El Móstoles se ha convertido, por segundo año consecutivo, en campeón de la Copa RFFM
MÓSTOLES/ 8 OCTUBRE 2020/ El CD Móstoles URJC ha conseguido este miércoles en el García de la Mata revalidar el título de Copa RFFM en la final a tres que la Federación ha organizado para determinar su representante en la Copa Federación Española de Fútbol, torneo cuyos semifinalistas disputarán la Copa del Rey.
El Móstoles iniciaba la mañana revalidando título de Copa RFFM, al vencer al Rayo Vallecano `B’ en la tanda de penaltis. El duelo, que duraba 45 minutos según lo determinado por la RFFM, estuvo determinado por la intensidad y arrojo de ambos. El filial vallecano fue mejor en la primera parte del choque y el Móstoles consiguió equilibrar la balanza en el tramo final, pero ninguno conseguía mover el marcador.
El campeón de la Copa RFFM se decidiría desde los 11 metros y ahí Nando, un especialista, daba el título al Móstoles al detener el quinto penalti rayista, que ponía fin a una brillante tanda con ejecuciones perfectas en ambos bandos. El Móstoles se convertía, por segundo año consecutivo, en campeón de la Copa RFFM.
El revalidado título de Copa daba derecho al Móstoles a luchar por un sitio en la Copa RFEF, trofeo que ya ha dejado capítulos de gloria en la historia de los de El Soto y que podrán volver a repetirse. El Móstoles se la jugaría ante el Sanse, equipo que en el segundo choque de la mañana se imponía por la mínima a un competitivo Rayo ‘B’, lo que obligaba al Móstoles a ganar su partido ante los de Matapiñonera.
Partido grande, el tercero de la serie y que obligaba al Móstoles a ganar si quería su sitio en la Copa RFEF. El Móstoles salía a por ello. Con valentía y calidad el Móstoles llevaba la manija del partido y el Sanse esperaba, sabedor que el empate era un triunfo para ellos. La entrada de Souza, que adelantaba la línea de Sanjurjo, junto con la clase y trabajo de Ledesma y Fran daban una versión mejorada del equipo de Víctor González. Los minutos pasaban y el Móstoles apretaba, pero no había premio, no había goles.
Cuando parecía que el Móstoles se iba a quedar en la orilla emergió, a falta de dos minutos, la figura de Óscar Rivas que conectaba a la red un centro perfecto desde el córner, que ponía el de casi siempre, un Álvaro Portilla, que de nuevo le daba al play para poner música a ese balón que cabeceaba Rivas, para llevar el éxtasis a la parroquia azulona.
Mañana festiva y de historia para el Móstoles. Pero la fiesta no ha hecho más que comenzar y continuará el domingo en El Soto, cuando los de Víctor González reciban a Unionistas de Salamanca en 1/16 de la Copa RFEF, que supondrá el primero de los tres rivales que el Móstoles deberá sortear para llegar la Copa del Rey.

