El Observatorio del Periodismo Machista (OPM) ha presentado el balance del primer año de trabajo analizando los enfoques sexistas más frecuentes en la prensa española. La herramienta, impulsada por investigadoras y profesionales de la comunicación, pretende servir como un instrumento pedagógico. Es decir, que permita identificar patrones narrativos que perpetúan desigualdades y violencias hacia las mujeres.
Según su informe, presentado en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la romantización o minimización de la violencia machista es el sesgo más común en las informaciones. De hecho, aparece en el 43% de las 195 noticias estudiadas. Se trata de piezas donde los hechos se suavizan, se presentan como conflictos de pareja o se diluye la gravedad de los episodios violentos.

El segundo enfoque más detectado es la cosificación de las mujeres, presente en el 16% de los contenidos, seguido de la culpabilización de las víctimas, que aparece en el 11% de los casos.
Identificar la desigualdad sin señalar
El Observatorio señala también otros vicios narrativos habituales, como relacionar la valía de las mujeres con figuras masculinas, invisibilizar sus logros, reforzar estereotipos de género o identificar de manera desigual a hombres y mujeres en la esfera pública.
Durante la presentación, Angeriñe Elorriaga, integrante del grupo de investigación Bitartez de la Universidad del País Vasco (EHU) y miembro de la dirección del Observatorio, defendió el carácter pedagógico del proyecto. Explicó que su finalidad no es “señalar ni humillar” a los medios. Su objetivo es ofrecer herramientas que permitan comprender qué está fallando en las coberturas informativas y cómo pueden hacerse mejor.
El segundo enfoque más detectado por el OPM es la cosificación de las mujeres, presente en el 16% de los contenidos.
En la misma línea, Noemí San Juan, representante de Comunicadoras 8M, subrayó la necesidad de denunciar los enfoques discriminatorios y trabajar para que se rectifiquen cuando se produzcan. Recordó, además, que estas deficiencias no son anecdóticas, sino que forman parte de un ecosistema mediático. Sistema que influye directamente en la percepción social de las mujeres y de la violencia que sufren.
Historias contadas desde la igualdad
Por su parte, Estitxu Garai, vicerrectora de Comunicación de la Universidad del País Vasco y colaboradora del Observatorio, insistió en que el buen periodismo es “incompatible con el machismo”. Apuntó también que reproducir sesgos no es un simple error profesional. Más bien, afirmó, es una práctica con impacto directo en la vida de las mujeres, especialmente cuando normaliza o desplaza la violencia.
También destacó que la metodología de análisis desarrollada en esta primera etapa es sólida y aplicable a distintos contextos. Entre otras cosas, porque los mecanismos del sexismo son reconocibles en todas las lenguas y redacciones.
El Observatorio confía en que este primer año sea solo el inicio de una herramienta estable y útil para medios y profesionales. Su objetivo, explicaron, es contribuir a que las historias se cuenten desde la igualdad y no desde la mirada que perpetúa roles y violencias.
