Cuando el verano ha dejado el mayor desastre en incendios forestales de las últimas décadas, varios municipios se enfrentan casi sin recursos al riesgo del fuego en sus entornos. El verano y las altas temperaturas han provocado que muchas zonas verdes periurbanas y dentro de las ciudades hayan quedado totalmente secas.
Parla no es una excepción. La entrada norte está cubierta por un manto amarillento de vegetación muerta. El municipio se seca y, con ello, aumenta el riesgo de incendios. Uno de estos delicados enclaves es el Parque del Universo. Sus laderas son reflejo del castigo de las temperaturas y de la falta de mantenimiento.
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