La consejera de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura, Paloma Martín, ha anunciado este lunes que el Gobierno regional está ultimando un nuevo plan de vivienda destinado a menores de 35 años que en su primera fase supondrá la construcción de 1.200 viviendas en alquiler a un precio inferior a 600 euros.

Así lo ha avanzado la consejera madrileña durante un desayuno informativo, donde ha explicado que esta nueva iniciativa, que ha bautizado como ‘Plan Solución Joven’, se pondrá en marcha en los municipios de Madrid, Alcorcón, Ciempozuelos, Colmenar Viejo, Navalcarnero y Torrejón de la Calzada.

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En una línea similar al Plan Vive, aunque enfocado a jóvenes menores de 35 años, el Plan prevé la construcción de viviendas de unos 70 metros cuadrados, que se edificarán sobre suelo público de la Comunidad de Madrid aunque con inversión privada, empleando las últimas técnicas de construcción industrializada.

De esta manera, se logrará «reducir precios y plazos de ejecución», además de garantizar la máxima eficiencia energética, según ha señalado Martín, quien ha insistido en que, tras una concesión de la explotación «a 50 años», las viviendas volverán al patrimonio de la Comunidad de Madrid.

Respecto al Plan Vive, la consejera ha recalcado que, antes de que termine el verano, el Gobierno regional habrá lanzado una segunda licitación para la construcción de otras 1.137 en Boadilla del Monte, Pinto y Colmenar Viejo.

Esta segunda fase del Plan Vive se sumará a la ya iniciada en las localidades de Alcorcón, Torrejón de Ardoz o Tres Cantos, donde la consejera ha anunciado que van a ponerse en marcha ya las obras de algunas de las 5.400 viviendas a precios asequibles, adjudicadas ya hace unos meses.

Paloma Martín firma el contrato de concesión para construir las primeras 3.643 viviendas del Plan Vive/ Comunidad de Madrid

La crisis energética

Además de los planes en vivienda, Martín ha repasado algunos de los temas relacionados con su Consejería, poniendo el acento especialmente en «el catastrófico impacto de la crisis energética» que está teniendo lugar en España, criticando «la fragilidad de nuestro mapa energético».

En este sentido, la consejera ha recordado que España depende «en un 74% de las importaciones energéticas, fundamentalmente gas y petróleo», ya que la energía eólica y la solar «sólo cubren el 30% del consumo anual», son discontinuas y no se pueden almacenar, «lo que hace imprescindible contar con energías de respaldo».

«En los últimos años hemos prescindido radicalmente del carbón sin un plan alternativo. Y, en plena pandemia, Sánchez procedió al cierre de 10 centrales térmicas, reduciendo aún más nuestra capacidad para generar energía de respaldo», ha recalcado Martín durante su intervención.

Ante esta situación, la consejera madrileña ha planteado algunas soluciones, como «sustituir los 8 impuestos estatales que gravan actualmente la producción de energía por un impuesto que internalice los daños ambientales» o estudiar «la suspensión temporal e inmediata del impuesto al CO2 y del impuesto de hidrocarburos.

También ha abogado por «reducir las subvenciones que no tienen nada que ver con la generación de electricidad», como las garantías de potencia o las primas a las renovables y traspasar sobrecostes (como el déficit de tarifa) de la factura de la luz a los Presupuestos Generales del Estado.

Por último, a medio plazo ha apostado por aprovechar los fondos europeos para «reforzar las interconexiones, tanto eléctricas como gasistas, con el sistema europeo», además de «abrir un debate sobre la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares», así como sobre el «levantamiento a la prohibición» de explotar recursos naturales.

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