entrevista exalcalde de Getafe
Pedro Castro, exalcalde de Getafe, hace repaso de sus memorias tras el anuncio de una avenida en su nombre y un próximo homenaje

Pedro sigue siendo Pedro. Con esos ojos pequeños y rasgados, te mira y no sabes qué estará pensando. Sigue teniendo el espíritu de ese hombre que zarandeaba el ánimo de la gente y la enervaba para cortar carreteras, para exigir derechos, para conquistar necesidades. Y Pedro lo consiguió casi todo. Casi.

Sus 28 años como alcalde de Getafe y sus 32 años en política han dejado un rastro enorme. Un legado en forma de Universidad, de Hospital, de una calle Madrid sin coches, de Conservatorio, de nuevos barrios y polígonos industriales. De lucha obrera. De lucha urbanística. De expropiación y compensación. De traiciones y lealtades.

Porque 28 años en el gobierno dieron para mucho, y nunca se cansó de repasar con su chándal y al milímetro cada acera de un pueblo que convirtió en ciudad, de un lugar al que, por sus mismísimos, llamó ‘Capital del Sur’, plantando el cartel a su entrada.

Ahora, el anuncio del cambio de nombre de la calle Ferrocarril por Avenida del alcalde Pedro Castro Vázquez y el homenaje que próximamente le harán, lo vuelven a traer a nosotros.

Esta entrevista es una de las decenas que le habremos hecho, pero, sin duda, la más emotiva. Porque nos deja un recado: «Que nuestras generaciones sigan luchando, que no se dejen arrebatar aquello por lo que peleamos… y que quieran Getafe».

Pregunta: ¿Cuál cree que es su mayor logro para Getafe?

Respuesta: Como proyección social creo que el enterramiento de la vía, que lo está utilizando la gente. El Hospital también y aunque por ahí pasa todo el mundo, para mí lo más importante que hemos hecho es la universidad. Otra cosa es el conservatorio, al que aunque no se le ha dado bombo es el segundo en importancia de la Comunidad de Madrid con 42 profesores.

Pedro Castro fue estuvo 32 años en política activa y 28 de ellos fue alcalde de Getafe. Foto (Sonia Baños)

P: ¿Cuál es la clave para mantenerse 28 años en un cargo?

R: Creo que la ilusión de no conformarse con nada. No dar nunca nada por terminado y pensar que siempre queda algo por hacer. Es estar vivo y tener la necesidad de tener que hacer algo más. En el momento en que piensas que eres el mejor y que ya has hecho todo, se acabó tu mandato.

P: En ese sentido, ¿qué le ha quedado por hacer?

R: Seguramente, el soterramiento de la carretera de Toledo. Esa es una de las cosas en que más pienso. También me hubiera gustado terminar el desarrollo empresarial de La Carpetania, un proyecto que hubiera cambiado la configuración de Getafe. La idea era que había que dejar el martillo para pasar a la Inteligencia Artificial. Hubiera cambiado Getafe.

P: ¿Por dónde pasan las soluciones al elevado coste de la vivienda?

R: Hace unos días me pidió el partido que escribiera unos folios de la experiencia en Getafe. Hemos hechos 46.000 viviendas de protección oficial, y todavía no se explican cómo un pueblo pudo hacer esto. Pusimos el suelo en marcha con una exposición de suelo que me costó siete querellas criminales. Los ciudadanos eran dueños del derecho a una vivienda, y el suelo pasó de privado a público. Hemos vendido viviendas por 10 millones de pesetas, de risa. El suelo era prácticamente regalado.

P: Siempre se ha hablado del complicado relevo de Pedro Castro y de cómo dio paso a Sara Hernández. ¿Cómo fue ese proceso?

R: Hubo tensiones entre Sara Hernández y yo. Es una realidad ineludible. Pero ciertamente es muy difícil que una persona que lleva 28 años en un Gobierno deje pasar a otra. Eres egoísta, es como si esto fuera tuyo. Pero llega alguien con fuerza que quiere romper caminos. Es la fuerza de la juventud frente al que no quiere dejar ese espacio por considerar que es suyo. Pasa un tiempo. Yo he visto después las cosas, pero me ha costado verlo. Ahora mismo estoy en una posición de intentar ayudarla a consolidar ese espacio; antes no era así. Yo me resistía. Yo soy humano, no soy perfecto.

Pedro Castro
Pedro Castro, en dos momentos de la entrevista con Noticias para Municipios.

P: Con la publicación de sus memorias, ¿habrá alguna sorpresa, habrá alguien que se escandalice?

R: Habrá alguien que se escandalice, sí. La pelea con el presidente del Gobierno Felipe González por la universidad (Carlos III) fue muy dura. Recibí todo tipo de presiones, por emplear una palabra asumible. Y todo acabó con el ‘asalto’ al cuartel de Artillería en 1988. Preparamos una paella gigante de 12 metros de diámetros con un cucharón de 6 metros, que permitió 32.000 raciones de paella. La única condición que pusimos fue que todo aquel que comiese paella, tenía que entrar en el cuartel.

Al tiempo, una máquina del Ayuntamiento estaba rompiendo la valla del cuartel. Todo esa gente fue encauzada al boquete y, cuando entramos, había metralletas y artillería. Cuando se lo comuniqué a Felipe González, me dijo: ‘El martes te quiero aquí, en la Moncloa’.

Lo primero que dijo al llegar es: ‘Vas a ir a la cárcel toda tu vida, y yo no voy a poder hacer nada’. Le dije: ‘Bueno, pues nada’. Me preguntó que para qué quería el cuartel, y le respondí que para una universidad. ‘No es posible, hay cinco en el Norte y en el Sur no hay jóvenes suficientes’, me contestó. Le dije: ‘Traigo un mensaje para tí, presidente, de las mujeres del Sur. Dicen que paren por el mismo sitio que las mujeres del Norte, y que por tanto, quieren que sus hijos tengan una universidad’.

Él dijo que no, y que había que priorizar inversiones, como el Hospital de Leganés. Él me ofreció una extensión del Cardenal Cisneros, de un colegio mayor. Al mes me llama, y me dice que vamos a hacer una visita al Cardenal Cisneros. ‘Es una universidad lo que quiero’, le dije. Me volvió a llamar para decirme que no. Luego me llamó y me dijo que había hablado con el Ministro y que si la hacíamos tenía que ser la mejor. Le comuniqué que quería de rector a Gregorio Peces-Barba, el presidente de las Cortes. ‘¿Nada más?’, me comentó. Le llamé y así se inició el proceso para tener la mejor facultad de Derecho de España.

Pedro Castro
Pedro Castro, con Sonia Baños, directora de Noticias para Municipios.

Con el hospital pasó algo parecido. Llegó el ministro de Sanidad a ver la fase final del Hospital de Leganés y se veían las obras del de Getafe. Dijo que no se podían hacer tan juntos. Y me llamó el presidente. Me comentó que no podía ser y le respondí que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaba un hospital por cada 100.000 habitantes, y Getafe tenía ya 127.000.

Le advertí de que le daría la respuesta desde el Ayuntamiento de Getafe, y organicé una rueda de prensa con huelga de hambre. Nueve días. Los cuatro primeros días te comes a Dios por los pies, pero luego se pasa el hambre. Cunado cierras el proceso, no puedes comer todo lo que quieres. Me llamó personalmente al final para preguntar y decirme que iba a venir a verme el Secretario de Estado de Sanidad.

Venía con un acuerdo del Consejo de Ministros de 2.500 millones de pesetas para terminar el Hospital. Casi todas las grandes cosas que hemos hecho ha sido a costa de sangre. Hicimos 61 manifestaciones, con cortes de carretera de Toledo.

Era una época muy dura, con una inflación inmensa. En el Sector 3 tuvimos que firmar un crédito de 4.500 millones de pesetas, que firmé yo. El interés de las viviendas crecía a un 22% y no daba capacidad a los trabajadores para ahorrar. Las viviendas no habrían salido si no hubiéramos firmado ese préstamo con el Banco de Crédito Local. Permitió salvar toda la deuda, y que hubiera un ahorro saneado. Cada situación tuvo su sacrificio.

P: ¿Cuál ha sido su gran disgusto como alcalde?

R: Hay muchos porque solo se conocen las cosas buenas. El más importante no haber podido terminar La Carpetania por la falta de voluntad de la Comunidad de Madrid, con Esperanza Aguirre. Se hizo la primera fase pero no como queríamos. Getafe no daba para más con los polígonos de ‘martillo’, como el de Kelvinator, y se estaban perdiendo otros porque llegaban empresas de tecnología.

Convocamos un concurso para que los expertos nos dijeran cuál era el futuro. Reunimos a todos los empresarios y sindicatos, y les dijimos: ‘Ésta es la situación’. El compromiso para los empresarios fuer que no hubiera cierres, y el de los trabajadores, que no hubiera una huelga hasta que pasasen los cuatro años del proceso. Y lo conseguimos.

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Exterior y entrada del Campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid (Foto: Ep)

Llegamos a u acuerdo con el SEPE, que desarrolla suelo industrial. La cosa salió mínimamente bien, pero me faltó el apoyo de la Comunidad de Madrid. Primero porque se desarrolló en la fase final de Aguirre y ya no mandaba lo mismo, y segundo por la corrupción.

La Comunidad tenía varios contenciosos y no estaba en condiciones de hacer frente a un proyecto para reconvertir 5 millones de metros de suelo en industrial moderno. Lo que había en el subsuelo -donde se invertía más que en superficie- hubiera hecho el parque empresarial tecnológico más importante de España.

Y la carretera de Toledo estuvo más cerca de lo que la gente cree. Está terminado y pagado el proyecto y listo para su publicación. Solo falta que el Gobierno central adjudique el proyecto. No se hizo porque no había dinero en su momento y porque me fui. Si no, hubiera aguantado otra huelga de hambre y se habría hecho el proyecto. Es otro gran compromiso que se quedó en el camino.

P:¿Quién da más miedo: Ayuso o Esperanza Aguirre?

R: (Silencio). Mucho más Esperanza Aguirre. Ayuso es una bomba de agua: la abres y la dejas salir. Ella sola se aburre. Aguirre era una política con muchos recursos y con la que tenías que tener todas las escopetas preparadas y en la dirección adecuada porque si no, te mataba. No tienen nada que ver. Si tuviera que compararlas, ésta es una grulla y la otra es una rata armario.

Pedro Castro y Esperanza Aguirre
Pedro Castro y Esperanza Aguirre en una imagen de archivo en 2015.

P: De toda la gente con la que ha tratado en 28 años, ¿qué personas se lleva en su corazón?

R: Hay mucha gente. Por ejemplo, una persona a la que estaré eternamente agradecido es a Alfredo Pérez Rubalcaba. Yo he tenido 18 querellas criminales que he tenido que superar, y de ellas tres absolutamente graves. Y tenía muchos enemigos, porque había ido a por todas y estuve en tres ocasiones con el hacha encima para desaparecer de la política. Y Pérez Rubalcaba puso su cargo por delante y dijo que si me iba yo, se iba él. Fue mi mentor, y mi referencia. Se la jugó por mí.

Pedro Castro, sobre las traiciones sufridas

P: ¿Le dolieron mucho las traiciones, los golpes de los que uno considera sus amigos?

R: Cuando estás arriba, nunca dejas de mirar abajo. Estás subido en una mesa y te cortan las piernas. Es muy difícil ejercer un liderazgo: en cualquier marco te dan patadas en las espinillas y duelen. Hablamos de democracia pero si pueden matarte, te matan.

P:¿Cómo recuerda el caso PSG?

R: Marqué una situación, porque hubo gente que no podía construir sin dar seguridad a 1.500 familias. No ofrecían ninguna garantía. Puse mi cuerpo como escudo para que no afectará a esas familias. Y eso lo aprovecharon también los enemigos internos. Fue un momento difícil, el más difícil tal vez, porque tenía enemigos internos que querían ser alcalde.

Pedro Castro
Pedro Castro, cuando era alcalde (Foto: Archivo)

R: (Risas). No lo recuerdo. Pero no me atrevo a decir que no. Porque fue un regalo que me hizo el alcalde catalán de Hospitalet, y lo mismo recoges cosas y eso no porque no le das importancia. Tener lo tenía.

P: ¿Fue difícil dejar la Alcaldía tras 28 años a una persona que no era de aquí?

R: Yo estaba ya preparando mi salida. Tenía 3 o 4 caminos de salida, pero siempre nobles y dejando a la persona pactada. Nunca se dio. Tuve que improvisar porque nunca pensé en perder las elecciones. Las encuestas me daban catorce concejales. Fue por la división interna del partido, porque tuvimos una guerra nuclear.

La realidad es que el ciudadano percibió esa guerra interna a muerte. Nunca pensé que ganaría el PP. Fue una guerra contra Tomás Gómez (exsecretario general del PSOE de Madrid). Pero, bueno, en 28 años de alcalde no he tenido ni un día tranquilo. Siempre he estado en todos los fregados.

P: ¿Cómo te gustaría el camino que siguiese Getafe?

R: Getafe era una ciudad dormitorio, sin servicios. Hoy tenemos una ciudad para vivir y soñar. Me gustaría que la generación que viene se hiciera cargo de la ciudad. Que no pasase, que al igual que hubo una generación que luchó para consolidar una democracia y una ciudad más justa, haya otra que consolide la situación. Que la generación futura defienda lo conseguido. Que quiera a Getafe como lo quiso nuestra generación. Que los jóvenes piensen que Getafe puede ser otro Getafe mejor que mire al futuro.

(Una entrevista de Sonia Baños y David G. Castillejo)

Periodista. Directora de Noticias para Municipios y miembro de SML