El juicio contra el parricida de Móstoles, el hombre de origen búlgaro que asesinó en noviembre de 2022 a su mujer y a su hija de 6 años en Móstoles sigue su curso. Este martes han declarado los agentes de la Policía Nacional que acudieron al domicilio y que se entrevistaron con los vecinos, que confirmaron sus actitudes machistas.
El acusado se enfrenta a una solicitud de prisión permanente revisable por un delito de asesinato, petición que realiza tanto el fiscal como la abogada de la acusación particular. La defensa aprecia una eximente completa por enajenación mental.
El pasado jueves, el parricida de Móstoles reconoció en su declaración que las mató de «una puñalada en el corazón para que no sufrieran», escudándose en que estaba inmerso en una fuerte depresión que le llevaba a querer quitarse la vida.

El relato de los policías
Este martes llegaba el turno para el testimonio de los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional encargados de la investigación policial. Los Policías han explicado que encontraron a las víctimas en el domicilio con cortes por todo el cuerpo y tres cuchillos junto a ellas.
La niña, según han relatado los agentes, presentaba heridas de defensa en las manos, por lo que «era consciente» de que su padre «iba a hacerle daño». Su madre, a quien el acusado apuñaló primero, no contaba con este tipo de lesiones.
También encontraron manchas de sangre en casi toda la casa, así como al menos otros tres cuchillos manchados de sangre repartidos en la cocina y la habitación de la niña, algunos de ellos rotos.
«Nos comentó que las mató para darlas una vida mejor. Había llegado mal de un viaje a su país por unas familiares que tenía enfermos y el día anterior había intentado suicidarse«, ha relatado el responsable del Grupo de Homicidios encargado del caso.

Las actitudes «machistas» del parricida de Móstoles
Los agentes han indicado además que la declaración del vecino de al lado les ayudó a hacerse una idea de cuándo sucedieron los hechos. Este vecino «oyó gritar a Irina, que el ruido cesó y que ya no volvió a escuchar nada» sobre el mediodía, unas nueve horas antes de que los agentes se personaran en el domicilio.
Importantes han sido también los relatos que han trasladado los agentes sobre la visión que tenían los vecinos sobre la relación entre Irina y Galín. Aunque eran una pareja «bien avenida de cara hacia fuera», la víctima le confesó a una vecina, con la que tenía una relación cercana, algunas de las actitudes machistas del acusado.
Los agentes, que se entrevistaron con los vecinos de la familia, han indicado que una de ellos les contó que Irina, la víctima, le había referido en alguna ocasión unas actitudes machistas del acusado, como que «no le gustaba que ella fuese al gimnasio».

Se enfrenta a prisión permanente revisable
El acusado, tras apuñalar presuntamente en numerosas ocasiones a su mujer y a su hija, se autolesionó. La Fiscalía pide para él prisión permanente revisable por el asesinato de la menor y 25 años de cárcel por el de su pareja.
La acusación particular también solicita la misma pena, mientras que la defensa sostiene que cometió dos homicidios con las atenuantes de alteración psíquica y confesión, por los que reclama 16 años de cárcel ya que estima que su estado mental lo llevó a cometer un «suicidio ampliado, por compasión».
Al hombre se le trasladó al hospital ya que trató de suicidarse con cortes en el cuello, abdomen y piernas. En el centro hospitalario se le realizó u informe psiquiátrico para determinar su estado mental en el momento del crimen.
El tribunal de jurado que enjuicia los hechos tendrá que decidir si se le exime de responsabilidad penal por la citada eximente o si se descarta que actuara bajo un trastorno mental.
