En plena tercera temporada y ya a mitad de camino, el show “SOBRENATURAL” de Luis Boyano está pidiendo a gritos el empujón definitivo del público. Porque no es “otro espectáculo de magia” más: es un cóctel de humormimoilusionismo y participación constante que no te deja ni un segundo para pensar “cómo lo ha hecho”.

Se puede ver en el Teatro Victoria, con un formato directo, cercano y muy pensado para que la gente no sea solo espectadora, sino parte del juego.

Un show que mezcla carcajada y asombro sin dar tregua

Luis Boyano se planta en el escenario como un showman completocómicomimo e ilusionista, con un ritmo que va encadenando sorpresa tras sorpresa… y, cuando te relajas, vuelve el golpe de efecto.

“SOBRENATURAL” está construido para eso: para que la emoción y la risa se pisen una a la otra hasta el final. Nada de pausas largas. Nada de “ahora viene lo importante”. Aquí lo importante pasa todo el rato.

El público no mira, el público juega

Uno de los puntos fuertes del espectáculo es la participación activa. Boyano sabe leer a la sala y convertir la energía del público en parte del show, rompiendo esa barrera típica entre escenario y butacas.

Sales con la sensación de haber estado dentro, no solo delante.

El broche final que lo cambia todo

Y entonces llega el final. El número que deja a la gente en silencio un segundo… antes del aplauso.

“LA CABINA DE LOS ESPÍRITUS”, el acto con el que Luis Boyano fue galardonado con el Premio Nacional y posteriormente con el Mundial de Magia (año 2000), es una recreación de la magia espectral de finales del siglo XIXy comienzos del XX, traída al presente con una lectura actual.

Con Karla en escena, la cabina devuelve el misterio de aquellas “sesiones” de espiritismo: intriga, ambiente oscuro, teatralidad y efectos que siguen funcionando hoy porque apelan a lo mismo de siempre: el miedo bonito, el de dudar de lo que acabas de ver.

Es hermoso comprobar cómo un clásico con más de 100 años todavía pone la piel de gallina.

Un empujón ahora o te quedas fuera

Lo mejor (y lo peor) de estos espectáculos es que se recomiendan solos: alguien va, alucina… y al día siguiente está arrastrando a amigos. Por eso, si estabas esperando “el momento”, este es: tercera temporada, en marcha y en plena mitad.