Publicidad

La gestión de los residuos va a sufrir un importante viraje en los próximos años. Una transformación que viene dada por las nuevas directivas europeas en cuanto a reciclaje, recuperación y gestión de los residuos, y, también, por la cada vez más creciente preocupación social por el medio ambiente.

El tratamiento de los desechos va a terminar, además, por afectar mucho al bolsillo de los ciudadanos de los distintos municipios de la región. Las poblaciones que peor o menos reciclen van a tener que pagar más, algo que de alguna manera avanza el principio de que ‘quien contamina, paga’.

Publicidad

¿Cómo se articulará esto? Iván Pizarro, Ingeniero Superior de Montes y concejal de Medio Ambiente en Collado Villalba, explica que las tasas del tratamiento de residuos se van acercando «cada vez más» al coste real del servicio y que las nuevas directrices europeas, que determinan una separación de desechos más exhaustiva, obligarán a hacer cambios muy pronto. Esto golpeará de manera contundente a las arcas municipales en los próximos años, avanza el edil que, además, representa a Collado Villalba en la Mancomunidad de Residuos del Noroeste.

Este municipio es perfecto ejemplo de lo que ya está sucediendo: «en el caso de Villalba, hasta marzo de 2022 hemos estado pagando como municipio mancomunado 13 euros la tonelada, lo que suponía unos 300.000 y pico euros al año. Ahora, de marzo en adelante ya son 29 euros la tonelada. El año que viene, en algún momento, va a rondar los 100 euros la tonelada«, señala el concejal. Este tipo de subidas se están repitiendo en todos los municipios ante los cambios que la Unión Europea y sus directivas establecen. Y eso, destaca Pizarro, teniendo en cuenta que las poblaciones que están mancomunadas pagan un precio menor que las que no lo están por realizar los vertidos pertinentes.

«En Villalba se pagaba hasta marzo 13 euros la tonelada de residuos. El año que viene va a rondar los 100 euros la tonelada«

Iván Pizarro

Las nuevas normativas de la UE obligan a construir complejos medioambientales para gestionar todos los residuos de forma separada, incluidos los orgánicos o biorresiduos, parte de la basura que actualmente no se separa en gran parte de la Comunidad de Madrid y que suma mucho peso en cada una de las toneladas que desde el año que viene verán el precio incrementado de manera exponencial. Esta nueva fracción de biorresiduos va a implicar hacer grandes inversiones y nuevas infraestructuras en la región para los municipios que aún no tienen, como la anunciada y polémica planta que se pretende instalar en Moralzarzal, pero también ayudará a que se sumen menos toneladas en el cómputo de los desperdicios de cada localidad.

Y aquí surge una nueva complicación. El planteamiento actual de llevar los desechos hasta la planta de la mancomunidad a la que pertenece cada localidad (la macroplanta de Colmenar Viejo en el caso de Villalba) no es útil para esta nueva fracción de residuos orgánicos. «Realmente en las macroplantas para la parte de biorresiduos se complica mucho ese tratamiento. Sí valen para el resto, para envases, para vertederos, para el papel y cartón, para el vidrio… pero la parte de biorresiduos, que se tienen que recoger todos los días, que provocan olores y que es muy importante separarlos en origen, no es tan fácil de gestionar a nivel macroplanta todos los días», describe el responsable de Medio Ambiente de Collado Villalba.

Contenedores de resto, vidrio, papel y envases en Collado Villalba

Recordemos que los biorresiduos domésticos son los desperdicios orgánicos biodegradables de origen vegetal y/o animal, susceptibles de degradarse. Se trata de, explican en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, «restos de la preparación de la comida o manipulación y elaboración de los productos alimentarios, restos sobrantes de comida, alimentos en mal estado y excedentes alimentarios que no se han comercializado o consumido».

Estos desperdicios van al contenedor marrón, ya implementado en algunos municipios de la Comunidad de Madrid como Móstoles, Getafe, Coslada o Alcorcón en el que se dejan restos orgánicos de comida de origen animal, como carne, pescado, espinas, queso o cáscaras de huevo, y vegetal (verduras, frutas, semillas, cáscaras). En este dispositivo también se puede echar restos de pan, posos de café, bolsas de infusiones, cerillas o tapones de corcho.

Moralzarzal, en el punto de mira

De la complicada gestión de estos residuos surge la necesidad de idear alternativas para el tratamiento específico de la materia orgánica, manteniendo la parte centralizada en las macroplantas de las mancomunidades, pero con plantas satélites para determinadas fracciones, como el biorresiduo, en diferentes municipios. Serían instalaciones de menor tamaño que evitarían el traslado a través de muchos kilómetros de este tipo de residuos, disminuyendo, además, la huella de carbono que provocan los camiones durante el transporte.

Es algo que «ya se está haciendo en comunidades autónomas más avanzadas a nivel de residuos como Cataluña, Navarra o País Vasco. Allí toda la cuestión de los biorresiduos la han ido tratando de manera satelital. Aunque tienen grandes complejos ambientales para el tratamiento de residuos, han ido tratando el biorresiduo de manera fraccionada en determinadas zonas aglutinando un número de municipios, personas y toneladas de manera que la cantidad de toneladas que se tienen que tratar en el centralizado es menor».

Basura orgánica para compostar

Para la zona de la Sierra de Guadarrama, el Ayuntamiento de Moralzarzal ha propuesto instalar una planta de compostaje en el municipio. La infraestructura, cuyo planteamiento arrancó en 2019, se ubicaría en las instalaciones de un antiguo centro de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), cuya parcela es propiedad del Ayuntamiento y está situada en el Camino de Los Linares. Esta planta daría servicio, además de al propio municipio, a varias localidades cercanas y su proyecto ha nacido rodeado de polémica.

El proyecto de la planta de compostaje de Moralzarzal «no puede ser mejor en criterios de sostenibilidad, ecología y medio ambiente»

Iván Pizarro

En los últimos meses la alarma entre los vecinos de Moralzarzal se ha desatado tras la publicación del PP de la localidad en la que acusaba al equipo de Gobierno (Vecinos por Moralzarzal, Cs y Paim) de querer convertir el pueblo «en el vertedero de más de 250.000 personas de 19 municipios de la Sierra».

El Consistorio, que calificó la publicación del PP de «bulo», defiende el proyecto y asegura que la planta de compostaje estará alejada del entorno urbano, «a más de 1,5 kilómetros de los núcleos de población», y que «en ningún caso» se trata de un vertedero. Además, «la generación correcta del compost no crea malos olores ni otros problemas y contribuye a reducir las toneladas de residuos que se envían a los vertederos», recalcan desde el Consistorio de Moralzarzal aludiendo, entre las ventajas de la planta, al refuerzo de la economía circular, el fomento del empleo y el incremento de ingresos económicos de la localidad.

El compost tiene usos muy positivos como fertilizante y abono (Foto: Ayuntamiento de Moralzarzal)

Esta visión es compartida por el concejal de Medio Ambiente villalbino, que elogia «la valentía y el arrojo» del Ejecutivo de Moralzarzal ante un proyecto «polémico» pero que «no es ni nocivo ni peligroso y no puede ser mejor en criterios de sostenibilidad, ecología y medio ambiente».

«Ese planteamiento, ¿se puede hacer tecnológicamente de manera que los vecinos no tengan ninguna molestia? La verdad es que sí. Sí, sí se puede hacer. Y eso es lo que hay que decir alto y claro. ¿Se puede hacer un tratamiento de biorresiduos que no genere olores o sean tan mínimos que nadie se entere? Sí. Yo como consultor he trabajado en auditorías de residuos en muchos lugares y he estado en sitios donde se estaba tratando el biorresiduo para biogás o electricidad (además de compost) y no había ningún solo olor, ni una queja, ni nada, y había distancias muy bajas», explica Pizarro.

Planta de compostaje vegetal, próximamente en Villalba

Moralzarzal no es la única población con planes para compostar próximamente en la Sierra de Guadarrama. En Villalba se están elaborando ya los proyectos básicos, con revisiones a nivel técnico, para la ejecución de una planta de compostaje de residuos vegetales en el Polígono P-29. Esta instalación estará ubicada en la finca municipal que está frente a la Concejalía de Obras. Será una planta techada en la que se va a cuidar mucho que no se produzcan olores, destaca el concejal de Medio Ambiente.

Parcela del P-29, Collado Villalba, donde se va a construir una planta de compostaje vegetal

Esta nueva infraestructura «nos va a quitar una parte de los residuos que ahora estamos llevando a Villanueva de la Cañada, que es la única planta de tratamiento vegetal que hay ‘cerca’ de Villalba. Hay municipios que esta parte de residuos vegetales la llevan a Colmenar y la pagan a coste de fracción resto, lo que perjudica a sus ciudadanos. A Villalba le sale más barato porque lo trasladamos a Villanueva y, además, allí se genera compost, etc».

La previsión es que antes de mayo del año que viene hayan comenzado ya las obras de la planta de compostaje vegetal en Villalba, que acarrean mucho retraso, reconoce el edil, quien también recuerda que el Gobierno villalbino ha realizado diferentes acciones para el compostaje doméstico, llegando incluso a regalar compostadoras domiciliarias a los vecinos que ya están produciendo su propio compost con residuos vegetales y orgánicos.

Trabajos de poda de árboles en Collado Villalba

Estas iniciativas no solucionan todo el problema, admite Pizarro, «pero es un granito más dentro de toda la gestión; esto lo hace el Ayuntamiento porque va reduciendo esas cantidades a gestionar, porque si no las tratamos bien van a ir a vertedero, nos van a multar y encima vamos a pagar a precio de oro ese vertido».

El tratamiento de la materia orgánica: beneficios y complejidades

La gestión correcta de la materia orgánica tiene múltiples beneficios para la sociedad a través de la elaboración del compost, explican desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El compost es la descomposición de los residuos mediante determinados tratamientos que da como resultado un material orgánico, higienizado y estable, libre patógenos, extremadamente beneficioso para el crecimiento de las plantas y para la salud del suelo. Su uso como abono natural, fertilizante o elemento para restauración de suelos tiene resultados «muy positivos».

Para lograr un buen compost es fundamental una separación de calidad en origen. «Cuando tienes una separación perfecta, probablemente saques un 45% de la fracción resto en biorresiduo», explica Pizarro.

Basura orgánica para compostar

El cómo se ejecute la separación condicionará el resto de las etapas e, incluso, puede llegar a afectar a los ciudadanos en el bolsillo: «lo que no se separe bien se va a pagar como fracción resto, más cara. Ahora es 29 euros cada tonelada en Villalba, pero el año que viene, no sabemos cuándo, va a rondar los 100 euros la tonelada o un poco más. A esto súmale la problemática de todo lo que no haya sido tratado, que es susceptible de sufrir multas. Ya no es que lo pagues más caro, es que, además, vas a tener multas por no haberlo separado bien«.

Actualmente, en la Comunidad de Madrid, el perjuicio económico afectaría a cada uno de los ayuntamientos, aunque hay otras autonomías que han experimentado con un sistema ‘puerta a puerta’ que permite saber qué vecino es el que está incumpliendo con el sistema de separación de residuos. «La individualidad no va a ser fácil, porque no podemos andar en las bolsas de cada uno, pero hay países y comunidades autónomas en las que eso ya se está haciendo. Esto en Europa, en Dinamarca, en países que llevan tiempo con esto, separan mucho en origen porque les duele el bolsillo, ahí es como lo han ido entendiendo. Es como lo de las multas de tráfico: nos han explicado que la velocidad es mala y también a través de la cuenta bancaria con penalizaciones», asegura Pizarro.

El compostaje se presenta en la estrategia de la Comunidad de Madrid como el modo más eficaz de reutilizar un gran tanto por ciento de la basura que generan los madrileños, evitando que vaya a parar a los vertederos.

Estrategia regional de residuos

La Comunidad de Madrid estableció hace unos años la ‘Estrategia de Gestión Sostenible de los Residuos 2017-2024’, que incide en la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo. Esta normativa decreta, entre otros aspectos, la jerarquía de residuos para reutilización, reciclado y recuperación con otros fines (como la valorización energética), que el productor de los residuos sea quien pague su gestión y establece condiciones especiales para residuos peligrosos, aceites usados y biorresiduos.

Inmediaciones de la planta de reciclaje de Loeches que se prepara para recibir residuos de la comarca (Foto: EP)

Para ejecutar la recogida y gestión de los residuos, cuya competencia pertenece a los ayuntamientos, en la Comunidad de Madrid se constituyeron 9 mancomunidades y agrupaciones de recogida de residuos domésticos, según se describe en la ‘Estrategia de Residuos de la Comunidad de Madrid (2017-2024)’. Todos los municipios están obligados a recoger la basura generada por sus habitantes y, para las poblaciones de más de 5.000 habitantes, también es obligatorio el tratamiento de los desechos. Ante la complejidad de realizar este proceso en cada una de las localidades, las competencias del tratamiento se delegan en muchas ocasiones en la mancomunidad correspondiente.

Las poblaciones de más de 5.000 habitantes están obligadas a tratar los residuos

Cada vez más poblaciones optan por mancomunarse en la Comunidad de Madrid porque las tasas por vertido son inferiores a las del resto de localidades y en previsión del aumento exponencial de precio que se avecina en los próximos años. Una decisión que, explica Pizarro, eligen a pesar de la cuota que hay que pagar porque «interesa por los euros / tonelada y por todo lo que está por venir. Y porque los complejos ambientales requieren una serie de subvenciones, ayudas y cantidades económicas que los municipios por sí solos no pueden  conseguir».

En la actualidad, el sistema de recogida de residuos en la Comunidad de Madrid se distribuye en cuatro fracciones: papel y cartón; envases ligeros de metal, plástico y bricks; vidrio; y resto de basura. Existen también sistemas de recogida de pilas, acumuladores y medicamentos, además de residuos voluminosos, textiles, aceites y restos de poda.

Documentación: Urbanismo y Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid / Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

Olga Martín

Periodista especializada en el ámbito digital. Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional como redactora en diferentes periódicos, agencias de noticias y cadenas radiofónicas, aunque en...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.