Separadas por 67 años de vida y por un océano, Hortensia (88) y Claudia (21) comparten el desenlace más antiguo y más repetido de la violencia machista: morir a manos de un hombre. Sus historias, una en Madrid y otra en Morelos (México), recuerdan que la edad, la nacionalidad o el lugar del mundo no protegen a ninguna mujer.
Hortensia vivía en San Sebastián de los Reyes. En la noche del jueves 10 al viernes 11 de septiembre. Esa mañana, la cuidadora del matrimonio encontró los cuerpos. Él, de 90 años, ya estaba muerto. Ella, no, todavía le quedaba un hilo de vida que se quebró definitivamente el lunes 14 en el hospital al que fue trasladada a causa de las heridas.
Regístrate para continuar leyendo
Lee sin límites y disfruta del Contenido Premium ¡Gratis!
¿Ya tienes una cuenta? -> Iniciar Sesión
¡Gracias por registrarte!
