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La pandemia golpeó de manera brutal al sector de la tercera edad y de las personas con movilidad reducida. El miedo a los contagios cortó de raíz toda actividad y, una vez pasado lo peor de la pandemia, la situación se mantiene en muchos casos.

Getafe ha recurrido a la tecnología para salvar el abismo que separa a estas personas de la realidad del día a día. Conexiones con terapeutas a través de la tele de casa, relojes con geolocalizador para activar búsquedas cuando los mayores se pierdan o gafas de realidad virtual para visitar zonas turísticas o museos…Son herramientas que ayudan a combatir la soledad en el municipio porque, como dicen sus usuarias, las conexiones son «como una ventana abierta».

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El terapeuta en el salón a través de la tele

Uno de los grandes avances en este sentido ha sido la instalación en las viviendas de un pequeño dispositivo en los televisores. Cuando es necesario, los especialistas de la Casa de las Personas Mayores llaman y se conectan, con una muy buena calidad de imagen, a las casas de los usuarios. A través de este mecanismo se imparten talleres o se trabajan cuestiones como la capacidad cognitiva.

Carmen Pingarrón Salas, de 88 años, es una de las beneficiarias de este servicio desde su puesta en marcha. Sus condiciones la hicieron que la Casa del Mayor la seleccionase como una de las 22 personas mayores para poder usar el servicio. «Me da un poquito la vida porque cuando no voy, aquí me dan clase y me distraigo un poquito», esboza, tras encumbrar los beneficios de un sistema que, a su juicio, deberían «tener todos los mayores».

Carmen Pingarrón (izq.) y Sara Salas, en el domicilio de la primera, esperando la conexión con los servicios municipales a través de la tele.

«Todo lo que sea ayuda para la persona mayor es poco. A mí me han ayudado mucho», dice. Carmen realiza actividades para la memoria y gimnasia, mientras recuerda que la pandemia «afecto mucho por el miedo». «A mí me ha afectado mucho», dice.

Su prima, Sara Salas, residente en la vivienda de enfrente también se beneficia de las conexiones. «Para nosotras ha sido una ventana abierta porque cada vez que nos hablan las chicas es como si estuviéramos en el centro», explica tras asegurar que, a veces, aplauden a las terapeutas cuando realizan las conexiones. «Estamos encantadas», resume.

«Para nosotras, las conexiones con la tele han sido una ventana abierta porque, cada vez que nos hablan las chicas, es como si estuviéramos en el centro»

Sara Salas, usuaria del programa

La concejala de Mayores, Gema Cáceres, explica que, con la pandemia, la Casa detectó un absentismo de la gente que participaba en los talleres. «Se trataba -explica- de combatir esta soledad e intentar que su vida cotidiana tuviera un envejecimiento activo. Intentar interactuar con la gente que está en casa».

Reciben una terapia cognitiva para activar la actividad cerebral. Se colocan fichas, figuras y hacen una lectura comprensiva. También hay trabajo sobre el físico, «hacen ejercicio también». Todo durante dos sesiones diarias de casi una hora, aunque si necesitan de una tercera con el psicólogo, se les facilita. «A veces no tienen ganas de trabajar y solo quieren socializar, así que le cuentan su vida al terapeuta. Es muy positivo», sentencia Cáceres.

Los relojes con geolocalización permiten localizar a los mayores extraviadas, un sistema que da autonomía al mayor y tranquilidad a las familias

La evolución del programa, en lo que ya se trabaja, se dirige a que los familiares de los usuarios puedan contactar con la persona mayor a través del televisor y que el dispositivo avise sobre las horas en las que les corresponde tomar determinados medicamentos o las citas médicas que tiene. «Queremos aumentar los dispositivos, es nuestro objetivo primordial», zanja.

85 personas conectadas con relojes

Otro de los aspectos del programa lo constituye el casi centenar de relojes digitales con botón de emergencia y geo-localizador, para dar «autonomía al usuario y a los familias, para que estén tranquilas».

La concejala Gema Cáceres muestra uno de los relojes con geolocalizador.

Este dispositivo, diseñado específicamente para los requerimientos del servicio, está conectado con Policía local y establece un límite territorial que activa una alarma cuando la persona atraviesa esa ‘frontera’. Resulta tremendamente para personas que tienen tendencia a extraviarse debido a sus dificultades cognitivas. Hasta el momento, destaca la concejala, no ha habido ningún susto.

Gafas de realidad virtual para hacer visitas

Esta medida se complementa con la puesta en marcha, en noviembre, de 25 gafas de realidad virtual para sesiones de estimulación cognitiva, sensorial y física de los mayores más vulnerables.

Las gafas virtuales permiten al usuario conocer museos o ‘pasear’ virtualmente por el pueblo donde crecieron y al que ahora no pueden visitar

La idea es que los usuarios puedan usar este dispositivo para conocer museos -como el del Prado- o incluso para ‘pasear’ virtualmente por el pueblo donde nacieron y crecieron y al que ahora no pueden visitar. A ello, se suman una docena de pizarras digitales y pantallas interactivas con las que se quiere eliminar la brecha digital y mejorar el servicio a los mayores, llegando además a más población.

Voluntarios y ‘radares’

Pero la lucha contra la soledad requiere de persona y medios. Prevenir y detectar ante la soledad no deseada. Getafe dispone actualmente de 25 voluntarios que colaboran en diversas actividades. Estos no suben al domicilio de los usuarios, sino que esperan a la personas abajo, y que desempeñan su labor en el marco, sobre todo, de la asistencia al ocio y al acompañamiento. Hasta ahora se han registrado 925 intervenciones con ellos, como ocio y talleres.

La concejala Gema Cáceres, durante la entrevista.

Además, la localidad cuenta con ‘radares’ para detectar casos de soledad no deseada, en el marco del programa ‘Contigo contra la soledad no deseada’. Así, negocios y comercios hacen las labores, por su proximidad a las personas mayores, de detección de estos casos, que comunican a los servicios competentes. En este sentido, todas las farmacias del municipio participan del programa.

Una vez detectados los casos de soledad, las personas mayores serán atendidas por profesionales para evaluar cada caso. A partir de ahí, recibirán la atención necesaria, ya sea en el ámbito psicológico, con recursos municipales. Entre otros destacan los servicios de ayuda a domicilio, teleasistencia, el acompañamiento y la escucha por parte del voluntariado del proyecto. Se trata de un recurso más para combatir la pero de las soledades, la de las personas mayores.

David G. Castillejo

Corresponsal de Noticias para Municipios, Europa Press en la zona Sur de Madrid

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