Todo arrancó a finales de agosto, cuando un directivo de una empresa madrileña recibió el contacto de un hombre que decía ser el consejero delegado de una importante compañía petrolera. Entre el 26 y el 28 de ese mes se sucedieron varias reuniones en las que el falso ejecutivo presentó contratos y documentos para cerrar lo que parecía un acuerdo empresarial serio.
Fue entonces cuando pidió el dinero. Nada menos que seis transferencias de 20.000 euros cada una, hasta completar 120.000. La excusa de la recepción de ese dinero era cubrir gastos operativos de una operación que, según ha confirmado después la investigación, no existía en ningún sitio.

Sospechas y aviso a la Policía
El empresario terminó sospechando y avisó a la Policía Nacional el 31 de agosto. Al reconstruir el caso con los agentes, explicó que había recibido llamadas desde el extranjero y que el supuesto directivo no acudía solo. Le acompañaba un hombre que se presentaba como «director de operaciones» y que evitaba, en todo momento, enseñar cualquier identificación.
A partir de ese relato, los investigadores fueron desmontando la puesta en escena del presunto estafador. Entre otras, reuniones celebradas en hoteles de prestigio de la capital y también en la propia sede de la empresa para transmitir solvencia, direcciones de correo asociadas a la petrolera en la que aseguraba trabajar y una documentación que, al comprobarla, resultó ser irregular y sin ningún valor legal.
Las pesquisas permitieron identificar al sospechoso, que fue detenido el pasado 1 de septiembre en el distrito de Chamartín como presunto autor de un delito de estafa. Tras el arresto, quedó a disposición de la autoridad judicial.
