La Policía Municipal de Madrid descubrió el pasado miércoles en el distrito de Usera un restaurante con numerosas deficiencias higiénicas. El local se encontraba lleno de grasa y suciedad, con alimentos sin control sanitario y de contrabando y problemas de seguridad y evacuación, entre otras infracciones, tal y como ha informado un portavoz del Cuerpo Local.
Fue durante un control rutinario cuando los agentes de la Oficina de Atención Ciudadana de Usera hallaron múltiples infracciones en este establecimiento situado en la calle Dolores Barranco.
Entre otras cuestiones, los propietarios del restaurante no contaban con facturas sobre la procedencia de una carga de una cámara frigorífica de más de 700 pepinos de mar, listos para ser cocinados, que serán analizados para conocer si estaban contaminados o son aptos para el consumo.

Asimismo, encontraron en otra cámara 382 ejemplares almejas y berberechos, cubiertos por una capa de lodo, lo que denota que podrían haber sido comercializados por canales clandestinos, ya que deben ser tratados en plantas depuradoras. La encargada no tiene ningún tipo de factura que acredite su compraventa y origen.
En el registro se localizaron dos cocinas, una en la primera planta y otra en la segunda. En la cocina de la planta inferior hay cinco cocineros trabajando sin gorros. También encuentran huevos a temperatura ambiente y podridos. Los policías observaron gran cantidad de grasa por todo el local, especialmente en las cocinas.
Había vitrinas refrigeradas con las baldas metálicas oxidadas o rotas, los cubos de basura estaban sin tapa –cuando debería ser con pulsadores de pie– y las pilas del fregadero repletas de suciedad.

Además, la salida de emergencia estaba parcialmente obstaculizada con barriles de cerveza y también obstruida. En el recorrido de evacuación, había una puerta señalada como de salida cerrada con llave y candidatos, careciendo de barra antipánico, una infracción grave a los normas de seguridad.
El local está anexo a otro cuya puerta coincide con la salida de emergencia del otro establecimiento. Esto supondría que, al abrir al revés, las puertas se colapsarían según señalan las mismas fuentes.
Por todo ello, los agentes expedientaron el local, que podría ser próximamente clausurado, por incumplir las ordenanzas municipales y también por un posible delito contra la flora y la fauna por los alimentos encontrados sin documentación. La comida fue requisada para su destrucción por parte del Servicio Especial de Limpieza Urgente de Madrid (SELUR).
