Siguen las reacciones al terremoto político que la visita al notario que hizo Juan Lobato para levantar acta de los mensajes recibidos por parte de la jefa de Gabinete del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En ellos, Pilar Sánchez Acera le había remitido información sobre la presunta confesión de dos delitos de fraude fiscal del novio de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador.
El Gobierno considera que Juan Lobato acudió al notario para tener una baza con la que defenderse, en caso de que le quisieran descabalgar del liderazgo del partido. Señalan, además, que se trata de una decisión estúpida porque le perjudica a él y al resto de implicados y le ven «atrapado» después de negarse a dimitir.

Toda la polvareda política que se está levantando ahora tiene su origen en el pasado mes de marzo. Fue entonces cuando Lobato recibió de Pilar Sánchez Acera el correo electrónico con el pacto que habría propuesto el novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a Fiscalía para evitar el juicio por los delitos de fraude fiscal del que se acusa. Esta presunta «filtración» es también por la que se investiga al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz.
Lobato decidió acudir al notario varios meses después, en noviembre, una vez que se inició la investigación judicial contra García Ortiz. Lobato alegó el lunes que lo hizo para dejar acreditado que el documento que había recibido provenía de los medios de comunicación y que no se trataba de una filtración del Ministerio Público, pero en Moncloa piensan que fue una estrategia para protegerse o poder presionar si trataban de apartarle.
Ferraz vs Lobato
Los choques entre el secretario general de los socialistas madrileños y la dirección federal del PSOE han sido numerosos en los últimos meses, con diferencias en asuntos clave como la amnistía o la financiación singular para Cataluña, en los que ha marcado perfil propio, en ocasiones alejada de la línea oficial marcada por Ferraz. Estas desavenencias han alimentado la posibilidad de que Ferraz promocione a un candidato alternativo para desbancarle, algo que a día de hoy se da por seguro.
Además, las fuentes gubernamentales consultadas tratan de desvincular a Moncloa y a Óscar López y señalan que el intercambio de mensajes entre Lobato y Sánchez Acera se circunscribe al ámbito del PSOE de Madrid, en su condición de secretaria de Institucional en la Ejecutiva autonómica del partido. Piensan además que no habrá ningún elemento incriminatorio en ellos.
El propio Lobato ha explicado los mensajes en este sentido, ha venido remarcando que Moncloa no le presionó para que utilizase el correo electrónico contra Ayuso sino que fue una sugerencia de una integrante de su dirección autonómica con la que suele preparar las sesiones de control en la Asamblea de Madrid.
Altos cargos del Gobierno acusan a Lobato de «hacerse la víctima»
En todo caso consideran que el hecho de acudir al notario a registrar esa conversación y la consecuencias posteriores, revelan una decisión «estúpida» por parte de Lobato en la que nadie sale beneficiado. Le perjudica a él y perjudica a otros, según indican.
Otro integrante del Ejecutivo critica a su vez la negativa de Lobato a dimitir y se muestra sorprendido por este último movimiento. Así, le reprocha que haya intentado «hacerse la víctima» y no haya dado ninguna explicación adicional que le permita salir de la situación en la que se encuentra.

Consideran por tanto que Lobato se ha quedado «atrapado» y no ha hecho nada más para salir de ese punto. Aunque descartan algún movimiento de la dirección federal del PSOE para apartarle antes del Congreso Federal de este mismo fin de semana.
«La militancia no perdona las traiciones»
Ayer se pronunciaron sobre esta cuestión también destacadas figuras del PSOE-M, como el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, o Reyes Maroto, portavoz socialista en el Ayuntamiento de la capital. Ambos reclaman a Lobato que dé explicaciones más contundentes en el Comité Ejecutivo Regional que debe reunirse con urgencia.
«Esta es muy gorda, la militancia no perdona las traiciones al partido», han advertido también desde el sector crítico del socialismo madrileño con Lobato. Creen que lo que hizo ayer el secretario general del PSOE-M ha sido «inmolarse» porque está «dispuesto a dinamitar hasta el final» tras años «jugando al post-sanchismo».
«No doy crédito», ha señalado un cargo socialista, que cree que se trata de un «salto cualitativo» en la escalada de tensiones con Ferraz porque es «incapaz de ver más allá de su propia persona». «Es el egocentrismo hecho persona, solo piensa en su propio interés», sostiene.
«Uno cuando está en política hay ciertas cosas que debe saber y no me cabe en la cabeza lo que está haciendo (…) Creo de verdad que cree que lo está haciendo bien cuando solo hay cagada tras cagada«, resumen cargos de la formación, que ven cómo paradójicamente Lobato está creando «unidad» en el partido, pero en contra de él.

Quedan aún tres días para el Congreso de Sevilla, donde se verán las caras defensores y detractores de Lobato. «No sé quién se va a poner detrás de él», apostillan voces de la Ejecutiva regional con la vista puesta en el Comité Federal del PSOE, donde Lobato llegará, además, tras declarar ante el Tribunal Supremo citado por sus propias declaraciones sobre el email referente a Alberto González Amador, novio de Ayuso.
Prevén que Lobato irá a «hacerse notar», a tratar de «resistir o venderse muy caro» llegando incluso a «inmolar al partido». Esto es lo que sostienen que ha hecho con Pilar Sánchez Acera, una de las personas de «máxima confianza» y que jugó también un papel clave en la victoria de Lobato en la carrera a la Secretaría General en 2021 frente al alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala. «Ella remó como nadie y siempre trabajó en pro de la conciliación con Moncloa», lamentan para añadir que hay «líneas rojas que no se pueden cruzar»
