La seguridad se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla políticos en Alcorcón, pero también en una de las principales preocupaciones cotidianas de muchos vecinos y comerciantes. Y ahí, entre los datos, los repuntes concretos y la pelea partidista, Ganar Alcorcón quiere fijar un relato propio: reconocer los problemas donde los hay, actuar con medidas visibles en las zonas más tensionadas y, al mismo tiempo, denunciar que algunos partidos están alimentando una imagen de ciudad insegura que, a su juicio, perjudica directamente a la economía local y a la reputación del municipio.
Ese es el eje que defiende David López, concejal de Seguridad y uno de los referentes de Ganar Alcorcón. Su mensaje parte de una idea : sí hay puntos conflictivos que exigen una intervención inmediata, pero no se puede convertir cada episodio en un altavoz interesado para erosionar políticamente al Gobierno local.

Porque la situación preocupa especialmente en enclaves muy concretos. El caso que ahora concentra buena parte de la atención está en el entorno de la calle Madrid, donde la presencia de un piso usurpado vinculado a graves problemas de convivencia ha disparado la alarma de vecinos, familias y comercios. De hecho, el Ayuntamiento ya ha activado en la zona un plan especial de refuerzo de seguridad, con presencia policial permanente y medidas de acompañamiento mientras se busca una salida definitiva al foco conflictivo.
Escucha, acompañamiento policial y refuerzo
La fotografía de la calle Madrid no es la de un punto aislado sin vida urbana. Al contrario. Se trata de una zona con actividad comercial, tránsito vecinal y presencia de un centro educativo, lo que multiplica la inquietud cuando aparecen episodios de violencia, hurtos o alteraciones de la convivencia.

Según explica David López, desde la concejalía se ha articulado primero un proceso de escucha con residentes y comerciantes para conocer de primera mano qué está ocurriendo y cómo afecta el problema al día a día del barrio. A partir de ahí, se han puesto en marcha tres líneas de actuación muy concretas.
La primera pasa por el acompañamiento policial en los colegios del entorno, para reforzar la sensación de seguridad de las familias en los horarios de entrada y salida. La segunda consiste en incrementar el patrullaje en la zona para elevar la vigilancia y la capacidad de respuesta. Y la tercera, menos vistosa pero importante para el tejido económico del barrio, se centra en reorganizar la atención a los comercios con visitas diarias, generando un canal más directo de seguimiento y prevención.
No es una reacción improvisada. El propio Ayuntamiento informó hace unos días de que había desplegado en el entorno del llamado narcopiso de la calle Madrid vigilancia policial las 24 horas, acompañamiento a familias en los accesos a los centros educativos y colaboración estrecha con los negocios de la zona. Poco después, la alcaldesa comunicó además la detención de tres personas en ese entorno tras el refuerzo policial.
Parque Lisboa, otro punto bajo vigilancia por el aumento de hurtos
La presión no se concentra solo en la calle Madrid. El equipo de Seguridad reconoce también una preocupación creciente en Parque Lisboa, donde se ha detectado un incremento de los hurtos que ha obligado a reforzar la presencia policial y la atención a los establecimientos.
Aquí el diagnóstico es distinto al del foco vinculado a okupación conflictiva, pero el efecto sobre los comerciantes puede ser parecido: caída de la confianza, sensación de vulnerabilidad y desgaste para negocios que ya compiten con márgenes estrechos. Por eso, desde Ganar insisten en que la seguridad no puede abordarse solo como una cuestión de orden público, sino también como un asunto de protección del pequeño comercio y de defensa de la vida urbana.
Ese enfoque conecta con otra de las obsesiones del Gobierno local: evitar que la conversación pública sobre seguridad termine dañando el pulso económico de zonas comerciales que viven precisamente de la confianza vecinal.

Ganar pide no construir un relato de ciudad insegura
En términos globales, Alcorcón cerró 2025 con un aumento de la criminalidad del 3,8%, hasta las 7.234 infracciones penales, frente a las 6.970 del año anterior, según el balance publicado a partir de los datos del Ministerio del Interior. El incremento vino empujado por el alza de la criminalidad convencional y de la cibercriminalidad, con subidas en hurtos y otros ciberdelitos.
Sin embargo, Ganar sitúa ese dato en un contexto más amplio. David López subraya que el municipio venía de siete trimestres de descenso y que, pese a este repunte, Alcorcón sigue presentando una incidencia delictiva inferior a la media regional. Esa idea encaja con la trayectoria que ya había venido reflejando la cobertura previa sobre la ciudad: en años anteriores Alcorcón figuró entre los municipios con menor tasa de criminalidad del entorno y del conjunto regional, y la propia prensa regional ha venido destacando que Madrid mantiene tasas por encima de las registradas en la localidad.
Ahí está una de las claves políticas del discurso de Ganar: admitir el repunte sin aceptar que eso equivalga a una ciudad descontrolada.
Delitos sexuales, violencia machista y un mensaje claro a las víctimas
Uno de los capítulos que más preocupa al concejal es el aumento de los delitos contra la libertad sexual. Según el balance de 2025, este tipo de infracciones subieron en Alcorcón un 29,4%, con estabilidad en las agresiones sexuales con penetración y un repunte mayor en el resto de delitos sexuales.
Pero David López rechaza abordar estas cifras como una mera estadística policial. Su lectura es política y social: detrás está la persistencia de la violencia machista, el impacto de los discursos violentos que proliferan en redes y que, a su juicio, terminan desbordando la pantalla para afectar a la vida real de las mujeres.

A la vez, introduce otra idea importante: el aumento de denuncias también tiene que ver con que el movimiento feminista ha empoderado a muchas mujeres para no callarse y acudir a las instituciones. En esa ecuación, defiende, el Ayuntamiento debe estar del lado de las víctimas, generar confianza y garantizar acompañamiento.
No es una posición aislada. El propio Ayuntamiento y la alcaldesa han venido insistiendo en los últimos meses en la necesidad de reforzar la protección institucional frente a la violencia sexual y machista, al tiempo que se ponen en valor recursos especializados de atención a las víctimas.
“No basta con contar denuncias: detrás hay mujeres que tienen que sentir que el Ayuntamiento y la Policía están de su lado.”
La seguridad compartida como modelo, de la calle a las emergencias
Más allá de los refuerzos inmediatos, Ganar quiere dejar como legado un modelo más amplio, el de la llamada seguridad compartida. La idea es sencilla en su formulación, aunque ambiciosa en la práctica: una ciudad será más segura cuanto más formada y más implicada esté su ciudadanía ante riesgos cotidianos o emergencias extraordinarias.
En esa línea se enmarca la Escuela de Seguridad y Emergencias, una de las iniciativas recientes impulsadas por Ganar Alcorcón. El objetivo, según explicó el propio partido al presentar la propuesta, es ofrecer herramientas prácticas a la población y culminar un modelo de protección comunitaria basado en la prevención y el enfoque comunitario.

La segunda gran pata de ese planteamiento es la futura Unidad de Emergencias, que el partido quiere poner en marcha en este final de legislatura. Su función sería revisar y reforzar los planes municipales para responder a riesgos ligados, entre otras cosas, al cambio climático, además de seguir ampliando la formación vecinal ante posibles situaciones críticas.
En la lógica de Ganar, ambas medidas no son accesorios, sino el complemento de lo que se hace en la calle: más patrullas donde hacen falta, más presencia preventiva junto a colegios y comercios, pero también más ciudadanos preparados y más administración coordinada.
