es exactamente?

R.: Es un proyecto que busca inspirar, conectar y apoyar a músicos en su desarrollo artístico y profesional. Surgió con la idea de crear un espacio donde los músicos pudieran encontrar herramientas, motivación y una comunidad con la que compartir su evolución. A través de contenido educativo, mentorías y experiencias compartidas, el objetivo es hacer que la música sea una fuente de crecimiento y no solo de presión. Es una forma de devolver a la comunidad todo lo que la música me ha dado. A raíz de ahí, he podido hablar de mi método en algunas publicaciones y he conseguido algunos trabajos relacionados con ello.

P.: Hablas de presiones, María Ángeles. ¿De qué tipo?

R.: Para aquellos que buscan desarrollarse profesionalmente, la música es una disciplina que requiere constancia, autoexigencia y una formación técnica y artística muy sólida. La presión puede venir de distintos frentes, del perfeccionismo individual, de las expectativas del entorno, de la competitividad en el sector o, incluso, de la necesidad de encontrar un equilibrio entre la pasión y la estabilidad profesional.

María Ángeles, en uno de los ensayos del coro de mujeres ‘VokalArs’, a quien acompaña en sus conciertos.

P.: Por tanto, ¿esa presión es igual para todos los profesionales, independientemente de su género?

R.: Creo que el enfoque con el que cada músico enfrenta estos retos marca la diferencia. Por eso, con ‘Músicos Vitamina’, mi objetivo es ofrecer herramientas y apoyo para que la música sea una fuente de crecimiento y disfrute, más que una carga emocional o una constante comparación. La excelencia artística es importante, pero también lo es el bienestar del intérprete y su conexión genuina con la música.

P.: Como mujer, ¿cuál ha sido tu forma de enfrentarte a la música?

R.: He de decirte que siempre he creído mucho en mí, en mi criterio y en los valores que me han inculcado mis padres, pero sí es verdad que he pasado por situaciones que me han hecho sentir pequeña. Sobre todo en las competiciones. Pero siempre he luchado desde el respeto para que no se me echara abajo por ser mujer. Por lo demás, creo que he tenido suerte y no he vivido una situación especialmente difícil, porque he sabido rodearme de personas respetuosas.

P.: ¿Crees que es la tónica general en tu ámbito?

R.: A ver, históricamente, la presencia de la mujer en la música, como en otras disciplinas artísticas y profesionales, ha tenido una representación desigual entre hombres y mujeres. Afortunadamente, se está avanzando significativamente en términos de equidad y oportunidades. Estamos viendo que el talento es cada vez más reconocido sin distinción de género.

P.: ¿Cómo se presenta el futuro?

R.: Estoy a punto de sacar un disco este año. Está todo grabado y tenemos el título, Miroirs de l’Être. Solo falta que se publique, que, calculo, será para septiembre. Haremos una presentación en Madrid y otra en Murcia. Son obras de piano pensadas para ser tocadas en cada una de las etapas de la vida, desde el nacimiento. Una de las piezas que incluyo es la ‘Rapsodia Española’ de Liszt, que cierra el disco, porque representa el viaje musical en el que la muerte no es un punto final, sino un legado. Mi idea no era grabar piezas sin sentido, sino darles un significado especial a cada uno.

P.: Gracias, María Ángeles, y mucha suerte.