Cuatro columnas de manifestantes toman Madrid «hacia la huelga general» por la crisis de la vivienda
La crisis de la vivienda ha vuelto a llevar este sábado a miles de personas a las calles de Madrid. Cuatro columnas de manifestantes procedentes de distintos puntos de la capital han avanzado desde el mediodía hacia Cibeles bajo el lema «Hacia la huelga general», en una movilización convocada por el Sindicato de Inquilinas que pretende convertir la protesta por el acceso a la vivienda en un movimiento de alcance estatal.
La Delegación del Gobierno en Madrid ha cifrado en unas 70.000 personas la participación en las cuatro columnas que han confluido en Cibeles. El Sindicato de Inquilinas eleva la cifra hasta las 500.000 personas.
La movilización llega una semana después del desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que llevaba 71 años viviendo en su casa del barrio del Retiro, y que se ha convertido en el símbolo de las protestas. Tras aquel desalojo se produjo una multitudinaria manifestación y, posteriormente, surgió de forma espontánea una acampada en la Puerta del Sol que, siete días después, comienza a extenderse por otros puntos del centro de Madrid.
Cuatro columnas hacia Cibeles
La nueva movilización ha arrancado alrededor de las 12.00 horas desde cuatro puntos de la capital. La columna norte ha partido de la glorieta de Emilio Castelar y ha descendido por el Paseo de la Castellana; la del sur ha salido de Atocha para recorrer el Paseo del Prado; la del este ha comenzado en el entorno del Hospital de La Princesa, para avanzar por Diego de León y el eje de Serrano y Alcalá; y la del oeste ha partido de Plaza de España, recorriendo Gran Vía y Alcalá.
Las cuatro marchas han tenido como destino común la fuente de Cibeles, configurando una movilización que pretende visualizar territorialmente la dimensión del problema de la vivienda en la capital.

De Sol a una movilización territorial
La manifestación de este sábado representa un nuevo paso en la evolución de la protesta iniciada tras el desahucio de Maricarmen. La acampada de Sol se ha convertido durante la última semana en el principal punto de referencia del movimiento, pero sus promotores aseguran que el objetivo es que la reivindicación deje de concentrarse en el centro de la capital.
La estrategia pasa por extender el conflicto a todos los distritos y municipios, conectar las reivindicaciones de los inquilinos con las de los movimientos vecinales y sociales y aumentar progresivamente la presión sobre las instituciones.
Este sábado, la acampada ha amanecido con nuevas tiendas en los laterales de la calle Preciados y en la calle Arenal, pese a la lluvia. La protesta, que inicialmente tenía un carácter espontáneo, ha ido adquiriendo una estructura más organizada y sus impulsores pretenden ahora trasladarla a los distintos distritos de Madrid y a municipios de toda España.
En ese proceso, la consigna de la «huelga general» ocupa un lugar central. La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Valeria Racu, ha señalado que la convocatoria podría producirse «pronto» y ha confirmado que la organización mantiene conversaciones con los principales sindicatos laborales para impulsar esta iniciativa.
Racu ha advertido además de que, independientemente de quién gobierne, los movimientos por la vivienda no están dispuestos a aceptar otros cuatro años sin abordar el problema del acceso a una vivienda.

El rechazo de los decretos de vivienda eleva la tensión
La movilización se produce, además, un día después de que el Congreso rechazara los dos reales decretos de vivienda aprobados previamente por el Gobierno. Los textos fueron tumbados con los votos en contra de PP, Vox y Junts, una votación que los convocantes interpretan como una muestra del bloqueo político existente en torno a las políticas de vivienda.
El rechazo parlamentario se suma así al malestar generado por los desahucios, el precio de los alquileres y las dificultades para acceder a una vivienda, y proporciona a las movilizaciones un nuevo elemento de confrontación política.
La protesta madrileña forma parte de una jornada de movilizaciones convocada en unas 50 localidades españolas. Las concentraciones cuentan también con el respaldo de CC. OO. y UGT, que han llamado a participar en las movilizaciones y han planteado la necesidad de articular una estrategia conjunta con los movimientos sociales, vecinales, de inquilinos y otros sindicatos.
Una protesta que busca convertirse en movimiento
La secuencia de los últimos días refleja una rápida transformación de la protesta. Lo que comenzó con el caso concreto de una mujer de 87 años desahuciada después de más de siete décadas en su vivienda se ha convertido en una reivindicación mucho más amplia sobre el acceso a la vivienda.
Desahucio, manifestación, acampada, expansión territorial y cuatro columnas confluyendo en Cibeles forman parte de un mismo proceso de movilización. Ahora, el Sindicato de Inquilinas pretende dar el siguiente paso: trasladar la protesta a todo el territorio y sumar al movimiento por la vivienda a las organizaciones sindicales.
La consigna de este sábado, «Hacia la huelga general», resume esa nueva etapa. La cuestión será si la movilización consigue mantener la dimensión alcanzada en Madrid, extenderse a otras ciudades y transformar la indignación social en una convocatoria de huelga con respaldo sindical y capacidad para situar la vivienda en el centro de la agenda política.
