La grúa que se colocó durante la madrugada del sábado 2 de marzo en la calle Cavanilles para pasar una pilotadora de 38 toneladas sobre los edificios hasta un solar interior no tenía permiso del Ayuntamiento de Madrid para sobrevolar inmuebles dado que esta circunstancia no es una competencia municipal. Además, el constructor tampoco mostró la autorización necesaria firmada por la Comunidad de Madrid.
Estas cuestiones fueron desveladas ayer, durante el Pleno del distrito de Retiro, ante una pregunta del PSOE lanzada a la concejala-presidenta, Andrea Levy. Los socialistas recordaron que el 2 de marzo se instaló una grúa de grandes dimensiones para «introducir una máquina pilotadora de 38 toneladas sobrevolando los edificios» a la altura de los números 25 y 27 de la calle Cavanilles, en Retiro. El objetivo de pasar esta maquinaria al solar que rodean varios inmuebles es la construcción de un aparcamiento subterráneo.

El PSOE preguntó sobre la actuación de la Policía Municipal en ese caso y sobre qué medidas de seguridad y evacuación fueron autorizadas por el Ayuntamiento ante el potencial riesgo para los residentes. Fueron precisamente los vecinos de la calle Cavanilles quienes, muy alarmados por la situación, lograron evitar que la grúa comenzara a pasar sobre los edificios habitados la pilotadora con 38 toneladas de peso.
«Tenían autorización del área de movilidad para cortar la calle Cavanilles y para instalar las grúas pero, desde luego, no tenían autorización para sobrevolar o sobrepasar el edificio«, aseveró la concejala socialista en Retiro, Emilia Martínez, quien recordó, además, que esta «arriesgada operación no contaba con el permiso de la comunidad de propietarios, hasta el punto de que había una prohibición terminante para ello». Este veto vecinal fue comunicado por burofax tanto al constructor como a la Agencia de Actividades del Ayuntamiento de Madrid.
«El comisario jefe de guardia de la Policía Municipal de Madrid suspendió esta operación ante la alarma de los vecinos y escuchados los argumentos legales de las abogadas de la comunidad y del técnico de seguridad», ha relatado. La autorización quedó suspendida «hasta que el constructor presentara la específica para sobrevolar el edificio e introducir la pilotadora. Como no lo hizo a lo largo del día, el constructor tuvo que desistir de esta operación».
No corresponde al Ayuntamiento controlar el acceso al patio
Andrea Levy respondió, por su parte, que la actuación de la Policía se circunscribe únicamente a verificar la conformidad o no de la actuación con la normativa urbanística, así como la habilitación legal del autor del proyecto.
La actividad autorizada era ocupación temporal de la vía pública Cavanilles con corte de circulación mediante grúa móvil, autopropulsada, grúa auxiliar y camión para meter pilotadora, concretó la edil ‘popular’. El permiso municipal detallaba las condiciones que debe cumplir la ocupación de la vía pública desde el punto de vista de la ordenación del tráfico, «sin que en ningún caso ésta implique, a su vez, autorización de la actuación».

«Del informe y la autorización que anteceden parece desprenderse que la competencia para controlar la legalidad del acceso al patio interior de la pilotadora por encima de los edificios de vivienda no es municipal«, confirmó Levy sobre esta actuación en la calle Cavanilles. «El órgano responsable para resolver las consultas técnicas es la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Promoción Económica e Industrial y, en concreto, la Unidad Técnica de Coordinación de Seguridad», concretó.
Una obra con un «problema serio de legalidad, de viabilidad urbanística y de seguridad»
Ante estas cuestiones, la Junta Municipal de Retiro aprobó ayer instar al departamento competente a revisar la licencia que permite construir el aparcamiento proyectado en el patio de manzana entre las calles Abtao, Cavanilles, Juan de Urbieta y Avenida del Mediterráneo «dado que uno de los accesos no es viable y, por tanto, no se cumplen las condiciones en las que la licencia fue otorgada». La iniciativa de Más Madrid recibió los votos positivos de la izquierda y el PP y la abstención en solitario de Vox.
«En esta obra hay un problema serio de legalidad, de viabilidad urbanística, incluso de seguridad. Lo que pasó el sábado 2 de marzo, es muy grave porque (la maquinaria) era prácticamente más grande que un camión pasando por encima de un edificio pero sin desalojarlo, con la gente mirando por las ventanas», describió el vocal vecino de Más Madrid Gorka Ascasíbar.

La vecindad viene denunciando irregularidades desde 2018 sobre estas obras. Se trata de un proyecto «que no se adapta a las condiciones del patio de manzana y que no cumple con la normativa urbanística del Plan General. Fruto de ese trabajo vecinal la licencia otorgada en 2018 fue anulada exigiendo al promotor la modificación sucesiva de diferentes aspectos». Algunas de estas cuestiones se han revisado «pero otras quedan a expensas de futuras actuaciones del promotor», adviernte Más Madrid.
