Suciedad, mal olor, riesgo sanitario y medioambiental. Los residuos que se acumulan en la ribera del Jarama, junto al puente de la A2 y que no dejan de crecer, son solo un ejemplo de lo que sucede en muchas partes de la Comunidad de Madrid, tal y como llevan años denunciando desde la Asociación Ecologista del Jarama «El Soto», y que pone en evidencia «la dejadez de las administraciones«, tal y como señala su portavoz, Antonio Martínez Escribano.
Las empresas que abandonan estos materiales lo hacen porque supone una ganancia añadida, al ahorrarse los costes ya facturados por la eliminación en vertedero controlado. Muchas de estas escombreras acogen residuos peligrosos de origen industrial, sustancias que se filtrarán en el subsuelo o en los cercanos ríos.
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