La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en la vida de los y las adolescentes no es solo un reto tecnológico, sino un espejo de las desigualdades de género que ya existen. España cuenta con cinco millones de jóvenes entre 12 y 21 años, lo que supone el 10 % de la población. Son la primera generación que crece en un mundo hiperconectado y, además, con la IA integrada en sus vidas cotidianas.
El informe de Plan International, realizado a partir de una encuesta a 3.513 jóvenes y varios grupos de discusión, muestra una fotografía ambivalente sobre la herramienta. Útil, sí, pero generadora de miedos e cuyo uso pone de manifiesto un sentir sobre la desigualdad de género, también incrustado en estas generaciones.
Los datos así lo confirman. El 62 % de las chicas y el 59 % de los chicos la han usado en el último mes, principalmente para resolver dudas académicas. Pese a ello reconocen que los riesgos que perciben tienen que ver más con sus cuerpos que con sus mentes.

La sexualización digital, una amenaza constante para ellas
El informe alerta de que nueve de cada diez chicas se muestran inquietas ante el reenvío sin consentimiento de mensajes o fotos íntimas. Además, un 14 % de las adolescentes reconoce haber sufrido acoso o violencia sexual, y un 9 % lo ha vivido a través de redes sociales o mediante el uso de IA
La preocupación no es infundada, ya que entre las más jóvenes (12 a 16 años), el 84 % teme que su imagen se manipule para generar contenido sexual con IA o que se difundan sin permiso sus archivos privados.
En los grupos de discusión creados para desarrollar el informe, varias adolescentes expresaron con claridad este temor: “Con la IA pueden poner tu cara en sitios que no debes”, decía una joven de 18 años de Massamagrell (Valencia).
Ellos: el temor a ser acusados
En el caso de los chicos, el dato que sobresale es otro. El 72 % expresa miedo a ser acusado injustamente de acoso o violencia de género. Este temor aparece ligado a cierta inseguridad en sus relaciones con las chicas y a no tener claro “qué comportamientos son adecuados”.
La contradicción es evidente, porque aunque la mayoría rechaza las conductas de violencia de género cuando se les pregunta, en los grupos de discusión se observan respuestas ambivalentes. Casi la mitad de los chicos considera aceptable, en algún caso, controlar a sus parejas, ya sea revisando el móvil o limitando sus amistades masculinas.

Miedo compartido, percepciones distintas
La IA despierta también preocupaciones comunes. Por ejemplo, a volverse dependientes de este tipo de herramientas digitales (68 % de las chicas y 61 % de los chicos).
Igualmente, un 78 % de ellas y un 71 % de ellos temen que se use de forma indebida para diagnósticos de salud mental. Incluso, en torno al 80 % cree probable que acabe sustituyendo a las personas en el trabajo.
Sin embargo, las percepciones de riesgo siguen mostrando un sesgo de género claro. Por ejemplo, el 40 % de las chicas cree que la IA implica mayor peligro para ellas, frente al 32 % de los chicos que coincide con esa afirmación.
La paradoja de la confianza
La relación que los adolescentes mantienen con la IA es ambivalente. En ambos casos valoran casi por igual su avance (65 %, chicas; 68 %, chicos) y reconocen sus efectos negativos. Una de cada cuatro chicas de entre 17 y 21 años ha usado la IA para conversar o compartir cuestiones personales. Pero, al mismo tiempo, más de un 10 % admite adicción al móvil, redes sociales o la propia IA.
El informe concluye con un llamado urgente a las instituciones para educar en pensamiento crítico, ética, perspectiva de género y gestión emocional ante la irrupción de la IA en la vida adolescente. Porque lo que está en juego no es solo su relación con la tecnología a lo que se enfrentan, sino la forma en la que construyen vínculos y derechos en la sociedad digital del presente.
