manifestación Palestina
La autora, en una protesta por la situación en Palestina.

OPINIÓN KARIMA CHEDID: «Llevamos muchos meses hablando sobre Gaza, Palestina, Israel, una ocupación, un conflicto, un genocidio… A estas alturas, a muchas personas les suenan estos conceptos y tienen conocimiento (más o menos profundo) de lo que está sucediendo en Palestina y las implicaciones que esto tiene a nivel internacional.

Sin embargo, no queremos dar por hecho el conocimiento de la situación y por ello nos lanzamos a hacer un análisis de la situación desde su origen, pues el contexto lo es todo.

El judaísmo es una religión milenaria, la religión monoteísta más antigua del mundo. Con origen en la provincia persa de Judea (actual Palestina) entre los siglos VI y IV a.C. Según los escritos religiosos, Abraham, que era un pastor que vivía en Mesopotamia (actual Irak), recibió la llamada de Dios (Yahvé) para establecerse en Canaán (actual Palestina) y le prometió que su segundo hijo, Isaac, heredaría la Tierra de Israel.

Colectividad judía

El judaísmo, a diferencia del cristianismo que requiere del ritual del bautismo, se transmite por la madre. Acorde con la ley judía (Halajá), no existe modo de perder el judaísmo. Esto hace que, con el paso de los tiempos, se haya desarrollado una colectividad judía laica, pues la comunidad judía comparte, además de creencias religiosas, otro tipo de prácticas sociales, culturales, lingüísticas…

concentración por Palestina en Getafe
Una concentración por Palestina en Getafe (Foto: Archivo)

Esto ha supuesto que las comunidades judías, en su afán de perpetuación de sus tradiciones, sean muy compactas y cerradas, y tengan un gran sentimiento de pertenencia, priorizando este rasgo (el ser judío) a otros como puedan ser la nacionalidad. De la misma manera, el resto de comunidades identifican a las judías como independientes y ajenas a las prácticas y normas colectivas.

Como consecuencia, a lo largo de la historia hemos vivido múltiples persecuciones de la población judía, por el hecho de serlo, lo que ha alimentado su anhelo de retornar a la tierra prometida. El sueño judío siempre ha sido crear una nación judía en la que se acaben las persecuciones que han venido sufriendo, ejemplarizadas, de la manera más cruel e inhumana, en el holocausto nazi.

El nacimiento del sionismo

Desde siempre ha existido migración de judíos hacia Palestina, en persecución de esta aspiración histórica. Pero es a partir de finales del siglo XIX cuando surge el sionismo como movimiento político colonial cuyo objetivo es crear un Estado judío, buscando la unidad cultural, lingüística y económica. El periodista austriaco Theodor Herzl, consolidó las diversas corrientes de pensamiento sionista en un movimiento político organizado.

Karima Chedid
Karima Chedid, coordinadora de Más Madrid-Compromiso con Getafe

A mediados del siglo XIX, Palestina formaba parte del Imperio otomano y estaba poblado principalmente por árabes musulmanes, árabes cristianos y judíos. A finales del siglo XIX se produjo un incremento de la población judía, consecuencia numerosos pogromos acaecidos en diferentes puntos de Europa del Este y el norte de África, momento en el que Leon Pinsker y Theodor Herzl toman la iniciativa de buscar el apoyo internacional para lograr una patria judía en Palestina.

En la Declaración de Balfour, de 1917, el gobierno británico veía favorablemente el establecimiento de la patria judía en Palestina, entendiendo que esto no perjudicaría los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías en Palestina. Esta declaración contó con el respaldo de varios países, incluyendo EEUU, y se convirtió en un documento importante después de la Primera Guerra Mundial cuando la Sociedad de Naciones le asignó al Reino Unido el mandato sobre Palestina.

La migración judía

La migración judía creció sustancialmente en la década de los 30, debido a la difícil situación política y económica en Europa en general y a la persecución de los nazis en Alemania en particular. En 1922 se creó la Agencia Nacional Judía, que pasó a ser el origen de un verdadero Estado.

En 1945, al amparo de las organizaciones pro-Estado de Israel se produjo una migración masiva organizada a la vez que aparecieron varios grupos armados (como el Leji y el Irgún) que recurrieron a actos terroristas como vía de presión ante las dudas generadas por la Declaración de Balfour.

Ante el conflicto generado en el territorio Palestino y la incapacidad de resolverlo, el Reino Unido recurrió a las Naciones Unidas, que, en la reunión de 29 de noviembre de 1947, decidió la partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, quedando Jerusalén bajo la administración de las Naciones Unidas.

Manifestación en apoyo a Palestina (Foto: EP)
Manifestación en apoyo a Palestina (Foto: EP)

La mayoría de los judíos en Palestina aceptaron esta decisión, no así los árabes quienes la rechazaron por completo. La violencia entre las comunidades judías y árabes estalló dando lugar a una guerra civil (1947 – 1948).

Los judíos planearon declarar un Estado independiente, que culminó el 14 de mayo de 1948, cuando el último de los soldados británicos abandonó Palestina y los judíos, liderados por David Ben-Gurión, declararon en Tel Aviv la creación del Estado de Israel, sin respetar el reparto territorial propuesto por Naciones Unidas.

Desde ese momento, la ambición territorial del estado sionista no ha dejado de incrementarse, pues la tierra prometida de sus escritos abarca Palestina al completo y otros tantos países de la zona».

AUTORA: Karima Chedid, coordinadora de Más Madrid-Compromiso con Getafe