El primer centro especializado en la atención a víctimas de agresión sexual masculina de la Comunidad de Madrid, pionero en España, ha comenzado a funcionar con siete hombres atendidos en su primer mes de vida.
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha visitado este martes a los profesionales de este dispositivo, en el que el Gobierno regional destinará una inversión anual de 410.000 euros para garantizar su funcionamiento y la calidad de la atención prestada.
Este nuevo dispositivo cuenta con un equipo multidisciplinar de ocho profesionales que asiste a estas personas de forma integral desde distintos ámbitos: social, psicológico, sexológico, jurídico y educativo, tanto de forma individual como grupal. El centro garantiza en todo momento la privacidad y la confidencialidad de las personas usuarias, adaptando la intervención a sus necesidades específicas.
La coordinadora del servicio, Isabel Domínguez, ha celebrado que se haya puesto en marcha este proyecto porque «recoge una realidad que era necesaria». El perfil del usuario es un hombre de mediana edad, migrante o de nacionalidad española.
Atención presencial o por mensaje
«Hay un servicio que tienen llamadas desde las 8 hasta las 19 horas de lunes a viernes. También incluye fines de semana. Tenemos la atención presencial, que atendemos también en caso de emergencia, desde las 10 hasta las 19 horas. Algunas veces cuesta levantar el teléfono o acercarte a un lugar físico y tenemos mensajería instantánea para podernos contactar desde la privacidad», ha explicado.

Algunos de los usuarios han llegado del Hospital Ramón y Cajal al tener un proyecto con el centro, mientras que otros han acudido por voluntad propia. Ante una situación de vulnerabilidad, muchos no se atreven a poner alguna denuncia y manifestar lo que les ocurre.
«Esto les invisibiliza, entonces una vez que entran en el proceso, que se encuentran con la tranquilidad de que es un servicio anónimo y que le acompañan desde jurídico para que se atreva a poner esa denuncia si ha sentido de verdad que ha habido ese caso», ha indicado Domínguez.
100 víctimas al año
Los servicios sanitarios de la Comunidad de Madrid atienden cada año a una media de 100 hombres víctimas de violaciones y agresiones sexuales, en su mayoría en el contexto del chemsex, una tendencia que además presenta un crecimiento progresivo.
Este centro está destinado a ofrecer continuidad a la atención sanitaria para este tipo de situaciones, así como a otros perfiles como varones en situación de prostitución que han sido víctimas de violencia sexual o en cualquier otro contexto, como el laboral o penitenciario.
Además, atenderá a aquellos que sufrieron abusos en la infancia o la adolescencia o para facilitar también la continuidad en los tratamientos a aquellos que antes de cumplir la mayoría de edad estaban siendo atendidos en los dos recursos de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales especializados en menores víctimas de estas situaciones.

«Está funcionando como era esperado, detectando las situaciones de agresiones sexuales de una forma integral, atendiendo a la persona que accede a nuestro centro desde la perspectiva psicológica, sexológica, social y jurídico si es necesario», ha destacado Dávila.
El chemsex
Esta iniciativa se enmarca en una respuesta coordinada a los problemas de salud asociados al chemsex, impulsada por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad, en la que participan más de 40 profesionales de los ámbitos sanitario y social, así como de entidades y sociedades científicas.
El chemsex, entendido como el consumo de sustancias psicoactivas en contextos sexuales, especialmente en población homosexual, bisexual y otros hombres que tienen sexo con hombres, ha aumentado en los últimos años. Está asociado a riesgos relevantes como el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, problemas de salud mental y adicciones.
«No necesariamente tiene que haber violencia, es decir, pueden usarlo de manera ocasional, experiencial, recreativa, pero hay una relación directa entre muchas vulnerabilidades y riesgo del consumo de sustancias. El consentimiento sexual disminuye también bajo los efectos de sustancias», ha apuntado el psicólogo Michel Alpizar.
