En las entrañas de una ciudad que parece que no puede albergar más historia, Alcalá de Henares, se siguen encontrando gratas sorpresas. Bajo la Plaza Cervantes yace un testimonio de los tiempos de guerra: el refugio antiaéreo de la Guerra Civil. Un lugar en cuyas paredes todavía se pueden revivir los secretos de un pasado agitado. Un auténtico testigo de resistencia de los alcalaínos en una de las etapas más grises del siglo XX.
Un refugio que guarda los miedos e incertidumbres de aquellos ciudadanos que buscaron seguridad ante unos bombardeos que amenazaron la tranquilidad de la ciudad patrimonio. Cuatro paredes impregnadas de una memoria colectiva que podrán recuperar las generaciones actuales gracias a este descubrimiento.
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