pornografía y menores

El Ministerio de Igualdad ha presentado la campaña institucional “Porno, por no hablar”, centrada en la promoción de una educación sexual positiva basada en la igualdad y el buen trato. Una necesidad, ha explicado la ministra Ana Redondo en la presentación, porque “la pornografía está siendo la escuela donde muchos de los y las jóvenes se están formando o deformando en sus relaciones afectivo-sexuales”.

La campaña pone el foco en la normalización de la violencia, la imposición y la dominación masculina que se observa en los contenidos pornográficos accesibles a edades muy tempranas.

Datos clave que lanza la campaña

Según el Ministerio, el primer contacto de los niños y niñas con la pornografía aparece entre los 8 y los 10 años. En España, “6 de cada 10 adolescentes” consumen pornografía y “casi la mitad admite que ve demasiada”.

De los accesos, alrededor del 30 % se produce de forma accidental, es decir sin que el menor estuviese buscando activamente ese contenido. Un porcentaje significativo de jóvenes —6 de cada 10— reconoce que la pornografía les influye “mucho o bastante” a la hora de querer experimentar más cosas en sus relaciones sexuales.

Además, el 72 % de los chicos y el 52 % de las chicas admiten consumir pornografía habitualmente.

¿Qué denuncia la campaña?

La ministra expone que los consumidores muy jóvenes reciben mensajes de dominación, violencia y deshumanización hacia las mujeres, y pueden intentar reproducirlos en sus relaciones.

En uno de los spots de la campaña, una chica expresa: “Javi conmigo lo hace… a él le mola eso. Pero a mí, ¿qué va?”, mientras otro chico confiesa: “Es que yo no duro tanto ni de locos. Doy pena”. Son diálogos que advierten de que “el consumo de porno normaliza comportamientos violentos y de dominación masculina” y puede generar “frustración y complejos”.

También se subraya el rol de la industria pornográfica, “muy potente”, que busca “nuevos clientes en nuestros niños y niñas”. Y se recuerda que un consumo temprano sin acompañamiento los adolescentes no pueden discernir entre lo que es ficción y lo que cabe en una relación real.

¿Cuál es el objetivo de la campaña?

“Porno, por no hablar” busca romper el tabú del sexo, el porno y la afectividad en la adolescencia. Se dirige a familias, escuelas, amistades y a la sociedad en general. La meta es fomentar el diálogo, ofrecer herramientas y promover una educación afectivo-sexual crítica frente a la pornografía.

La campaña recuerda, también, que no se trata del erotismo o de la sexualidad en sí, sino de “la relación de los más jóvenes con la pornografía”. Está previsto que se difunda en televisión, radio, prensa escrita y redes sociales, y se apoya en spots audiovisuales con testimonios de adolescentes.

El mensaje final

La educación afectivo-sexual, basada en la igualdad y el buen trato son las herramientas fundamentales para que los jóvenes puedan construir relaciones sanas, seguras y respetuosas.

La campaña advierte de que la pornografía no puede ser la “escuela” de los menores, y que si la educación no avanza, se convierte en riesgo lo que ven en pantalla. Esto es violencia, dominación, imposición que se trasladan a la realidad.

La iniciativa abre así un debate que, según la ministra, debe implicar a toda la sociedad y que “por no hablar tenemos muchos problemas”.