Los dos bomberos de Leganés que mantenían desde hace 29 días una huelga de hambre frente al Ayuntamiento para recuperar sus plazas han decidido abandonar la protesta. Charles Rodríguez y Rubén Agudo aseguran que es una «difícil decisión» adoptada a raíz de los últimos acontecimientos.
Según han explicado en un comunicado, «la razón de esta decisión se debe a la reciente notificación por parte del Ayuntamiento de Madrid, que ha rechazado nuestra solicitud de incorporación al Cuerpo de Bomberos Municipal, cerrándonos así esta última vía de solución a nuestra situación laboral».
Tras comunicarles la Comunidad de Madrid que no podía abrir el convenio de 2020 para readmitirles en el Cuerpo regional, ahora es el Consistorio de la capital quien se desentiende también.
«Hoy nos arrebatan nuestro sueño, nuestra más firme vocación. No podremos seguir salvando vidas como lo hemos hecho durante más de 20 años», esgrimen. Tras ello, recuerdan que los bomberos de la Comunidad de Madrid «trabajan en condiciones de absoluta inseguridad, con equipos y vehículos obsoletos».
El consejero Novillo, responsable
En este punto, responsabilizan al Consejero de Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo. «Este desenlace refleja una absoluta falta de empatía y consideración hacia nuestra situación por parte del Sr. Carlos Novillo», alegan.

Y añaden que, a lo largo de este proceso, «él ha obstaculizado consistentemente cualquier solución que permitiera nuestra incorporación a la Comunidad de Madrid».
«Desde el primer día de nuestra huelga, el Sr. Novillo Piris estaba al tanto de nuestra situación, y aún así, tardó 16 días en emitir una respuesta negativa, ignorando deliberadamente el riesgo para nuestra salud e integridad física», esgrimen.
«Es inaceptable e incomprensible que una persona supuestamente encargada de velar por la seguridad y el bienestar de los bomberos en la Comunidad de Madrid haya permitido que se prolongue esta situación»
Rodríguez y Agudo, bomberos de Leganés
Por ello, consideran que «es inaceptable e incomprensible que una persona supuestamente encargada de velar por la seguridad y el bienestar de los bomberos en la Comunidad de Madrid haya permitido que se prolongue esta situación». Muestra, entienden, «una total falta de voluntad política para negociar o solucionar el problema, mientras nuestras vidas estaban en juego».
En esta línea, lamentan que «los servicios jurídicos del Ayuntamiento de Madrid tampoco hayan encontrado una fórmula jurídica para nuestra incorporación al cuerpo de bomberos municipal».
Priorizar la «salud física y emocional»
Charles y Rubén mantienen que este «último golpe ha influido en nuestra decisión de cesar la huelga de hambre, priorizando nuestra salud física y emocional, así como el bienestar de nuestras familias, que han sufrido profundamente durante este proceso».
En este punto, aseveran que continuarán con la «determinación de buscar justicia y mejorar nuestras condiciones laborales a través de los cauces legales correspondientes».

Los dos bomberos aseguran que han «luchado para evitar que una injusticia similar pueda afectar a cualquier persona que, con esfuerzo y sacrificio, haya obtenido una plaza de funcionario público superando una oposición«.
Una triste historia
Cuando se produjo el traspaso de los bomberos, Charles Rodríguez atravesaba una delicada situación porque tenía que cuidar a su padre, enfermo. Un día, su suboficial le pidió que firmase un papel para autorizar el traspaso.
“Le dije que me dejasen unos días para pensarlo, como al resto de mis compañeros. Solicité información en varios escritos al ayuntamiento para saber dónde iba”, continúa.
Los dos bomberos decidieron secundar una huelga de hambre al carecer de plaza de funcionario especialista por no estar, por motivos personales, cuando se ejecutó el traspaso del Cuerpo del Ayuntamiento a la Comunidad
Pasó el tiempo y el traspaso se ejecutó. Cuando Charles Rodríguez solventó su situación personal y regresó al Ayuntamiento, le dijeron que ya no había cuerpo de extinción de incendios y, a cambio, le ofrecieron una plaza de administrativo y otra de conductor de furgoneta. “Les dijimos que éramos funcionarios de la escala especial, pero nada”, rememora.
Al acudir a la Comunidad de Madrid para que le integrasen en la plantilla, le “cerraron la puerta” alegando que estaba “fuera de plazo”. De eso hace ya tres años y ocho meses.
El caso de Rubén Agudo fue más “sangrante” si cabe. Él estaba de baja permanente revisable cuando se realizó la dispensa del cuerpo de bomberos. En 2021, la Seguridad Social le instó a incorporarse a su trabajo. Durante la huelga de hambre, Agudo fue ingresado varias veces en el hospital por una hipoglucemia aguda.
