El Getafe sumó la primera victoria del curso en un partido dramático que se marchó hasta el minuto 97. Sangre, sudor y lágrimas para abrir el casillero en la Liga y pintar un panorama totalmente distinto. Hubo que sufrir, pero valió la pena.
Mención aparte a los valientes que se congregaron en la grada haciendo frente a la meteorología para llevar en volandas a los jugadores. Los minutos finales resultaron una suerte de drama, épica y mística que dieron pie a la celebración. La afición no celebraba junto a los suyos un triunfo del equipo desde la noche de Europa League ante el Ajax de Ámsterdam.
Apenas se llevaban unos segundos de partido y el Coliseum ya intuía que iba a vibrar. Una jugada por banda que remató Enes Ünal cerca del palo fue el primer aviso. El delantero turco no tardó en volver a intentarlo, siendo una pesadilla en todo momento para los centrales del Espanyol.
Así que hasta a la media hora un balón que ganó Koffi con el pecho lo mandó el ‘10’ a la red tras una chilena espectacular. El éxtasis recorrió el césped, el banquillo y los asientos del estadio. Sin embargo, la alegría duró poco. Un rechace tras un saque de esquina lo aprovechó Sergi para anotar el gol del empate. Vuelta a la casilla de salida.

Segunda mitad bajo la lluvia
La segunda parte fue una batalla bajo la lluvia. Tocaba jugar sobre el alambre, asumiendo que cualquier detalle desnivelaría el encuentro. Y al fin, la suerte estuvo de nuestro lado. Los periquitos marcaron en una falta lateral, pero el linier levantó la bandera.
Después llegó el 2-1, de nuevo obra de Enes Ünal, que cazó un balón para el delirio de los aficionados. La unión con la grada hizo el resto para que los puntos se quedaran en casa. Esto es vuestro, azulones. ¡Gracias!
