Se acercan dos fechas señaladas en el calendario navideño, la Nochevieja con sus famosas uvas al son de las campanadas y las Cabalgata de Reyes, dónde el lanzamiento de caramelos para los más pequeños es una escena habitual. Pero, ¿por qué tanto uvas como caramelos pueden suponer un peligro?
Riesgo de atragantamiento
La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda que los niños menores de cinco años no deben comer las uvas en Nochevieja por el riesgo de atragantamiento o asfixia; y tampoco esta fruta debe sustituirse por la ingesta de frutos secos o lacasitos al son de las campanadas de Fin de Año.
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