Hace unos meses la Empresa de Servicios Municipales de Alcorcón (ESMASA) inauguraba “el primer edificio público en España” que iba a contar con microalgas que reciclen el aire y el agua reduciendo las emisiones de CO2, un edificio “único en España” que incluso había sido premiado antes de nacer.
En concreto, este nuevo edificio recibió la Escoba de Platino, el máximo galardón otorgado a la ciudad por la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente (ATEGRUS), por «poner la innovación al servicio de la limpieza y la sostenibilidad de la ciudad».
«Estamos muy orgullosos de que Alcorcón, por tercer año consecutivo, sea reconocido por el trabajo que estamos realizando desde ESMASA«, señalaba el segundo teniente de alcalde y presidente de la empresa pública, Jesús Santos (Ganar Alcorcón), tras recoger el galardón.

Un sistema pionero de microalgas
El premio hacía especial hincapié en algunos de los proyectos que se estaban instalando en la nueva nave de ESMASA, como los foto-birreactores basados en un sistema de microalgas que servirán para mejorar el aislamiento del edificio a la vez que limpian el aire de CO2, fomentando un aire más limpio en el entorno de la nave.
Esta estructura pionera integrada en la arquitectura del edificio, encargada de limpiar el CO2 y mejorar la calidad del aire en su entorno, ya está en funcionamiento para seguir impulsando «un futuro más sostenible para la ciudad y combatir, desde lo local, el cambio climático y sus consecuencias en la ciudad».
Se trata de una iniciativa pionera que ya está a pleno rendimiento, gracias al convenio firmado desde ESMASA con la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares, (FGUA), que hasta el momento solo se ha puesto en marcha en un pequeño edificio de Alemania.

Las microalgas consumen CO2
Este sistema lo que hace es que las microalgas consuman CO2, lo que permite obtener un aire más limpio, y además, las algas también depuran las llamadas aguas grises, que una vez depuradas «se pueden usar para regar los parques y jardines de la ciudad y que ese agua tenga más hidratos para esos parques y jardines».
Este proyecto consiste en dos tipos de foto-biorreactores, uno incorporado a una de las fachadas del edificio y otro a modo de árboles artificiales. Se trata de una reinterpretación de los foto-biorreactores industriales de algas para convertirlos en ‘piel’ o superficie constructiva arquitectónica.
Las microalgas cuentan con un circuito cerrado en el que están durante más o menos un mes, tras el cual suelen morir. Pero ahí no se acabará su ciclo. Una vez sin vida, tienen varios destinos, como dedicarlas a biomasa, para el abono de parques y jardines o venderlas a empresas de cosméticas, en las que están muy cotizadas.

Compromiso con un futuro sostenible
«En Alcorcón reafirmamos nuestro compromiso por un futuro sostenible para nuestros vecinos y vecinas. Seguimos transformando la ciudad para convertirla en un gran hogar climático que afronte las consecuencias del cambio climático», ha explicado la segunda teniente de alcaldesa y vicepresidenta de ESMASA, Raquel Rodríguez, al frente de esta empresa tras la baja por enfermedad de Jesús Santos.
En este sentido, Rodríguez ha querido destacar las diferentes acciones que desde la administración y la empresa pública ESMASA se han puesto en marcha «para garantizar el bienestar y la capacidad de resiliencia de nuestra ciudad».
«Tener más capacidad para producir y distribuir energías renovables nos hace cada vez más soberanos. Tener edificios públicos rehabilitados climáticamente nos permite proteger a nuestras vecinas y vecinos frente a inclemencias y temperaturas extremas», ha añadido.
