Hace poco más de quince días la Policía Nacional dio un gran golpe a un grupo criminal especializado en perpetrar atracos en hoteles, farmacias y establecimientos comerciales distribuidos por distintas localidades de la región, especialmente en la zona sur de la región como Fuenlabrada, Leganés y Getafe.
Cinco varones -entre ellos tres menores de edad- fueron detenidos entonces en la operación como presuntos autores de al menos 12 robos con violencia, nueve de los cuales con intimidación, exhibiendo cuchillos de grandes dimensiones.
Ahora la Policía Nacional ha dado un nuevo golpe a otra banda criminal que también se dedicaba al robo con violencia de establecimientos hosteleros y salones de juegos, esta vez por el método del mazado.
Los agentes han detenido a cuatro varones por robar en 23 bares y salones de juegos de la Comunidad de Madrid por este método. Una vez accedían al interior de los establecimientos, forzaban las cajas registradoras o máquinas de juego para conseguir la recaudación.
Tras varios días utilizando un mismo vehículo sustraído para sus asaltos se deshacían de el para eludir cualquier investigación policial. Además se les imputan los delitos de pertenencia a organización criminal, tres sustracciones de vehículos, dos delitos de daños así como tres contra la seguridad vial.
La investigación se inició a finales del mes de julio cuando se detectaron varios robos en establecimientos de hostelería y salones de juego con un mismo modus operandi, según ha señalado la Jefatura Superior de Policía de Madrid.
Cuatro varones con el rostro oculto y a bordo de vehículos robados de gran potencia, acudían a los locales y rompían las cristaleras o cierres de los mismos con la ayuda de una maza.
Una vez en el interior y con la misma herramienta, forzaban las cajas registradoras y máquinas recreativas para lograr hacerse con la recaudación. Inmediatamente después, abandonaban el lugar a bordo del vehículo y a gran velocidad para eludir cualquier acción policial.
Avanzadas las pesquisas, lograron determinar que podría tratarse de las mismas personas y que adoptaban numerosas medidas de seguridad para evitar ser descubiertos tras sus asaltos.

Quemaban los vehículos
Entre ellas destaca el hecho de que, tras varios días utilizando el mismo vehículo en los robos, se deshacían de él bien rociando un extintor en el interior o bien quemándolo, tratando de eliminar así cualquier prueba que pudiera relacionarles con los hechos delictivos.
Además, actuaban siempre de madrugada llegando a cometer en una misma noche hasta cinco robos cruzando la Comunidad de Madrid de un punto a otro en pocos minutos.
Una vez los investigadores lograron la identificación de todos ellos pudieron constatar que estaban presuntamente implicados en 23 robos con fuerza – 21 bares y dos salones de juegos -, dos delitos de daños y tres sustracciones de vehículo.
También se les imputó el delito de pertenencia a organización criminal y contra la seguridad vial puesto que, tres de los cuatro arrestados, conducían los turismos careciendo del permiso necesario.
