Festival Ágora 2030
El Festival Ágora 2030 de Rivas ha sido una explosión de imaginación para diseñar un Rivas mejor

Del 16 al 18 de octubre, Rivas se convirtió en una gran plaza pública donde vecinas y vecinos, profesionales del pensamiento crítico, artistas y representantes institucionales compartieron un espacio común para pensar el presente y dibujar futuros deseables. Así fue Ágora Rivas 2030, un festival de imaginación urbana que cerró su primera edición dejando un reguero de preguntas urgentes, ideas inspiradoras y propuestas transformadoras para la ciudad.

No fue un festival al uso, sino una suerte de laboratorio ciudadano en el que se mezclaron conferencias, talleres intergeneracionales, coloquios y dinámicas creativas. El objetivo: convertir los barrios en motores de cambio colectivo y reforzar un modelo de ciudad sostenible, feminista, participativa y con lo público en el centro.


Pensar en común desde el barrio, con la utopía en el horizonte

Ágora 2030 nació como espacio simbólico para dialogar entre generaciones y sectores sobre cómo queremos vivir en los próximos años. Con la Agenda Urbana Rivas 2030 como telón de fondo, el festival ha servido para trasladar esa hoja de ruta institucional a un plano más vivencial, ciudadano y cotidiano.

Escuela de Filosofía Pop, con Nerea Blanco (Filosofers) y Eloísa de Castro (Filometal) y Manu Rodríguez
La alcaldesa, Aida Castillejo junto con el director general de Agenda 2030, David Peregil en la inauguración de Agora 2030

La inauguración, pospuesta al jueves por las movilizaciones por Palestina, arrancó con la alcaldesa Aída Castillejo y el director general de Agenda 2030, David Perejil, que participaron en la sesión de la Escuela de Filosofía Pop, donde se abordaron temas actuales con códigos de la cultura pop y referencias accesibles, conectando lo local con los grandes retos globales. El humor mordaz lo puso Yunez Chaib, que llenó el salón de actos del Ayuntamiento con reflexiones afiladas disfrazadas de risa.


Soledades, redes y esperanza: los talleres que dejaron huella

Entre las actividades más valoradas estuvo “Hope! El poder de dos palabras”, una sesión conducida por Javier Peña, impulsor del movimiento Hope!, que planteó un viaje colectivo a través de herramientas visuales para imaginar ciudades más justas, verdes y vivibles.

“La crisis climática es, en el fondo, una crisis de imaginación”, se recordó en esa ponencia citando a Rob Hopkins. A partir de esa premisa, los participantes se preguntaron: ¿qué necesitamos borrar, sanar o reinventar en nuestro municipio? ¿Qué queremos ver al salir de casa? ¿Cómo reparamos lo roto mientras cubrimos nuestras necesidades?

Durante la ponencia de Javier Peña Hope! imaginando Rivas más sostenible, amable y habitable con la ayuda de los asistentes

Peña recordó que la ciencia del clima no admite dudas, pero que la acción solo llegará si somos capaces de soñar en común: “el sueño colectivo puede ser una realidad”.

La juventud fue protagonista en otros talleres como “Modo avión”, con Grimey TV, que abordó la cara B de las redes sociales; o el coloquio “Soledad compartida”, donde jóvenes ripenses pusieron palabras a la experiencia silenciosa de la soledad no deseada.

Urbanismo de proximidad, vivienda y narrativas climáticas

El sábado, familias completas participaron en el Taller de Urbanismo Familiar, una actividad que puso en manos de niñas y niños la posibilidad de diseñar su ciudad ideal a través de maquetas y juegos cooperativos.

En paralelo, la conferencia sobre el reto de la vivienda, a cargo de Pablo Carmona, analizó con mirada crítica cómo las dinámicas del urbanismo especulativo, la financiarización del suelo y la precariedad estructural condicionan el derecho a habitar. Una idea que también sobrevoló el coloquio final “Entre barrio y utopía”, con la actriz Leticia Dolera y varios jóvenes de Rivas reflexionando sobre cómo politizar el deseo de futuro en un mundo marcado por la incertidumbre.

Entorno del Ayuntamiento de Rivas y del centro cultural Federico García Lorca donde han tenido lugar todas las actividades

Cultura, arte y poesía para cerrar

En la Plaza de la Constitución, la exposición fotográfica ‘Miradas de lo común’ mostró imágenes tomadas por vecinas y vecinos de Rivas para capturar lo que entienden como espacio compartido, lo público, lo colectivo. Algunas de esas instantáneas ilustrarán el calendario municipal de 2026.

El broche lo puso la poeta Clara Carusa, que ofreció una relatoría poética creada a partir de las ideas compartidas durante el festival. Y, como cierre musical, la banda Biznaga agitó la plaza con un concierto de punk combativo.

Una hoja de ruta hecha comunidad

Ágora Rivas 2030 no solo sirvió como evento de divulgación o reflexión, sino como punto de encuentro para fortalecer vínculos, cultivar comunidad y reforzar el orgullo de pertenencia. En tiempos de fragmentación, el festival ha sido una invitación a imaginar juntos cómo construir un futuro más amable y habitable.

Como se dijo en una de las sesiones: “La esperanza no es ingenuidad. Es una herramienta política transformadora”.

Periodista. Directora de Noticias para Municipios y miembro de SML