Un hombre vapeando. / Europa Press (Foto de ARCHIVO)
Un hombre vapeando. / Europa Press (Foto de ARCHIVO) 06/9/2019

La salida al mercado de cada vez más modelos y tipos de cigarrillos electrónicos y de nuevos productos de inhalación de vapor -ya sea tabaco y/o otras sustancias- está provocando un importante y, a la vez preocupante, cambio en los hábitos de consumo entre preadolescentes y adolescentes, que se han viciado al vapeo.

Así lo han alertado desde el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Móstoles, donde insisten en «la temprana iniciación» de los preadolescentes y adolescentes en el consumo de estos productos de inhalación de vapor, un hábito que «también produce daños importantes en la salud».

Los pediatras del Hospital mostoleño, coincidiendo con el Día Mundial sin Tabaco, han trasladado su preocupación «no sólo por la temprana iniciación en este hábito tóxico», sino «las falsas creencias sobre la inocuidad del vapeo y que con mucha frecuencia se escala del vapeo al cigarrillo tradicional».

Acceso «muy temprano» al vapeo

«Los cigarrillos electrónicos se presentaron como una vía de desescalada, es decir como una ayuda para dejar de fumar, pero en realidad se han convertido en una herramienta de escalada y acceso muy temprano al vapeo», ha explicado la doctora María Mesa del Castillo, pediatra del Hospital de Móstoles.

Mesa del Castillo remarca además que, en muchos casos, «la propia estética de estos dispositivos, a veces infantil y otras sofisticada y tecnológica, facilita la creación esa idea errónea», además de que «no se ha demostrado que estén siendo herramientas útiles para abandonar definitivamente el hábito tabáquico».

De hecho, los datos recogidos en la última Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) señalan que el 48% de los estudiantes de 14 a 18 años han usado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos y se estima que en solo un año su uso ha crecido más de un 20%.

La mano de un hombre sostiene un vapeador. / Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
06/9/2019
La mano de un hombre sostiene un vapeador. / Europa Press (Foto de ARCHIVO)

Numerosos efectos nocivos

En el ámbito pediátrico, se considera fundamental garantizar que los menores acceden a una información certera sobre los efectos nocivos que produce la inhalación de cualquier producto químico y de sustancias cancerígenas, entre ellas, metales pesados como el cromo, plomo y zinc, entre otros.

«Los efectos de la inhalación (vapeo) se estiman comparables a los de los cigarrillos tradicionales aunque es necesario continuar realizando estudios de investigación científica que muestren cómo estas nuevas formas de consumo de tóxicos dañan los distintos sistemas del cuerpo humano», insisten desde el centro sanitario.

Además, insisten que desde que empezaron a utilizarse estos cigarrillos electrónicos «se han descrito numerosas intoxicaciones y efectos adversos relacionados con estos productos, algunos de ellos severos«, más allá de que su consumo también agrava las enfermedades respiratorias, como el asma, el EPOC, o la fibrosis quística.

Fachada del Hospital Universitario de Móstoles/ Hospital
Fachada del Hospital Universitario de Móstoles/ Hospital

Afecta al desarrollo neuronal de la persona

«Es fundamental recordar que el desarrollo neuronal de la persona continua hasta que se cumplen los 20 años. Inhalar este tipo de sustancias y metales pesados empeora aún más los daños durante esta primera etapa de la vida», añade la doctora Pilar Vega, también pediatra del Hospital Universitario de Móstoles.

Vega resalta además que los daños pueden producirse a corto y largo plazo, ya que «estos compuestos, al ser inhalados, pueden producen irritación de las vías respiratorias, pudiendo propiciar infecciones», además de ser «una puerta abierta para el consumo de otras sustancias como el cannabis».

«Aunque el corto recorrido de estos nuevos productos y del consumo por vía inhalada de estas sustancias, dificulta la obtención de resultados científicos definitivos y la descripción de los daños que puede producir a largo plazo, gran número de sociedades científicas alertan de su alarmante crecimiento entre la población preadolescente y adolescente«, reitera.