Desde Vitoria-Gasteiz, Begoña Alday (31 años) ha ido trazando una trayectoria tan poco convencional como exigente. Es ingeniera naval, capitana de la marina mercante, militar, veterana de expediciones en entornos polares, activista, feminista, influencer y deportista de ultradistancia. Una mezcla perfecta que le llevará el próximo 5 de diciembre a correr en la Antártida.
Lo que se ha marcado la atleta vasca es, nada menos, que completar un triatlón en el continente helado. Un proyecto al que ha bautizado con el nombre de IronHuman. Se trata de una variante conceptual del clásico triatlón Ironman que incluye convertir a Alday en la primera persona ‘no hombre’ en completar esta hazaña.
En concreto, 3,8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,195 km de carrera a pie, todo en un entorno extremo con hielo, frío y vientos extremos.

Un término genérico e inclusivo
A la parte física del proyecto, a todas luces casi inhumana, hay que añadirle una gran carga simbólica. Ya solo en el nombre, IronHuman, hay una profunda declaración de intenciones. De forma deliberada, Alday ha dejado caer el término ‘man’ (hombre en inglés) y lo ha cambiado por el de ‘human’ (humano). Su intención es reclamar una narrativa más amplia en el deporte, sin distinguir géneros y alejándose del deportista tradicional.
Alday está cursando un máster de Estudios Feministas y de Género en la Universidad del País Vasco y con el proyecto ‘Ironhuman’ quiere poner el foco en la persona en lugar de en el género.
El suyo es un grano de arena más para romper con una concepción del deporte extremo que constriñe la participación de las mujeres. Con una salvedad, no pretende ser una cuestión exclusivamente femenina, al contrario. La atleta vasca, que además está cursando un máster de Estudios Feministas y de Género en la Universidad del País Vasco, ha declarado en repetidas ocasiones que se trata de poner el foco en la posibilidad de que otras personas estén en el deporte extremo. Una disciplina también dominada por lo masculino.
Un ‘crowfunding’ y un documental
Para cumplir con lo que se ha propuesto y llevar a cabo el reto, la atleta vasca ha lanzado una campaña de crowdfunding, orientada a recaudar 50.000 euros. Un importe que se sumará a los patrocinios y colaboraciones ya asegurados y que permitirá, además, la grabación y producción de un documental.
De forma añadida, la recogida de fondos permitirá que seguidores, aficionadas al deporte y entidades de todo tipo se involucren directamente en el proyecto. De hecho, entre los participantes se sorteará una plaza en el velero que seguirá a la atleta.

Una preparación a la altura del reto
A lo largo del último año, y de cara a enfrentar el proyecto, Alday ha desarrollado una programación meticulosa a modo de entrenamiento. A finales de febrero, por ejemplo, afrontó la Classic 6633 Arctic Ultra en Canadá. Una prueba con un total de 195 kilómetros en condiciones extremas y con temperaturas de hasta -45 ° grados tirando de un trineo con equipamiento. En Canadá, Alday se convirtió en la primera española en completar esta carrera.
Pocos meses después, en junio, hizo un Ironman de Groenlandia a modo de preparación a su aventura de diciembre en la Antártida. Lo recorrió en 29 horas y 14 minutos con condiciones extremas de 5 grados de temperatura ambiente, 3 grados en el agua, y salvando 2.222 metros de desnivel.
En Groenlandia, Bego simuló un Ironhuman a modo de entrenamiento con un recorrido que le llevó 29 horas, con temperaturas de 5 grados y salvando desniveles de más de 2.000 metros.
Con todo, y a pesar de su juventud, tan solo 31 años, Alday cuenta con una basta experiencia que ha cimentado su carácter reivindicativo, resistente y aventurero y que la ha preparado para el reto que tiene por delante.
