La aparente tregua anunciada este viernes en el conflicto laboral de Airbus ha durado apenas unas horas. UGT ha salido al paso del denominado «principio de acuerdo» difundido tras la reunión celebrada en el Ministerio de Industria y acusa directamente a la dirección de Airbus de un «intento de manipulación», al asegurar que el sindicato había alcanzado un entendimiento con la multinacional.
La organización sindical lo niega de forma tajante: «UGT no ha firmado acuerdo ni preacuerdo alguno con la empresa».
La contundente respuesta llega después de que Airbus trasladase públicamente la existencia de una propuesta de entendimiento con ATP, CCOO, SIPA y UGT, organizaciones que reúnen al 88% de la representación sindical de la compañía. El propio ministro de Industria, Jordi Hereu, llegó a hablar ante los medios de un «magnífico principio de acuerdo» tras participar en la reunión junto al consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury.
«No ha firmado acuerdo ni preacuerdo alguno»
Según explica el sindicato, durante el encuentro se limitó a recibir formalmente una nueva propuesta de Airbus, pero en ningún momento dio su aprobación definitiva.
UGT asegura además que durante las conversaciones dejó claro que cualquier documento presentado por la empresa tendría que pasar necesariamente por los trabajadores.
El primer paso llegará el próximo lunes, cuando el contenido será debatido en asamblea. Posteriormente podría celebrarse un referéndum.
La organización sindical también ha mostrado su malestar por la composición de la reunión celebrada en Industria, ya que dos de los sindicatos convocantes de la huelga, CGT y ÚTIL, quedaron fuera del encuentro.

Airbus vuelve a encontrarse con el rechazo al relato de un acuerdo
El enfrentamiento por cómo se comunica la negociación añade tensión a un conflicto laboral que lleva meses abierto.
Y existe un precedente reciente que pesa especialmente sobre la situación actual.
El pasado mes de julio la plantilla de Airbus ya tumbó en las urnas otro preacuerdo alcanzado entonces entre la dirección y CCOO, SIPA y ATP. Participó el 81,44% de los trabajadores y el resultado fue un 49,15% en contra, un 45,95% a favor y un 4,62% de abstenciones.
Después de aquel rechazo, el conflicto volvió a recrudecerse hasta desembocar en la actual huelga indefinida, iniciada el 25 de agosto y convocada por CGT, UGT y ÚTIL.
La tensión tampoco disminuyó cuando Airbus pidió recientemente una suspensión temporal de los paros para continuar negociando. La respuesta de los trabajadores fue contundente: el 81,2% votó en contra de detener temporalmente la huelga.
Una oferta con mejoras salariales y teletrabajo
La propuesta presentada ahora por Airbus incluye algunos de los asuntos que han marcado el enfrentamiento entre empresa y trabajadores durante los últimos meses.
Entre ellos se encuentra el compromiso de abonar el IPC real y recuperar un 7,95% de poder adquisitivo hasta 2029, distribuido durante cuatro años.
También contempla un 0,5% adicional para revisiones salariales individuales y otro 0,5% para promociones profesionales, además de un pago único de 2.000 euros brutos para compensar el denominado «Efecto Abril».
Uno de los principales focos del conflicto, el teletrabajo, también aparece en la oferta. Airbus plantea mantener la política actual y respetar los acuerdos individuales, incluido hasta un 40% de trabajo en remoto.
La propuesta incluye igualmente cambios relacionados con vacaciones, flexibilidad horaria, el Proyecto Bromo y el sistema de control del absentismo.
La última palabra vuelve a estar en manos de los trabajadores
Airbus considera que la propuesta permite avanzar hacia el consenso necesario para someter el texto a una consulta entre sus empleados durante septiembre.
Pero UGT frena cualquier interpretación de que el conflicto esté resuelto.
Antes de hablar de acuerdo, insiste el sindicato, tendrán que hablar los trabajadores.
La primera prueba llegará el lunes, cuando UGT someta el documento recibido en Industria al debate de su asamblea. Y el precedente de julio demuestra que una propuesta negociada entre empresa y representantes sindicales no garantiza que vaya a recibir el respaldo de la plantilla.
