Alcorcón ha decidido sacar parte del acompañamiento a menores con historias durísimas fuera de la consulta y llevarlo a un entorno más humano. El Ayuntamiento ha presentado en el Centro Integral de Protección Animal (CIPA) un convenio con la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), el Hospital Universitario Fundación Alcorcón (HUFA) y la asociación AnimalNature para desarrollar un programa de intervención asistida con perros dirigido a niños y niñas derivados por Pediatría Social.

La presentación ha estado encabezada por Alessandra Romero, concejala de Bienestar Animal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Alcorcón, que ha reivindicado la cesión del CIPA como un paso para abrir el centro a la ciudad. “Se convertirá en un lugar amable y comunitario”, ha defendido, subrayando que el objetivo es que el CIPA no solo sirva para ayudar a estos menores, sino también para visibilizar todo lo que se hace en el centro.
“No es un acto más: es una red de apoyo para niños que han vivido lo que ningún niño debería vivir.”
Ayudar a menores que han sufrido traumas
El programa se desarrollará en el CIPA, un edificio de titularidad municipal, dentro de la estrategia de la Concejalía de Bienestar Animal (Más Madrid) para acercar recursos e instituciones clave de la ciudad y promover proyectos con enfoque comunitario.
«La clave del proyecto no es solo el perro, es el entorno: jardines, una sala y un espacio fuera de la frialdad hospitalaria para “desmedicalizar” parte del acompañamiento y reducir el estigma» ha indicar la portavoz de Más madrid, Trinidad Castillo.

Pediatría Social, donde llegan los casos más vulnerables
Desde el HUFA, Aurora Fabero, directora de continuidad asistencial, explicó que Pediatría Social es una labor poco conocida dentro del sistema sanitario y que Alcorcón es “privilegiada” por contar con esta consulta. Es el servicio que aborda a población infantil especialmente vulnerable: niños tutelados o menores que han sufrido abusos, malos tratos o violencia, y que necesitan un abordaje menos tecnológico y más personalizado.
“La gran novedad es el lugar: el CIPA cambia la consulta por un entorno amable y sin bata.”
En ese contexto, la intervención asistida con animales se plantea como un recurso más para ayudar y acompañar, especialmente cuando se trata de situaciones que “exceden” las capacidades de muchos adultos y, por supuesto, de los propios niños.
«Tras mi enfado», aprender a manejar la ira sin abrir la herida
El programa se llama “Tras mi enfado” y tiene un enfoque socioeducativo: trabaja el manejo de la ira, la identificación de emociones y herramientas para parar, pedir ayuda y mejorar la convivencia en casa.

Javier Vallejo, de AnimalNature y responsable del proyecto, señaló que no se trata de terapias para profundizar en el trauma, pero sí de un apoyo que facilita el vínculo con los profesionales que intervienen y mejora el aprovechamiento de otros procesos de acompañamiento.
“‘Tras mi enfado’ les enseña a poner nombre a la rabia y a pedir ayuda antes de estallar.”
Un elemento diferencial es que las madres participan en las sesiones con sus hijos: «vienen unidades familiares, lo que permite comprender comportamientos y avanzar conjuntamente» señala.
Cifras que meten prisa
Durante la presentación se aportaron datos que dimensionan el trabajo: en 2025 se atendió a 500 menores desde Pediatría Social del HUFA. Y en lo que va de enero de 2026 ya hay 20 niños previstos para beneficiarse de intervención con animales, con un seguimiento que irá variando porque se trata de procesos en los que “entran y salen”.
