Tras una nueva victoria, el CD Móstoles URJC sueña más fuerte que nunca con el ascenso

MÓSTOLES/ 11 MARZO 2019/ Un gol de Chupe da tres puntos de oro al CD Móstoles URJC en una de las mañanas más especiales que se recuerdan en El Soto, con la afición volcada, donde el Móstoles tiró de casta y buen juego para llevarse ante el Villaverde (1-0) tres puntos vitales en la lucha por el ‘playoff’.

Los de Salva lo bordaron en la primera mitad y, tras la expulsión de Bourdal poco antes del descanso, se defendieron de maravilla en la segunda para agarrar una victoria de muchos quilates.

El primer cuarto de hora fue una auténtica batalla. No hacía falta conocer la clasificación para darse cuenta de que había en juego mucho más que tres puntos. Se podía ver en cada disputa, en cada balón dividido, con una intensidad altísima por parte de los dos equipos.

Estaban poniendo los de Salva Balllesta tantas cosas sobre el césped que lo más lógico era que recibiesen su recompensa. Y esta no se hizo esperar tras una gran asociación entre Jime y Samu Villa por la izquierda, quien acabó poniéndola en el área el 21 buscando a Theo, que se revolvió y chutó.

Apareció entonces la mano de Charles, pero el Móstoles estaba tan enchufado que era imposible que un rechace en el área fuese a parar a alguien que no vistiese de azul. La cabeza de Chupe puso el 1-0 y terminó de poner patas arriba El Soto.

El gol, en cualquier caso, no cambió gran cosa en el partido. Se estiró un poco más el Villaverde ante un Móstoles que alternaba fases de repliegue con otras de presión, haciendo dudar a su rival.

A la vuelta de los vestuarios, lógicamente, el panorama cambió. Replegó el Móstoles con un hombre menos, tras la expulsión de Bourdal, para defender el preciado 1-0, y volvió a demostrar que es un equipo hecho de una pasta especial.

Supieron los azulones, además, gestionar con inteligencia el balón cuando estaba en su poder, restando continuidad a los ataques de su rival. Priorizando mantener la posesión antes que lanzarse a por el segundo, el Móstoles hurgó en la impaciencia visitante para ganar minutos preciosos de descanso con el balón en los pies.

El Villaverde, de hecho, no fue capaz de asediar realmente la portería de Aitor hasta los últimos compases, cuando se lanzó con todo y descuidando la retaguardia a por el empate.

El silbido final del árbitro sirvió para confirmar lo que todo aquel que estuviese en El Soto llevaba intuyendo durante dos horas: que esa mañana del domingo 10 de marzo iban a vivir algo especial con un Móstoles que sueña más fuerte que nunca con el ascenso.