La negociación de última hora para evitar el desahucio de Maricarmen ha fracasado. La propiedad de la vivienda no ha aceptado la propuesta para que una donante anónima se haga cargo del alquiler de la mujer de 87 años y el procedimiento para ejecutar el lanzamiento continúa adelante este miércoles. La comisión judicial se encuentra ya en el edificio de la calle Alcalde Sáinz de Baranda, donde los abogados han intentado alcanzar un acuerdo hasta el último momento.
Maricarmen afronta así su cuarto intento de desahucio de la vivienda del distrito madrileño de Retiro en la que lleva viviendo 71 años y a la que llegó junto a sus padres cuando era una niña.
La propiedad no acepta el pago de una donante
Una de las últimas posibilidades para evitar el lanzamiento apareció horas antes del desahucio. Una conocida escritora que ha pedido permanecer en el anonimato se ofreció a asumir el coste necesario para que Maricarmen pudiera continuar en su casa.
La propiedad había reclamado un alquiler de 2.650 euros mensuales y había planteado anteriormente una rebaja hasta los 1.650 euros, una cantidad que Maricarmen tampoco puede afrontar con una pensión de unos 1.350 euros.
La aparición de una persona dispuesta a sufragar el alquiler abría una nueva vía para intentar alcanzar un acuerdo. Sin embargo, la propiedad no ha aceptado que una tercera persona asuma ese pago, por lo que las conversaciones mantenidas durante la mañana no han conseguido paralizar el procedimiento.
La oferta de la donante incluía además la posibilidad de hacerse cargo de la deuda y mantener el pago del alquiler durante el tiempo que fuera necesario.
Cargas policiales ante la vivienda
La mañana ha estado marcada también por momentos de tensión en el exterior del edificio.
La Policía Nacional ha desplegado desde primera hora un amplio dispositivo para despejar el acceso al inmueble y permitir la llegada de la comisión judicial.
Durante la intervención se han producido empujones y cargas policiales mientras los agentes desalojaban a las personas que permanecían ante el portal y retiraban las tiendas de campaña instaladas durante la noche.
Los periodistas desplazados para cubrir el desahucio también han quedado fuera del perímetro policial y no han podido permanecer junto al portal para seguir desde allí el desarrollo del lanzamiento.
Cientos de personas han pasado la noche con Maricarmen
La intervención policial se ha producido después de una noche de movilización en la calle Alcalde Sáinz de Baranda.
Cientos de personas han permanecido durante toda la madrugada frente a la vivienda de Maricarmen para acompañarla e intentar impedir su salida.
La concentración fue convocada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid y contó también con la presencia de numerosos representantes del mundo de la cultura.
Entre quienes acudieron a mostrar su apoyo estuvieron Ana Belén, Juan Diego Botto, Carlos Bardem, Sergio Peris-Mencheta o Marwan.
Maricarmen salió durante la noche para agradecer el respaldo y animó a otras personas con problemas de vivienda a defender sus casas.
Cuarto intento después de 71 años en su casa
Maricarmen llegó a la vivienda en 1956 junto a sus padres. El contrato original, de los conocidos como renta antigua, fue firmado por su padre.
Tras su fallecimiento pasó a su madre y, cuando ella murió en 2005, Maricarmen se subrogó en el alquiler.
La validez de esa segunda subrogación acabó convirtiéndose en el centro de una larga batalla judicial. Maricarmen obtuvo inicialmente resoluciones favorables, pero finalmente el Tribunal Supremo dio la razón a la propiedad.
Este miércoles afronta el cuarto intento de ejecutar el lanzamiento desde que comenzó el conflicto por la vivienda.
«No tengo fuerza»
A sus 87 años, Maricarmen tiene reconocida una discapacidad del 50% y actualmente necesita una silla de ruedas para desplazarse.
Los años de procedimientos judiciales y sucesivos intentos de desahucio han terminado haciendo mella en ella. En las horas previas a este nuevo lanzamiento reconocía su agotamiento con una frase: «No tengo fuerza».
Su caso ha llegado también a Naciones Unidas, que ha solicitado medidas cautelares para suspender el lanzamiento mientras estudia su situación.
Pese a las movilizaciones, las propuestas planteadas durante los últimos días y la oferta de una persona dispuesta a asumir el alquiler, la negociación de última hora no ha conseguido alcanzar un acuerdo y el procedimiento de desahucio continúa adelante.
