OPINIÓN SONIA MURILLO/ «Imaginen pasear por una calle tranquila, con poco tráfico, sin ruido, con árboles que proyectan refrescantes sombras, en la que corre el aire, en la que hay vida. Ahora imaginen una calle abarrotada de coches, con el ruido de los motores, de los claxones, con ese olor a humo que se mete en la garganta y hace que los ojos piquen, a pleno sol y con un asfalto que rezuma calor.
Ahora pregúntense qué ciudadano es más libre. ¿El que puede transitar por una ciudad pacífica, en la que los peatones son los protagonistas de la movilidad y hay medios de transporte alternativos y sostenibles o aquel que se ve obligado a moverse en coche día sí y día también porque no tiene más opción?
El modelo de ciudad que queremos para Coslada es sin duda alguna el primero. Eso no significa que vayamos a prohibir todos los coches ni mucho menos. Lo que significa es que estamos trabajando de manera incansable para que todos y cada uno de los habitantes de nuestro municipio puedan elegir.
Y sobre todo y más importante, estamos trabajando para cuidar de su salud. Según la Agencia Europea de Medioambiente, cada año mueren en España unas 21.000 personas de manera prematura por culpa de la contaminación.
Todas esas muertes son evitables y prevenibles si conseguimos mejorar la calidad del aire que respiramos. Y en una ciudad en la que más del 60% de la contaminación viene derivada del tráfico rodado, tiene más sentido que cualquier otra cosa implantar una zona de bajas emisiones.

Las ZBE son un instrumento ideal para transformar ciudades pero también a sus ciudadanos. Establecer una zona en la que aquellos vehículos más contaminantes no pueden acceder, además de ser obligatorio por ley para ciudades de más de 50.000 habitantes, es una oportunidad única para cambiar la forma de vida en nuestra ciudad.
Hay quien las ve como soluciones restrictivas a problemas imperceptibles en el día a día, formas de hacer negocio o de trasladar la contaminación a otra parte. La realidad es que a estas alturas está ya más que demostrado que funcionan, que hacen que la calidad del aire mejore y se reduzcan el número de muertes; pero además contribuyen a hacer más libre a la ciudadanía. Cada vez hay más personas que reclaman su derecho a respirar un aire limpio, así como a poder usar alternativas limpias y eficientes de movilidad, como la bicicleta y el transporte público.
En Coslada, estamos trabajando para implantar la ZBE a lo largo del primer semestre de 2025. Queremos que su puesta en marcha sea paulatina, de forma que todo el mundo tenga margen para ir adaptándose a cada nueva medida. Para ello, habrá un periodo de prueba de 6 meses.
Al principio, serán solo los vehículos sin etiqueta ambiental de los no residentes los que tendrán limitado el acceso a nuestro municipio y solo durante el día (el horario de funcionamiento es de 7 a 21 horas). No podemos consentir que Coslada se convierta en el parking de todos esos coches que tanto contaminan y que ya no pueden entrar en Madrid.
En 2026 queremos implantar un Servicio de Estacionamiento Regulado pero también para no residentes, en 2027 el Ayuntamiento de Coslada dejará de utilizar vehículos sin etiqueta ambiental demostrando su compromiso con la mejora de la calidad del aire que todos y todas respiramos, y ya en 2029 y 2030 planteamos restringir la circulación a vehículos ‘A’ para empresas y particulares, respectivamente. Para entonces, serán coches con entre 25 y 30 años que ya tendrán más que amortizada su vida útil.
Aunque eso sí, todo ello con moratorias y excepciones para hacer que la transición a una ciudad más limpia se haga siempre con justicia social.
Porque lo principal es conseguir que la ciudad sea de todos y de todas, de los niños, de los mayores, de los que quieren conducir y de los que prefieren ir andando o en bicicleta, poniendo en el centro la salud y el bienestar de las personas. Coslada es una ciudad pequeña por la que moverse puede ser fácil y placentero si cambiamos la manera en la que entendemos nuestra forma de movernos por sus calles».
